FRUTA PROHIBIDA

                                                        

                                                                                      Para Gloria Fuertes (la de la vespa)

 

Ya no me avergüenzo,

me dejé la vergüenza en la batalla,

y en lugar de taparme la sonrisa,

le enseño los dientes al portero,

cada vez que bajo a por tabaco.

He dejado de esconderme…de ti,

y ahora llamo a tu puerta cada día,

si me miras, ya no me sonrojo.

Le temo al olvido, pero a la inversa,

a que te acabe olvidando mi sonrisa,

por eso me embosco en la penumbra,

para besarte a hurtadillas en la nuca,

para que solo a mí me regales esa fruta

que escondiste en el fondo de tu boca.

                                                   Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

* Este poema ha sido seleccionado entre los veinte finalistas del concurso literario promovido por ZENDA, “El club de los poetas vivos”, de entre más de mil presentados, y con el número 13 (el de mi casa cuando era niño), y yo más feliz que una perdiz:

https://www.zendalibros.com/seleccion-del-concurso-de-poesia-de-el-club-de-los-poetas-vivos/

 

 

 

 

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CÓMO ESCRIBIR UNA CARTA DE AMOR

 

 En primer lugar,

una carta de amor ha de ser ridícula,

si no, no sería una carta de amor.

Debe contener las palabras: marfil, boca, paloma o luna,

muchos tachones, faltas de ortografía y comas mal puestas,

los adjetivos deben ganar a los verbos,

aunque siempre han de aparecer “besar” y “amar”,

algún “mente” no está mal visto,

locamente, extremadamente, desesperadamente,

y se valora la aparición de alguna flor,

más, si rima con el nombre de la amada,

verbigracia, Elena y Azucena.

Siempre debe caber un elefante dorado,

se admiten dientes como perlas o diamantes,

lenguas eléctricas y manos desnudas,

y en los márgenes ha de dibujarse alguna estrella pudorosa.

Cuando esté escrita, fírmese con el sello de Cupido,

luego, compás de espera, delirium tremens, insomnio, ojeras,

hasta que un pájaro encarnado te diga en sueños

que tu señal, por fin, cruzó la herida.

                    Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

“ESCRIBIR UN BESO”

beso difuminado

“Beso difuminado” (Foto de Marlene M. Osorio Izquierdo)

Hoy, 13 de abril de 2015 (el año es circunstancial) es el “Día internacional del beso”…

“ESCRIBIR UN BESO”

 

Me afané en la difícil tarea de escribir un beso. No solo era la aventura de escoger la tinta adecuada, no, también era necesario seleccionar el momento preciso y precioso, así como la música perfecta que hiciera bailar al beso en el papel. Un beso bien dado requiere un olor transparente, pero ¿la escritura huele?,…, si acaso, duele. El trazo ha de ser cariñoso y el color, sí el color, nunca recargado, pero tampoco agonizante. Yo siento los besos como el azul de Rubén, ese azul flotante que los hace etéreos cuando juntas las bocas, o quizás como el rojo de los cielos rojos de Chagall, onírico y dulce, dulce y onírico.

Un tema muy serio es la humedad del beso, los hay lluviosos, ésos que se dan tras las ventanas, cargados de gotitas, y que explotan justo cuando la cafetera silba porque ya no puede más. Otros son secos como un sol de agosto, y saben a campo tierno de trigo. Esos suelen ser amarillos, por cierto. Bueno, creo que queda todo dicho, antes de escribir este beso universal, que no cambia ni se borra, por más que pasan los años y los daños, y por más que cambia el hombre. ¡Ah, por Dios!, me faltaba hablar del sabor. Los besos saben a fruta prodigiosa, claro, aquélla que crece solo en los labios del amado.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Para ilustrar este día tan amable, traemos los besos (porque son muchos) más elegantes, susurrantes, morosos, diferidos e imantados que jamás se hayan dado en una pantalla dos actores de cine. Son, la amantísima Ingrid Bergman y el “gentleman” Cary Grant en esa delicia llamada “Notorius” (“Encadenados”) del gran Alfred Hitchcock…

DICCIONARIO ETIMOILÓGICO DE INNISFREE (I)

CONEJOALICIA*Imagen de http://www.yodibujo.es (tomada de google)

Hoy se abre una nueva sección en “The way to Innisfree” dedicada al lenguaje y al juego, porque el juego es la sal de la vida y quizás también del lenguaje. Iremos desvelando un curioso diccionario real o imaginado con términos sólo utilizados por los lugareños de Innisfree.. Para esta jornada inaugural contamos con la presencia del conejo de Alicia, porque es un tipo que nos cae muy bien y porque es un experto en el estudio de las ciencias filoilógicas, y ostenta un lujoso curriculum con amplios estudios etimoilógicos. Cada semana propondremos uno o varios términos nuevos. Todos los innisfritas estáis invitados a sugerirnos definiciones y nuevas palabras. Por supuesto en Innisfree no existe el orden alfabético, y hemos elegido una palabra que invita a soñar, una actividad que nos complace por estas latitudes…

-“Crepusculear”: Dícese de la acción de frecuentar los crepúsculos, fundamentalmente por poetas desorientados.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Neruda también crespusculeó…

POEMA AMILITAR

BANSKY

                                                         *Dibujo de Bansky

POEMA AMILITAR

Nunca quise ser militar,

por eso ingresé en las Fuerzas Amadas,

entonces practiqué la poesía

que es otra forma de artillería.

Me armé de amor guerrero

y cambié mis balas por un florero,

limpiaba mi fusil a besos,

lo dejé en los mismos huesos.

Cuando llegó la batalla

me escapé como un canalla,

¡estamos hartos de guerras!,

que separan, las muy perras.

      (“El lento deshielo”, Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez; Ed.Giraluna, 2014)

“EL MUNDO EN RAYUELA”

RAYUELA

                                    “A mis tres sobrinos”

Transito mundos de sueños,

¡y los niños son sus dueños!,

no existen reglas, ni horarios,

ni almanaques, calendarios,

pero habitan dinosaurios.

Reinos en los que jugar

es forma de gobernar,

allí muecas y prefijos

se cambian por acertijos,

y ser reina o caballero

se consigue con salero.

Cuento yo como en la oca

y tiro porque me toca,

salto casillas despacio

hasta llegar a palacio.

No existen los ascensores,

tampoco despertadores,

la música de los dados

me mantiene informado.

Y cuando llega la noche,

me subo a la luna en coche

y sueño con mi planeta

cruzándolo en bicicleta.

                                          Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

(de “El lento deshielo” , Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez; Ed. Giraluna, Caracas, 2014)