GLORIA FUERTES (III): “GLORIA Y YO”

GLORIA FUERTES

*fotografía tomada de google

Un 28 de julio de 1917, nacía en Madrid, Gloria Fuertes, ¡perdón por el día de retraso!…

“Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiéramos.”

(Marguerite Durás)

 

*Historia  basada en hechos irreales.

 

“Este encuentro nunca existió, y quién sabe si existirá cuando yo haya dejado de existir, es decir en algún momento de mi no existencia, y en un lugar y en un tiempo que lógicamente no existen ni existirán.”(PRÓLOGO DE UNA HISTORIA IMPOSIBLE)

Será en un café destartalado de Madrid, claro; o con tartas, me da igual. Allí estará rimando rosa con Roma, amor con dolor y vino con vecino. Vestirá jersey blanco, tan blanco como sus canas (de las que tanto ha aprendido) y como sus calcetines, y se acordará de las bombas que caían en Madrid, y del hambre y de la perra de la guerra. Luego hablaremos de ángeles y de que no hay mayor pecado que no pecar cuando somos ángeles. Entonces me mirará alarmada porque voy demasiado peinado. Me dirá que cómo se me ocurre, ¡que vaya inmediatamente a mi casa a despeinarme!; y eso que no le gustaba ordenar, si acaso, ordeñar el diccionario.  Yo le diré que mi casa está muy lejos y que me puedo despeinar allí mismo. La convenceré y le pedirá un peine al camarero para despeinarme en el baño.

Al salir del baño completamente despeinado con la raya en mitad de ninguna parte, aún desorientado, apareceré en un barucho del suburbio. Me sentaré con la sorpresa del cambio de escenario, y con la sospecha de haber viajado en el espacio sin saberlo. Conversaremos con un lápiz afilado cada uno, y yo me deleitaré con su risa que es una gloria y con sus dos ojillos pícaros, con su voz ardua y urgente como los telegramas que escribía, esa voz capaz de detener el canto de las campanas cuando anuncian los maitines, y con las flores y las espinas que saldrán de su boca. Más que cantar contaremos cosas, y dibujaremos las palabras dentro de las servilletas de papel. Pasarán las horas y las olas, y de repente una pajarita de papel aparecerá en su pecho, y como ambos sabemos porque nos lo dijo nuestro amigo Vicente (¡qué profeta!), el tiempo de los besos habrá llegado. Y con los besos, las despedidas. Antes se disculpará, tiene que contarle un cuento a su canario Fernando, si no se desvela el pobrecito. Dos besos en la mejilla, y yo me sonrojo, me quedo solo con el silencio, más solo que la una, sin Gloria.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

También lo podéis leer aquí:

http://www.ciudadrealdigital.es/barricada-cultural/489/Gloria/y/yo

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PALABRAS, “NOMÁS”, PALABRAS

EL MAESTRO                                                                     Dedicado al maestro Gabo

 

Hoy recuperamos el optimismo en esta humilde columna (bueno, estos artículos serían gruesas columnas salomónicas, en todo caso), después de la escalofriante visita de la parca. Más de un amigo se alteró por si me había pasado algo. Tranquilos todos, la visita fue metafórica. Quizás el objetivo fue errado, ya que el dardo iba dirigido a es@s parc@s que constantemente nos recuerdan que “esto y lo otro es fatal para la salud”, que “si sigues tomando esto no vas a durar tres días”. En fin, ceniz@s sin remedio. (*)
Viramos 360 grados. El artículo de hoy es una ruborosa declaración de amor al castellano o al español, lo mismo nos dá que nos dá lo mismo. Sabían que nuestro idioma es la segunda lengua en el mundo por el número de personas que la practican, solo por detrás del chino mandarín. Reclamo ardorosamente el español, de sangre latina, que tantos maestros ha dado, desde Cervantes al gran Gabo, pasando por Gloria Fuertes y por Federico García Lorca; que tantas alegrías ha proporcionado a nuestros ojos, y también alguna desgracia (a quién no le han notificado una multa en español).El idioma en el que se escribió “El Quijote” o “El otoño del patriarca”, pero también “La Pepa” y “La leyenda del tiempo” de Camarón, por citar varios ejemplos.
Lean, lean el diccionario de la RAE en sus momentos de ocio, ábranlo al azar y se les aparecerá como por ensalmo la preciosa palabra “marsupial”, del latín, marsupium, bolsa (me encanta la segunda acepción: “Taxón de estos animales, también llamados didelfos”…, busquen, busquen, el significado de “taxón” y “didelfo”).
Continúen en su dichoso afán de conocimiento y hallarán palabras tan embarazosas como “retorcijón”(que no “retortijón”), “melopea”, “zangolotino” (¡Ay!, qué recuerdos del genio Fernán Gómez en “El viaje a ninguna parte”), “zoquete”, “zurullo”, “zaguán”, “angosto”, “botarate”, “bacín”, “alcornoque”, “pillastre”, “témpora”, “cagalera”, “palurdo”, “zorongo”, “tentáculo”, “animadversión”, “batiburrillo”, “emperifollarse”, “criptograma”, “clarividencia”, “ciénaga”, “cenagoso”, “encenagado”, “cartílago”, “cartilaginoso”, “ominoso”, “oneroso”, “pleonasmo”, “asmático”, “clavicordio”, “cloroformo”, “verruga”, “oruga”, “moribundo”, “furibundo”, “crepúsculo”.
Más de una vez se habrán topado con un “energúmeno”, entonces sabrán que estuvieron con una “persona poseída del demonio”. Otras veces se sentirán como una auténtica “piltrafa”, es decir, como una “persona de ínfima consistencia física o moral”. En los mejores días de primavera, cuando la sangre fluya divinamente por sus jóvenes venas y caiga la tarde, nos entregaremos al “hedonismo”(“Doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida”), y nos compraremos un “cucurucho” (“Papel, cartón, barquillo, etc., arrollado en forma cónica, empleado para contener dulces, confites, helados, cosas menudas”) de chufas, o bien nos tomaremos una horchata, mientras observamos distraídamente el correteo incesante de las palomas.
En fin, creo que he expuesto bastantes argumentos para que usemos el español “SIEMPRE” por encima de otras palabras “engendro” (“Criatura informe que nace sin la proporción debida”), principalmente “anglicismos” que se han ido infiltrando en nuestras conversaciones por pura comodidad o, a veces por pura estupidez o esnobismo (y ojo con la responsabilidad de los medios de comunicación). Dejemos de lado, los “playoffs”, los “plannigs”, las “happy hour”, los “blue jeans”, los “liftings”, los “dumpings”, los “holdings”, o hablemos de artículo y no de “post”, cuando publiquemos algo en nuestro querido blog.
Y me despido con una flor. ¿Conocen la etimología de la palabra “recordar”? Viene del latín, de “recordare”, conformado por el prefijo “re-“ , “de nuevo”, y “cordare”, que proviene de “cordis”, “corazón”, que es donde antiguamente se pensaba que yacían las facultades de la memoria. Así que, literalmente significa esta hermosura: “Volver a pasar por el corazón”.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

* Este artículo ya apareció publicado en “Ciudad Real digital”(03/06/14): http://www.ciudadrealdigital.es/barricada-cultural/453/Palabras/nomas/palabras

(*) El primer párrafo se refiere a un artículo anteriormente publicado en “Ciudad Real digital”, lo podéis leer aquí: http://www.ciudadrealdigital.es/barricada-cultural/446/La/parca

 

 

 

EELS CONQUISTÓ EL PRICE (14/07/14)

P1010440                                                                                                            Foto de Atticus

La Rae define el término “intimidad”, en su segunda acepción del siguiente modo: “Zona espiritual íntima y reservada de una persona o grupo, especialmente de una familia”. En eso se convirtió el teatro Price el pasado lunes. Yo suelo odiar los lunes, pero no si asisto a un espectáculo tan íntimo y maravilloso como el concierto que ofrecieron Mark Everett Oliver y su banda, colectivamente conocidos como Eels. No cometeré el error de aburrirles enumerando los temas que fueron desgranando, como en la crónica de aquel antológico concierto de la Riviera que mora en algún rincón oculto de Innisfree. Simplemente les diré que combinó a la perfección los clásicos con las canciones de su último disco, el “The cautionary tales of Mr.E”, nana gigante llena de lirismo y melancolía. Por supuesto sonó, “My beloved monster”, tema que visitó este blog hace bien poquito
Cuando el bueno de Mark Everett aporreó por primera vez las teclas del piano, todos los asistentes sabíamos que estábamos en casa, que algo invisible nos unía, y que el universo se limitaba en esa bonita sala al compás de un único latido. Su voz, cargada de emoción y de verdad, arrulló, suavemente a un público conquistado. En algunos momentos su tono dulcemente desgarrado recordó a otro inmortal, Tom Waitts.
¿Han experimentado ustedes esa gracia que consiste en que se difumine el tiempo de repente?, no sé, cuando todavía adolescentes han clavado sus ojos en los de su primera novia y le han hablado de amor. Es una sensación placentera, como cosquillas, que hace que sus cuerpos sean más evanescentes, y que a su alrededor flote algo santo, que les redime de la rudeza de la vida diaria. Quizás esa santidad perdida al nacer, de la que hablaba Keoruac,. Y como niños, liberados del peso del tiempo, disfrutas sin prejuicios de la intimidad y de la pureza que comunican con la emoción más verdadera. Todo eso sucedió entre Eels y “nosotros”, los allí presentes
Al final del concierto, el ambiente familiar era tal, que Mark se bajó del escenario buscando los abrazos de un público que le acogió apacible, y no con el fanatismo propio de los “groupies”. Es cierto que Atticus ha estado en muchas batallas (¡Jesús, las cosas que hemos visto!, como decía aquel personaje del las campanadas de Welles), pero nunca experimentó tal comodidad, tal complicidad, tal AUTENTICIDAD, como si aún fuéramos chiquillos y disfrutáramos de las primeras canciones del niño Everett subidos a la casa del árbol de su jardín.
En fin, puedo seguir, y lo saben. Fue muy bonito lo del otro día, muy intenso, irrepetible e inexpresable en palabras. Sobran los gestos, sobran los aplausos, sobran los elogios, y en mi cabeza aún resuena la belleza.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Qué maravilloso es youtube, aquí tenéis un pedazo de concierto, la preciosa “Where I’m going”…

 

MY BELOVED MONSTER

TOTORO         *foto tomada de google

El artículo de hoy está destinado, más que dedicado, a los que viven solos. Yo vivo solo, así que es autobiográfico. Nació en mi cabeza a raíz de un comentario de un amigo entre sorbo y sorbo de café. Hablábamos de fruta, y me comentó que fue a comprar kiwis a una frutería para autoconsumo, pues vive solo, y el frutero (ese gremio inexplicablemente entrañable), al elegir los kiwis, le espetó algo así como “Seguro que os gustarán”. Mi amigo por hastío o vaya usted a saber por qué, no paro en explicarle que los kiwis eran solo para él, pues vive solo.
Entonces empecé a elucubrar en torno a la cualidad que hace que las demás personas piensen que vivimos acompañados, o que por el contrario somos solterones o solteronas más o menos amargados, más o menos descuidados, o más o menos felices en nuestra parcela particular. Una tarea muy literaria, por cierto. No sé, quizás los ojos rasgados, la cara agria, nuestra nariz puntiaguda y afilada. O quizás la clave sea la vestimenta. Un tipo excesivamente arreglado y con chaqueta de Armani no es probable que sufra el desvelo de una familia numerosa, por ejemplo.
En fin, no es fácil vivir en la más completa soledad, créanme. Por eso opté por la imaginación, y me he creado un cariñoso monstruo a la medida, con el que puedo discutir bravo, al que puedo echar las culpas impunemente (aspecto envidiable de la vida en sociedad), y al que busco con el brazo tendido en la penumbra de la habitación cuando despierto sobresaltado por algún mal sueño.
Y me acuerdo de la tierna canción de Mark Everett Oliver, o Mr. E, otro romántico solitario, “My beloved monster”, y de algunas de sus bonitas estrofas, “mi amada monstruo y yo vamos juntos a todas partes, usando un impermeable de cuatro mangas”.
Disfrutar de la compañía mental de una amada monstruo me complace e incluso me relaja, con ella estoy seguro, con ella puedo ir a las fiestas de sociedad, saltar charcos los días de lluvia y por supuesto, me acompaña (en el pensamiento, claro) a la tienda de la esquina a comprar fruta.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

*Este artículo fue publicado en “Ciudad Real digital”(25/02/14):  http://www.ciudadrealdigital.es/barricada-cultural/355/My/beloved/monster

“EL MUNDO EN RAYUELA”

RAYUELA

                                    “A mis tres sobrinos”

Transito mundos de sueños,

¡y los niños son sus dueños!,

no existen reglas, ni horarios,

ni almanaques, calendarios,

pero habitan dinosaurios.

Reinos en los que jugar

es forma de gobernar,

allí muecas y prefijos

se cambian por acertijos,

y ser reina o caballero

se consigue con salero.

Cuento yo como en la oca

y tiro porque me toca,

salto casillas despacio

hasta llegar a palacio.

No existen los ascensores,

tampoco despertadores,

la música de los dados

me mantiene informado.

Y cuando llega la noche,

me subo a la luna en coche

y sueño con mi planeta

cruzándolo en bicicleta.

                                          Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

(de “El lento deshielo” , Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez; Ed. Giraluna, Caracas, 2014)

HISTORIAS ÍNFIMAS (VII): “MEGALOMANÍA DE LAS ESCALERAS”

VESTIDO BAJANDO LAS ESCALERAS-EDUARDO ARROYO                    “Vestido bajando la escalera” ( Eduardo Arroyo)

*A Ramón y a Julio, sin orden de factores

Entre los complejos de superioridad de las escaleras, está el de situarse por encima, física y moralmente, de los suelos, por su funcionalidad y su indudable cercanía con las estrellas. Los suelos se defienden argumentando que también existen escaleras subterráneas, situadas en el subsuelo, y por tanto inferiores a éstos. Las escaleras comunes desprecian a sus hermanas subterráneas, las consideran una desviación de la naturaleza, un capricho del azar.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez