LUNEANDO LXX: PEARL JAM (II)


 

 PEARL JAM-CARAS

“Lightning bolt”

 

Reconozco que quien esto escribe no es un espectador objetivo cuando se trata de hablar de Pearl Jam, como ya sabréis los habituales visitantes de esta sección, pues repiten (escribieron la L en estos luneandos, tremendo honor; hoy firman el LXX, ya van setenta, que no es poco). Los escucho desde mi adolescencia, y la inconmensurable voz de Eddie Vedder (si es que se puede medir o no medir de algún  modo), me acompañó en la oscuridad de mi habitación donde lloraba mis primeros desengaños pubescentes o explotaba de rabia hormonal con sus riffs enérgicos e incontestables (¿“Spin the Black circle”?, por ejemplo). Pero a lo que vamos. Me he quedado absolutamente loco después de escuchar su último disco. Y he pensado muy seriamente si este grupo estaba formado por unos cuantos chavales recién iniciados en el mundo del rock. Todo en el buen sentido, claro, no se me malinterprete. Es increíble la pasión juvenil que destilan en este disco los de Seattle, se nota que corre el rock por sus venas. Nunca me había encontrado el disco de un grupo tan longevo que desprenda tanta electricidad y tanta emoción. Hasta el punto de que Mr. Atticus casi por primera vez ha estado a punto de pegar el disco completo. A él les encomiendo vivamente, una buena forma de comenzar este nuevo año. Su arranque es vigoroso, capaz de despertar a los muertos del sueño eterno Chandleriano (menudo pastillazo el “Getaway”). Aunque he de reconocer que tras unas cuantas escuchas es cierto que me decepcionan sus temas lentos (aunque nos gusta “Sirens” y la bonita versión del “Sleeping by myself”, que ya apareciera en el “Ukelele song” de Vedder), pero los más cañeros suenan a gloria. Finalmente me quedé con  “Shallowed whole” ( y mira que me dolió desprenderme de otros), una canción llena de todo lo que ha sido Pearl Jam todos estos años, y que este excelente disco, “Lightning bolt”, confirma que lo sigue siendo, emoción y vigor a partes iguales. Y ello sin renunciar a sus raíces. Una consecuencia que debería ser inexorable, pero que no siempre se da, pues los grupos acaban perdiendo frescura pese a ser fieles a si mismos. En el caso de Pearl Jam esto no ocurre, al menos de momento. Se identifican todos los guitarreos, coros, etcétera que les han acompañado durante  su carrera y les han hecho grandes, sin que en ningún momento parezcan repetitivos. No pasan por España, yo quiero volver a verlos (¡ay!, recuerdos del monte Kobeta)…  

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

“Shallowed whole”, un primor, Pearl jam en estado puro…

*enlaces relacionados: https://thewaytoinnisfree.wordpress.com/2013/06/30/luneando-l/

 

 

 

 

 

 

 

 

LUNEANDO LXIX : ARCADE FIRE

 

 

 

 

ARCADE FIRE 

 

 

“REFLEKTOR”

 

 

En los últimos luneandos hemos abordado el tema nacional y ahora nos toca convertirnos en oyentes internacionales. Reconozco que el análisis no es tan sesudo como otros años  (en realidad nos referimos al año pasado, respecto del que desbrozamos un poquito más la cosa), y se limita a destacar un disco que ha agradado mucho a Atticus, y a señalar cuatro pinceladas de lo que hemos escuchado durante el 2013.

Resulta cansino ya identificar como tema del año el “Get lucky” de los  veteranos y siempre sorprendentes “Daft punk”. Creo que algún otro tema le podría haber hecho sombra, pero su ritmo pegadizo de radiofórmula pudo con el público. Por ejemplo nos ha sorprendido por lo fresco y colorista, el último trabajo de “Vampire weekend”. Un grupo británico que nos ha hecho quitarnos el sombrero y que habrá que seguir muy de cerca es “Temples”, que ya apareció en nuestro giro veraniego hacia la psicodelia. Atticus reconoce que no ha hecho los deberes como Dios manda, y tiene pendiente la escucha del último disco de “Queens of stone age”, para muchos el disco del año. Si puede afirmar, por las canciones que ha escuchado de su “…like clockwork”, que es una banda de rock como la copa de un pino. Cosa que por otra parte ya sabíamos.

Pero vamos al grano. El grupo que traemos hoy tiene varias cosas especialmente buenas. La primera, que son canadienses, como dos mitos aún vivos (toquemos madera, ¡por Dios!), Neil young y el gran Leonard Cohen. O como en otros campos, el siempre brillante David Cronemberg en la dirección cinematográfica, o Steve Nash, en la dirección del juego del baloncesto. En segundo lugar, que fueron el tercer luneando(qué tiempos aquellos), un lejano o no tan lejano 8 de julio de 2012 ( dos días después del cumple de Atticus, que nació bajo el signo de cáncer) con su luminosa habitación vacía. Si, no se han equivocado, se trata de Arcade fire. Atticus los conoció en los tiempos del “Funeral”, álbum denso y correcto del que recuerda aquel tema tan tremendo que se tenía que repartir en dos partes, el “Neightborthood”. La primera vez que escuchó una canción suya fue, como tantas otras veces, en un recopilatorio de la “Rock deluxe”.  Luego llegó el álbum de la confirmación, “The Suburbs”, una enorme caja de sonidos, rockeros, poperos, y giros hacia la música electrónica, algunas veces trufados con preciosos fondos orquestales (pensemos en el mencionado “Empty room”). Un álbum de ambientes, fotográfico, que te lleva a paisajes mentales, a cielos malvas pero también a soles radiantes. O al asiento trasero del coche que vemos en la portada, que nos recuerda a aquellos cines de verano de películas del estilo de “American graffiti”.

Se creó mucha expectación con el nuevo trabajo de los canadienses. Y llegó “Reflektor”. Ya el adelanto con el tema que da nombre al disco nos gustó, nos pareció elegante. Esa elegancia se trasladó al disco completo. Reconozco que no son los predios en los que se mueve Atticus habitualmente, más acostumbrado al rock, al folk o al pop. “Reflektor” es un giro definitivo hacia una música más electrónica, pero sin olvidar las bases rítmicas sólidas sobre las que se asienta el grupo. La primera sensación que me dejó el disco es que no es para nada repetitivo, ni supone una continuación del “Suburbs”, no. Lo que nos habla de la originalidad de la banda. “Reflektor” respira con total autonomía y supone la confirmación de Arcade fire, que ya juega en la misma liga que grupos como U2, Radiohead, Muse, Placebo, Pulp o Suede.

El disco tiene muchas cumbres, pero a nosotros nos parece que brilla especialmente “Here comes the night time”, con esa subida tan emocionante,  marca de fábrica de los canadienses. Un tema que tiene segunda parte, más lenta y caprichosa, que os ofrecemos igualmente. Ésta es otra de las marcas de fábrica de Arcade fire, el incluir distintos ritmos del mismo tema, que como el elegido acaba teniendo segunda parte. Y en esto siempre nos han parecido brillantes. También me pasa con los dos temas estructurales del disco, “Reflektor” y “Afterlife”, creemos que se parecen en muchas cosas sin que dejen de ser distintos, lo cual, a nuestro juicio, hace que el disco sea un círculo perfecto, insistimos, sin que en ningún momento parezca repetitivo .

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 Primero un precioso vídeo con imágenes de la colorista película “Orfeo negro”, cuya banda sonora, por cierto, de los dos maestros braisleños Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim es una de las favoritas de Atticus, se la recomiendo. Esto es porque el mito griego de “Orfeo y Eurídice”  va en el hilo argumental  de alguna de las canciones del “Reflektor”. Si no la conocen, la historia (me refiero al mito griego) es preciosa pero triste …

Y ahora la parte II…

 

 

 

LUNEANDO LXVIII: PONY BRAVO


 

 

 

 pony-bravo-macgyver


 

“De palmas y cacerías””

 

 

Atticus abre 2014 con un as escondido en la manga. En el último luneando de 2013, en el que escudriñábamos los éxitos nacionales del pasado año, hubo una omisión deliberada. Es conocida la tendencia cuando empieza a oler a turrón a meterlo todo en pequeños tarritos de las esencias, incluida la música. Me refiero a esas listas sesudas o no sesudas de los éxitos del año. Listas que a veces son injustas con discos que por haber aparecido a primeros de año son olvidados.

Pues aquí no nos hemos olvidado del brillante disco de los sevillanos Pony Bravo, que nos parece con diferencia el mejor álbum nacional del año, “De palmas y cacerías”. Algunos se habrán quedado en lo superficial, en la sorna de las letras, rompedoras y a veces, directamente insultantes (pensemos en el tema “Dick Cheney”), pero nunca faltonas, ni alejadas de la triste realidad  que nos rodea.

Pero “De palmas y cacería” es mucho más que eso, es un soplo de aire fresco en el soso panorama nacional. Pony bravo es un grupo al que le escuece el mundo en el que viven y por eso hace esas letras tan ácidas, tan incendiarias y llenas de ironía, tan “políticamente incorrectas”. Este disco es un disco atrevido compuesto por unos músicos inteligentes y sobresalientes que han sabido crear un mundo surreal y propio en su página “el rancho.com”, que les recomiendo que visiten.

Por encima de las divertidas letras que nos hablan de las andanzas del político neoliberal engominado (“Sarkozy, cosi, cosa, Sarkozy, cosi, cosa”), o nos retratan al demonio Dick Cheney a ritmo de western, encontramos una riqueza de ritmos, estilos y melodías que harán crecer este disco con el tiempo. A veces puede sonar a psicodelia (“El mundo se enfrenta a grandes peligros”), o a funky (en la esplédida “turista ven a Sevilla”). Y no nos olvidemos de esa fábula llena de brillantina que es “Eurovegas”. En fin, los sevillanos disparan contra todos, y no lo hacen indiscriminadamente, sino con mucho sentido y fina ironía. Escogemos una zambra con aires de rap, “La Zambra de Guantánamo”, que nos quedamos con las ganas de escuchar en un concierto gélido que dieron en la sala toledana Pícaro. Era comprensible, porque venían de tocar en la Joy, y el público estaba más congelado que el hielo de sus cocacolas. En mi vida he visto un público menos entregado y apático.

 Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez