LUNEANDO LXII: LOU REED ( IN MEMORIAN)


 

 

 

 LOU REED-WANTED

 (1942-2013)

 

“THE RAVEN”/ “HEROIN”

 

 

Ha muerto Lou Reed, líder de la Velvet Underground (bueno, junto a John Cale y Andy  Warhol, ese visionario del arte que se convirtió en su principal mecenas), el grupo más moderno de la historia y para el que suscribe el primer grupo de estilo punk. Muere uno de los jefes, un pedazo de la historia del rock, sin la cuál el rock no sería el mismo. Una de las voces más personales, íntimas y versátiles, junto a las de leyendas vivas como Tom Waitts, Neil Young o Iggy pop (toquemos madera, y que duren muchos años). Lou Reed era dos cosas; primero, un roquero como la copa de un pino; y segundo, un poeta urbano. Un traductor del sórdido Nueva York de marginados, travestis y heroinómanos (revísense las letras de “I’m waiting for the man”, la de la archiconocida “Walk on the wild side”, o el homenaje al sadomaso que es “Vicious”), que supo captar como nadie la emoción escondida en lo oscuro.

No voy a hacer un obituario al uso, ni un repaso por su discografía, para eso ya está la Rolling Stone y la Wikipedia. Simplemente decir que el gran Lou brilló en su etapa Velvet ( por supuesto, hay que citar la maravillosa “Pale blue eyes”, la psicodélica “Venus in furs”, la machacona y ya mencionada “I’m waiting for the man”, sin olvidarnos de ese subidón que es el “Heroin”), llegó a su cumbre en solitario con ese álbum generacional llamado “Berlín” ( no dejo de lado el “Rock’n’ roll animal”, que escuchaba en la oscuridad de mi habitación, ni el “Transformer”, que le produjo el gran Bowie). De esta época, títulos como, “Vicious”, “Satelite of love”, “Perfect day”, la refrescante “Walk on the wild side”,o la mítica “Sweet Jane”. Podría seguir hasta el infinito, porque me ha salido barba con la música de este señor. Otros discos vinieron que le cubrieron de algo más de eso que llaman dignidad (cuando se habla eufemísticamente de artistas que viajan cuesta abajo; cítese, el sereno álbum “New York”), también tuvo álbumes con los que paseó alegremente su veteranía (“Set the twilight realing”, por ejemplo, o el “Songs for Drella”, aquel precioso disco homenaje a Andy Warhol que clavó junto a otro genio, John Cale).

Pero yo me voy a ir a un aspecto que hace destacar a los grandes músicos, a los músicos con mayúsculas. Su capacidad de transformación, de experimentación, de adaptación a los tiempos. No hace falta hablar de Miles Davis y de los tiempos del “Tutú”, para saber que hay músicos auténticos. Yo les doy ese sello a los que se arriesgan porque creen en el cambio. Muchas veces pese a que suponga sacrificar a gran parte de su hinchada “incondicional” (lo entrecomillo, porque más que incondicional, esta clase de seguidores puede calificarse de intolerante).

Unos años antes de dejar este mundo, colaboró con Metallica el “abuelito” Lou, metiéndole un gol por la escuadra a Ariadna y a su escuela de tejedoras del tiempo. En 2003 firmaba “The raven”, cantando y recitando los textos del poeta maldito Poe junto a gentuza de la talla de Steve Buscemi o Willem Dafoe. Podrá gustar, entusiasmar, horrorizar; a mí particularmente  me parece algo más que un disco, un proyecto artístico de un rockero al que todavía le quedaban pulmones. Deseamos un feliz viaje al otro mundo para el gran Lou Reed, que nos enseñó el lado salvaje de la vida…

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

Pues si, nos asomamos a “The Raven”. Pero ello no supone desdeñar en absoluto su excelsa obra. Que conste en acta que este provecto rockero forma parte del imaginario musical de mi adolescencia junto a The Doors, Led Zeppelin o Jimmi Hendrix. Siempre me preguntaba con curiosidad quién era ese tipo misterioso con cara de Frankenstein de la portada del “Transformer”. Quizás porque tengo unas mil canciones preferidas de Lou Reed, acudo a ese  interesante proyecto que, confieso he revisado esta última semana, pues no lo había escuchado apenas. En su conjunto se acerca más a la narración radiofónica que a un disco al uso. Narración donde se pasean Ligeia , los Usher, corazones delatores, gatos negros, por supuesto, el cuervo, y demás fantasmas nacidos de la cabeza del virginiano atormentado. Un álbum conceptual que dirían los pedantes. Despedimos a Lou con una canción vitalista, porque la vida es una fiesta, ya nos los recordaba el Fellini de “Ocho y medio”, celebrando a otro grande, Edgar Alan Poe…

 No me puedo resistir…tengo que pinchar ese monumento llamado “Heroin”, sirva como monumento funerario. El mismo día que se conocía su muerte cerraba la hora que le dedicaba los “Sonideros” de Poveda en Radio tres. Un tema lleno de subidas y bajadas, respecto del que Atticus, que, háganme caso, nunca ha consumido heroína ( su puritanismo y la vida familiar le impiden esos comportamientos licenciosos), siempre pensó que debía ser lo más parecido a consumir heroína. La seleccionada es una versión menos animal que la del “Rock’n”roll animal”, con la viola de Mr. John Cale de fondo, pero en directo, como procede.Pues eso, casi diez minutos de éxtasis sonoro ( ay, ese momentazo, “It’s my life and it’s my wife”…)…

Luneandos relacionados:  https://thewaytoinnisfree.wordpress.com/2013/04/21/luneando-xl/

 

 

 

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2 pensamientos en “LUNEANDO LXII: LOU REED ( IN MEMORIAN)

  1. No hay nada que disfrute más que leer estas crónicas, uno se encuentra con tesoros por allí y este es uno. En pocas palabras, leerte es como vivir.
    Besos y abrazos!!

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