DICCIONARIO ETIMOILÓGICO DE INNISFREE: “EDICIÓN DELUXE” (XII)

Imagen de “mondobelo blog” (JonathanWolstenholme: http://mondobeloblog.blogspot.com.es/2015/01/la-vida-secreta-y-surrealista-de-los.html)

Qué nostalgia y qué pereza, en suma qué pereza nostálgica volver a abrir nuestro diccionario etimoilógico. La última entrega fue allá por abril de 2015, Raúl Castro y Barack Obama estrechaban afectuosamente sus manos en una cumbre de las Américas, ¡qué tiempos aquéllos!, y como si este juego de palabras fuera la crónica de una muerte anunciada, dos años han pasado, y en la Casa Blanca, se consumó la “Putopía”. No digo nada más, creo que todos me entienden.

Como les debemos un racimo de conceptos, nos vamos a la docena, y seguimos alimentando este acervo etimoilógico que tanto echaban de menos…

 

“Amanacer”: Nacer a primera hora de la mañana, costumbre que suele darse en los nacimientos de personas previsoras, generalmente de nacionalidad alemana.

“Alegrorías”: Alegorías alegres.

“Cilantrópico”: Persona inclinada a las causas humanitarias debido al consumo masivo de cilantro.

“Consumatizar”: Intentar superar problemas psíquicos por medio del consumo patológico. Dolencia que suele acusarse en sistemas capitalistas y grandes urbes.

“Cuñazo”: Cuñado molesto, tendente a la pesadez.

“Diosificar”:  Dividir o graduar las dosis de oración a Dios.

“Maradear”: Merodear cerca del mar.

“Mar rebobinado”: Fenómeno que se da cuando las olas no van ni vienen, solo vuelven hacia el viento que las trajo y reculan porque se asustan del futuro.

“¡Nálgame Dios!”: Expresión de estupefacción en la que una señora con enormes posaderas invoca al creador.

“Testimoño”: Declaración solemne de señora respetable, generalmente inspirada por su hermoso e incomparable moño.

“Karácter”: Carácter fuerte propio de los practicantes de Karate.

“Vertiginos@”: Persona tendente a una actividad extenuante.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

 

Para compensar igualmente nuestra obstinada ausencia, elegimos una pieza sublime que ilustre la lectura de los términos seleccionados, nada menos que “La fantasía Tallis” de Ralph Vaughan Williams, Lord Byron y Mary Shelley remando contra el viento que arrastra hacia un destino inexorable. No menos sublime e inmortal, la película de Gonzalo Suárez, cine y música unidas en Innisfree, déjense llevar…

 

“ZONA TEMPORALMENTE AUTÓNOMA” (LOS PLANETAS; EL EJÉRCITO ROJO & EL VOLCÁN MÚSICA; 2017)

“ZONA TEMPORALMENTE AUTÓNOMA”

(LOS PLANETAS; EL EJÉRCITO ROJO & EL VOLCÁN MÚSICA; 2017)

 

Fotografía de Batiste Safont (https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Planetas_(banda)#/media/File:Planetas.jpg)

 

Los planetas han vuelto para construir una épica sonora al amor y al desamor, a medio camino entre la psicodelia, el sentido trágico del flamenco, y por supuesto, el pop-rock.  Podríamos decir que su propuesta camina por la nostalgia del pasado más glorioso, con canciones que podrían pertenecer a la orquesta química (“Hay una estrella” nos recuerda al gran Nick Drake, o incluso al asturiano Nacho Vegas), o engrasar el motor de aquel mágico autobús (“Ijtihad”, que, por supuesto podría ser una nueva hermana pequeña), y una más que posible nostalgia del futuro. Asunción de la pureza racial flamenca, tanto de raíces (las del querer, o aquéllas incrustadas en una cruz llevada a cuestas, tan andaluza y folclórica), como de raza, sin renunciar a las esencias planetarias de toda la vida (de muestra, dos botones, las espléndidas: “Hierro y níquel”, y “Porque me lo digas tú”).

Eso sí, también hay una cuota de pasado “renovado” en este presente-futuro, ya que los ritmos se repiten (la “Soleá” podría haber formado parte de la “leyenda del espacio”), aunque dentro de su trilogía flamenco-psicodélica, “Zona temporalmente autónoma” supone un broche de oro en el que se alcanzan cumbres de una intensidad notable (“Seguiriya de los 107 faunos”, y “La gitana”).

No todo serán cumplidos, la irregularidad del proyecto y cierta sensación de descompensación y confusión de estilos (creemos que querida), son lastres que, a nuestro juicio, suman más que restan, ya que, de otro modo, el álbum se volvería reiterativo y sin chispa. La guitarra de Florent nunca sonó tan afilada y melancólica, y ojo, la voz de J nunca sonó tan bien. Al cantante granadino se la suelta la lengua, llevando la crítica social por bandera, atención al tema magistral “Libertad para el solitario”, que rememora los fandangos de Morente, al corte inicial “Islamabad”, y al epitafio anarquista que supone “La guitarra roja”, convertida en verdadero cuchillo libertario. Hablando de voces, no podemos ignorar la de Soleá Morente y la de nuestra Bienquerida, que brillan en sendas colaboraciones. La batería de Erik, como siempre, contundente. Dentro del “collage”, la canción que aúna todas las tendencias supuestamente incompatibles es la joyita “Espíritu olímpico” (¡qué título más planetario!).

En fin, quitémonos las caretas, el que esto escribe es fanático de este grupo desde los noventa, y blablablá, blablablá, no voy a incurrir en lugares comunes, que si sus letras están pegadas a mi vida, que si la voz de J es la voz de mi consciencia (exagero supongo, también está la de Eddie Vedder). Por tanto, una zona subjetivamente autónoma localizada en mi cerebro y en mi corazón, se ha rendido irremediablemente al encanto ardiente, al candor y al duende de un disco imbuido en un espíritu romántico, trágico y reivindicativo, que ganará muchos enteros con la razón que suele dar el tiempo.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Nos quedamos con la seguiriya desde lo alto del Sacromonte, aunque recomendamos vivamente la escucha completa del disco…

VINIERON DE OTRO MUNDO

chicken power ist comming

Sobre una composición de Julio Martín…

El meteorito eclosionó en pleno granero, los gritos de las gallinas sirvieron de alarma para el granjero Farmer. Durante meses estuvieron dando alaridos desconcertantes, día y noche. Su capacidad de gestación pasó a ser proverbialmente meteórica, quien sabe si como consecuencia del accidente. Cada gallina ponía entre treinta y cincuenta huevos diarios. Había algo extraño en ellos, una repugnante y viscosa palpitación. El gobierno del imaginario estado de Pensacola, clausuró la granja y expropió a los animales en aras del bien común. Científicos y militares fueron testigos del asombro de huevos de cinco y de hasta seis yemas. El momento más excitante se produjo con el nacimiento de Bobby, un monstruoso polluelo mutante de tres cabezas, que al venir al mundo pronunció estas enigmáticas palabras ante la mirada atónita de la flor y nata de la comunidad científica allí congregada: “Chicken power is coming.”

Jorge Fernández­­­­-Bermejo Rodríguez

Y para que baile un poquito la “chicken” alienígena…

NATALIA Y LOS COLORES

IMG_5460proy3wUna vez más contamos con una magnifica foto del gran José Fijo

Recientemente la ONU ha dicho que el jazz es bueno para la salud, vamos, que fomenta la alegría, el goce, la felicidad. Más si se sabe vestir con colores, como los que desprende la voz de Natalia Dicenta. La estupenda actriz y por lo que vimos en el último concierto de la temporada de Universijazz, fantástica cantante de jazz, presentó “Colours”, y lo hizo acompañada por una formación de lujo: Claudio Vicente Borland Hendrick (¡Buf!, esperen que respire,), al piano; Antonio Calero Westermeier, a la batería (tampoco está mal el nombrecito), y Reinier Elizarde, “El Negrón”, al contrabajo.
Lo de los colores y el arte, en este caso la música, me hace pensar en la sinestesia, en esa unión y confusión de los fenómenos sensoriales, que nos hace percibir el rojo de un sonido o escuchar el chillido de un color (se dice: “qué verde más chillón”). Muchos artistas han “sufrido”(o gozado, según se mire) este fenómeno, el caso que me viene a la cabeza es el de Nabokov.
Otro día hablaremos de tan interesante tema, hoy toca hablar del concierto de Natalia y de su paleta de colores. Efectivamente los dos primeros temas, dos conocidos standards, sonaron primaverales, como el cielo que se trasparentaba por las ventanas. Luego vino, “Funny”, una balada del elegante Nat King Cole, y todo se volvió cálido. Natalia nos introduce a Lilian Hardin, esposa de Louis Armstrong, y gran compositora que creció a la sombra del gran Satchmo. Las raíces negras del tema nos llevan, no sé a Saint Louis, a algún lugar apartado del viejo sur. Cambio radical, suenan los Beattles, disco blanco, “Black bird” llena al auditorio de energía.
Continuamos con un bolero fuera del disco y que sinceramente no conocía. Nos quedamos con una frase de esas que sólo pueden aparecer en los boleros: “Apóyate en mi alma.” Refrescante, “For once of my live”, que interpretara Judy Garland en la noche los tiempos. Encadenamos con un tema propio que nos inyecta vitaminas por los oídos. Natalia nos hace volar hacia la luna, y nos mete irremediablemente en su bonito bolsillo. Por fin aparece Cole Porter, ¡cómo iba a faltar Cole Porter! Seguimos volando dirección a la luna, entre duelos o mejor diálogos (aquí nadie compite), de vocalista y pianista. La canción concluye como un pequeño cabaret sonoro montado en el escenario.
Lluvia de aplausos, efectivamente, hemos llegado a la luna. Toca improvisar, y ¡qué improvisación!, clasicazo, “Summertime”, la voz de Natalia se vuelve negra, como la de una tal Nina Simone, aires funky y tres solos memorables de los músicos. En fin, los colores volaron como mariposas, y todos los presentes permanecimos imbuidos en su dulce gobierno. Repitan conmigo, “one more time”: ¡Gracias universijazz!

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

ESTO NO ES UNA CRÓNICA DE JAZZ

MEZQUIDA

 Mezquida según el ojo del gran José Fijo (“Ciudad Real en concierto”)

  Aviso, esto no es una crónica de jazz. Llueve y me voy corriendo (en la medida en que se pueda correr con una muleta a cuestas), con los pies mojados y el corazón caliente a casa a tomar una ducha (qué pijada de expresión, lo siento). Sigo corriendo, ahora en coche, es más cómodo. Marco Mezquida, ese pianista con cara de tímido que nos dejó con los ojos como faros en el concierto del batería Rob García (los que estuvieron allí saben de qué hablo), toca en el Aula Magna de Letras, con Carlos Falanga, batería argentino, y  Marko Lohikari, contrabajista sueco (de Uppsala, para más datos, la isla del torturado Bergman), en el mapamundi hay fronteras, aquí no.  Faltamos a uno, pero ¡volvemos a Universijazz! Comienzan con dos temas elegantemente encadenados, sin decir ni pío al distinguido público de Universijazz, que sabe a lo que viene. Digo esto, porque su jazz no es fácil,  jazz contemporáneo para exquisitos paladares. Antonio en la intro habla de Keith Jarret, y Mezquida lo confirma con sus dedos. Los músicos se pasean por sonidos intimistas (precioso el dedicado a una recién nacida), otros más sincopados, y escarceos con ritmos bluseros cercanos al gran Ray Charles. En fin, hoy he decidido no aburrirles con títulos. Me sorprende el bueno de Marcos cuando se refiere a Radiohead con relación a uno de ellos. No en vano, Thom Yorke siempre reconoció su obsesión por Mingus, y el “Kid A” (mi “prefe”, dicho sea de paso), tiene dentro mucha escala jazzística. Bueno, volvemos al concierto, ¿qué decir?, una suerte haber estado allí, en ese naufragio sublime que creció y decreció a golpe de baqueta, en esa revolución ordenada de talento, rodeado de sonidos y de abismos, abstraído en un pentagrama mágico que se escapa del tiempo y del espacio. Me voy a casa, y no puedo dejar de hablar del concierto y de los músicos, por eso inmediatamente escribo en mi móvil esta crónica, que no es una crónica de jazz, no, es solo la crónica de un fantástico día lluvioso.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Bueno, y ahora palabras mayores, “Black Orpheus” de Luis Bonfa, probablemente la banda sonora original más bonita que jamás se haya escrito…

DICCIONARIO ETIMOILÓGICO DE INNISFREE(IX)

Despedimos enero en nuestro diccionario, como es lógico (pese a lo ilógico de nuestra propuesta) con nuestra querida “E”, y ya que estamos en el primer mes de este prometedor 2015, hoy hacemos derroche, y damos a conocer seis términos etimoilógicos, elijan el que más les guste…

“Efimero”: Pez de agua salada cuya presencia en los mares es pasajera.

“Elefantasioso”: Elefante dado a la fantasía.

“Elevaluna”: Estructura intrincada, consistente en un muelle gigante destinado a elevar a la luna.

“Entimismarse”: Abstraerse, recogerse en tu intimidad.

“Escapararte”: Dos acepciones:

1. Escaparate colocado con mucho arte.
2 . Escaparse de algún lugar con clase y distinción.

“Estimolar”: Acción y efecto de insuflar ánimos, de forma fresca, cool, “molona”.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Y como manda la “E”, pues nos depedimos con los elegantes, que con su música alegre y sofisticada, sus ritmos y letras emocionantes, hacen honor a su nombre. Puro sonido “mod” de nuestros Jam patrios…