MY BELOVED MONSTER

TOTORO         *foto tomada de google

El artículo de hoy está destinado, más que dedicado, a los que viven solos. Yo vivo solo, así que es autobiográfico. Nació en mi cabeza a raíz de un comentario de un amigo entre sorbo y sorbo de café. Hablábamos de fruta, y me comentó que fue a comprar kiwis a una frutería para autoconsumo, pues vive solo, y el frutero (ese gremio inexplicablemente entrañable), al elegir los kiwis, le espetó algo así como “Seguro que os gustarán”. Mi amigo por hastío o vaya usted a saber por qué, no paro en explicarle que los kiwis eran solo para él, pues vive solo.
Entonces empecé a elucubrar en torno a la cualidad que hace que las demás personas piensen que vivimos acompañados, o que por el contrario somos solterones o solteronas más o menos amargados, más o menos descuidados, o más o menos felices en nuestra parcela particular. Una tarea muy literaria, por cierto. No sé, quizás los ojos rasgados, la cara agria, nuestra nariz puntiaguda y afilada. O quizás la clave sea la vestimenta. Un tipo excesivamente arreglado y con chaqueta de Armani no es probable que sufra el desvelo de una familia numerosa, por ejemplo.
En fin, no es fácil vivir en la más completa soledad, créanme. Por eso opté por la imaginación, y me he creado un cariñoso monstruo a la medida, con el que puedo discutir bravo, al que puedo echar las culpas impunemente (aspecto envidiable de la vida en sociedad), y al que busco con el brazo tendido en la penumbra de la habitación cuando despierto sobresaltado por algún mal sueño.
Y me acuerdo de la tierna canción de Mark Everett Oliver, o Mr. E, otro romántico solitario, “My beloved monster”, y de algunas de sus bonitas estrofas, “mi amada monstruo y yo vamos juntos a todas partes, usando un impermeable de cuatro mangas”.
Disfrutar de la compañía mental de una amada monstruo me complace e incluso me relaja, con ella estoy seguro, con ella puedo ir a las fiestas de sociedad, saltar charcos los días de lluvia y por supuesto, me acompaña (en el pensamiento, claro) a la tienda de la esquina a comprar fruta.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

*Este artículo fue publicado en “Ciudad Real digital”(25/02/14):  http://www.ciudadrealdigital.es/barricada-cultural/355/My/beloved/monster

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2 pensamientos en “MY BELOVED MONSTER

  1. Me parece fantástica reflexión…espero encontremos la respuesta algún día al por qué interpretan las personas si vives sólo o acompañado, simplemente con mirarte.Saludos

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