“LAS AMAPOLAS CRECEN JUNTO A LAS VÍAS DEL TREN”(María Navas, 2013)

“LAS AMAPOLAS CRECEN JUNTO A LAS VÍAS DEL TREN” (María Navas, 2013)

AMAPOLAS 

Los seres más especiales florecen en la oscuridad”

 

Conocí a María un día de primavera, no podía ser de otra manera. Fue en la parada de autobús de la puerta de mi adorado Circo Price, enfrente de la Casa Encendida. Allí nació, como flor duradera, nuestra amistad. Recuerdo que ese florido día terminamos escudriñando en los espesos posos de un café turco en un bar de Lavapiés nuestros destinos.

Pero nos centramos en el bonito libro que hoy tenemos entre las manos, que cuenta con el cariñoso prólogo de un paisano de la autora, un malagueño universal, Manuel Alcántara. Esta periodista, buena escritora y mejor persona se ha vestido con los ojos de cuando era niña y nos ha contado en siete cuentos primorosos como siete soles la música de las flores. Desde el candor que da esa primera mirada sobre las cosas. Una mirada lúcida y auténtica, vacía de prejuicios. Es muy difícil aprender a verlo todo por primera vez, y no se trata de un camino de retorno, no, si no de un camino de conocimiento personal.

Lo primero que me llamó la atención es su título, tan visual y evocador. A mi me remite al universo Cocteau; esas amapolas son tan desafiantes como aquellos relojes de pulsera de los soldados muertos en la trinchera. Y es que la belleza puede crecer en cualquier sitio, incluso en un vertedero.

María se mete en la piel de las flores, y nos cuenta con una sensibilidad que desarma sus intimidades, sus miedos, sus dudas, sus flaquezas y sus bajezas. Lo hace humanizándolas y dotándolas de nuestros vicios y de nuestras virtudes. Todo ello con un lenguaje que la convierte en la tierna poeta (ya sabéis que no empatizo con esa cursilada de poetisa) de las flores.

María nos previene de lo gris y frío que sería un mundo poblado por flores del mismo color, que despidieran el mismo perfume. Ahí es donde nace el derecho a la diferencia. La diferencia implica riqueza, conocimiento, apertura de miras, y aunque nos repitamos, belleza. Y la belleza engendra belleza. Aquí está la lúcida moraleja. La diferencia es eso, un derecho inalienable contra la cortedad de miras, contra el pensamiento único de un mundo cejijunto construido en unos márgenes irrespirables, mojigatos y políticamente correctos. El derecho a la diferencia es el derecho a ser un niño flor o un niño cactus si es lo que sentimos. No nos olvidemos de las excelentes ilustraciones de José Aguilar, tremendamente coloristas y dotadas de un toque exótico y algo oriental.

Es acertado centrar la metáfora en el mundo de las flores, porque díganme hay algo más natural, más libre y hermoso que una flor. En esta sociedad rápida, terriblemente tecnificada, de seres adocenados que estamos construyendo, debemos procurar que las amapolas sigan creciendo junto a las vías del tren, ya que, y nos despedimos con Neruda, “podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

  • “Las amapolas crecen junto a las vías del tren” es un libro escrito por María Navas y editado por la editorial SELEER.

“La semilla y el viento”, uno de los siete cuentos, narrado por la propia autora, María Navas…

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s