UN VERSO, UN VIAJE


 

                                                                     “Y entristeces de pronto, como un viaje”

( Del poema 12 de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”; Pablo Neruda)

 

 

VENTANA LLUVIOSA 

 

A PABLO NERUDA

Vuela el avión,

  Yo soy el avión ,

   Bailo como el viento,

                   Afino una extraña canción,               

               Aire en movimiento,          

           Díme, ¿es acaso el cielo un violín?

                                                           Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

  

LUNEANDO LXV: “SAINT VINCENT & ANDREW BIRD”


 

 

 

 

 ST. VINCENT & ANDREW BIRD

 

“BLACK RAINBOW” (UNE SOIRE DE POCHE # 9)

 

Hoy es un día feliz en Innisfree. Se preguntarán por qué; pues muy sencillo, por la canción que traemos. Pero también por los músicos. Damos el paso hacia lo sublime, lo supino, lo superlativo. No es por ahorrar luneandos y hacer una especie de dos por uno, no. Es que Atticus tenía muchas ganas de que ambos visitaran la sección, y se topó por Internet con una belleza de las que paran el tiempo y ponen un nudo en la garganta, “Black rainbow”(une soire de poche # 9), que une inexorable y gozosamente la bella voz y la guitarra de Saint Vincent (Anni Clarck para los amigos) con el violín maestro de Andrew Bird.

Ahora viene lo más difícil de estas crónicas semanales, definir, sintetizar, retratar en cuatro o cinco brochazos a los dos artistas sin caer en la obviedad. De Saint Vincent puedo decir que es una chica estadounidense, cantautora y multiinstrumentista (toca hasta el theremín) que ha colaborado con grandes grupos como “Sufjans Stevens”, o con el grupo de moda “Arcade fire”. También que me encanta la música que hace, que canta como los ángeles, y dicho sea de paso, que es una mujer preciosa. La conocí , musicalmente hablando, por su colaboración con otro grande, David Byrne, en “Lazarus” (disco del que ya hubo noticia en Innisfree), y para mi está destinada a estar entre las grandes divas de la música moderna, a la altura de Bjork, Beth Gibbons o PJ Harvey.

De Andrew Bird podemos contar que es de Illinois (hoy va de barras y estrellas), que es un virtuoso de la guitarra y del violín, y que para el que esto escribe es uno de los más importantes cantautores indies del momento. Abran bien los oídos, porque lo de hoy es un regalo que anticipa la navidad.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

Qué suerte para los presentes en esta pequeña sala, ¡Dios mío!…  

 

 

 

 

A HERTA

 

Para El Chico que leía demasiado

He leído tres libros de Herta Muller. El primero “Tierras bajas”, que me dejó herido de amor. Sus poderosas imágenes me fascinaron, y su poética negrura me sugestionó. Ello me empujó hacia “El hombre es un gran faisán en el mundo”, y el amor creció inexorablemente. Finalmente, caí rendido con “Todo lo que tengo lo llevo conmigo”. Podría citar aquí infinidad de párrafos, frases, fragmentos de una obra que me parece perfecta. La historia de amor continúa y Atticus, que se cree poeta, la expresa en un texto a medio camino entre la poesía y la prosa…

                                                                                          

PARA HERTA

 

HERTA

Herta es incandescente, es una mariposa rutilante, un capricho en la acera reluciente, un florido tesoro en el estante. Su prosa la recorre un sol tan frío, que luce justo después del suave estío. Y su poesía es la triste poesía del cieno, describe, distante, la triste belleza de su pueblo, su sufrimiento elevado a elegía, una elegía elevada a sufrimiento, una tragedia que no entiende de tiempo.

El mundo se inclina ante Herta, ese faisán gigante de palabras, que le escupe a la cara sus pecados a los hombres. Valiente mensajera del miedo al olvido, recordatorio perenne de las astillas de la historia, de la dignidad del débil, que consiguió la justicia sublime de las letras, que con sus letras ya habita en las alturas de un lejano e incierto paraíso.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

Elegimos “el pájaro de fuego” de Stravinsky porque la letra de Herta es un pájaro de fuego, y de vida, un faisán primoroso que ilumina y enseña al mundo la verdad…

 

Un poema de cieno

 me hizo ver la música

 de la negrura

 

 

LUNEANDO LXIV: GRAM PARSONS


 

 

 

 

 

 GP&ROLLINGS

 

 

“Wild horses”

 Hoy toca hablar de country en Innisfree, y a quien no le guste que se tape los oídos. Hace pocos días se conmemoraba el aniversario del nacimiento de Gram Parsons ese gigante del country y del folk, que tanto reclaman las nuevas generaciones. Su muerte prematura acrecentó su leyenda. Casi se unió al llamado “grupo de los 27” (Janis, Jim y compañía), no lo hizo por escasos meses, ya que murió a los veintiséis, en septiembre.

Con ocasión de ese aniversario, “el sótano” de Diego RJ le dedicaba un merecido programa (en realidad fueron varios, ya que en uno no cupo su homenaje), y allí desvelaba muchas claves de su figura. Los especialistas le colocan sin empachos de ninguna clase al lado de “los grandes”, léase George Harrison, John Lennon o Eric Clapton. Uno de los aspectos de su corta carrera que no colaboró a acrecentar su fama fue su irregularidad, ya que fundó y pasó por varias bandas. Pues si, fue lo que nuestras madres llaman “culito de mal asiento”. Primero por los míticos “The shilos” y “International submarine band”; luego por “The Byrds”(sin duda la banda con más repercusión de la que formó parte) y finalmente por “Flying burrito Brothers”. También son recordados sus duetos con la sublime Emmylou Harris.

Pero pasemos a la canción que hemos seleccionado, porque dirán indignados,”Atticus se ha vuelto loco, ¡si esa es de los Rollings!”. Pues craso error, en “el sótano” nos contaban varias cosas de la relación Rolling Stones-Gram Parsons. La primera, que el Rolling más encaprichado por el countryman, era Keith Richards. En el programa se llega a afirmar que Keith sintió más la muerte de Gram Parsons que la de Brian Jones. Ciñéndonos a la canción, “Wild Horses”, el hermano de Mick Jagger, que fue testigo directo de la grabación de “Wild horses” confiesa con rotundidad que el ochenta por ciento de la misma es culpa de Gram Parsons. Nunca reclamó su paternidad. Por encima de todo, yo creo que lo que confirma esto es la naturaleza de esponja que lo absorbe todo (para bien, claro) de “las satánicas majestades. De Robert Johnson, el blues ( Love in vain), de Parsons, el country y el folk, y de gente como los Animals, el rock ( “Paint in balck”).

Pero hoy toca hablar de Gram Parsons, ese chico delicado con sombrero de cowboy, y toca recordarle con esta versión de una de las baladas más bellas de la historia.

 Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Me ha parecido muy curioso colgar este esbozo de la canción…

1970, Gram parsons junto a su grupo de entonces graba “Wild horses” en el álbum “Burrito deluxe”, pura leyenda…

 

 

 

LUNEANDO LXIII: LEÑO

 

 

 

LEÑO

“La noche de que te hablé”

                                             Para mi amigo Carlinche, aunque se que es más de Asfalto

 

La semana pasada despedíamos al rockero urbano neoyorquino por excelencia, hoy hablamos del grupo más mítico del rock urbano del Madrid de la movida (con el permiso de mis queridos Asfalto, claro): Leño. Liderado por ese bolañego de nacimiento y carabanchelita de adopción llamado Rosendo Mercado.

Leño fue un trozo de historia de esa movida, del Madrid rico de Tierno. Los aficionados al género aún lloramos su efímero paso por la historia de la música nacional. “Sodoma y Chabola”o “Este Madrid es una mierda” fueron banderas de la canción protesta. “El tren”, ese portento semi-instrumental,  la preciosa “Si tienes entre las cejas libertad” ( sin duda mi favorita), o “Mientras tanto” son otras de sus joyas.

Mi primer recuerdo de Leño es una cinta de cromo que contenía un concierto que dieron en Alcalá de Henares (recuerdan en la presentación de los músicos a Rosendo: “El Tedy, el Tedy…”). Comenzaba con la rítmica “Si señor, si señor”, y aparecían las ya mencionadas, las “Maneras de vivir”(quizás su canción más popular), o esa gamberrada sonora llamada “el oportunista”(“mete uno y saca diez, ¡de puta madre!…”, ¿recuerdan?).

Pues las malas relaciones entre los tres componentes acabaron con la leyenda. He recordado al grupo, y he recordado mi adolescencia porque aparece un artículo en la Rock de Lux de este mes, ya que se cumplen treinta años (¡Dios mío, qué viejos somos!), desde su nacimiento. Y allí señala como su canción más destacada “la noche de que te hablé”, una balada rítmica llena de melancolía, de ternura y de flequillo heavy . Una canción que huele a años ochenta, a sábado noche, a Tocata, a cita en el coche del viejo. En fin, cómo sabéis seguimos en la época otoñal y esta canción no desentona, a mi me sigue transportando a mis queridos ochenta. Un brindis por Leño, ¡salud, amigos!

 Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Tiramos de canal Nostalgia, ya lo hicimos para pinchar a Alameda. En el programa “Aplauso”, 1980.Espero que me perdonen Rosendo y compañía, porque las fachas son bastante eso, “ochenteras”…

 

 

 

“GRAVITY: EL ESPACIO EN MOVIMIENTO” (ALFONSO CUARÓN; 2013)

 

 

 GRAVITY

                                                                                                           Para Celia

 

Cuando el genio Stanley Kubrick puso a bailar a las naves a ritmo de Strauss le tomaron por loco. El concienzudo director de orquesta galáctica se encerró en su mansión británica y montó el más fascinante poema visual jamás visto en la historia del cine. El hombre y el universo unidos por el infinito. Del mono al astronauta. En fin, podría deshacerme en elogios y diseccionar cuál cirujano esa portentosa obra maestra, película nodriza donde las haya; pero toca hablar de “Gravity”, que bebe en estética visual, en ritmo y en grandiosidad de “2001”.

Primero el director, Alfonso Cuarón, que puede contarse en la terna de los nuevos talentos que ha dado Méjico al cine, junto con Guillermo del Toro, González Iñarritu o Guillermo Arriaga. Director notable, técnico brillante, respecto del que, sobre todo, recuerdo, la tercera entrega de Harry Potter ( la del prisionero de Azkaban), dotada de una oscuridad sorprendente, y para el que escribe, su preferida. Destacamos lo de técnico, porque “Gravity” es una virguería técnica, donde el ojo encuentra placido acomodo. No soy defensor del 3D, pero créanme, nunca estuvo tan justificado.

Un prodigioso sonido (que para mí impresionaría “en exteriores” tanto como aquella extraña respiración entrecortada que acechaba en la oscuridad de la nave “Nostromo” de “Alien, el octavo pasajero”) y una coreografía interpretativa como de ballet, favorecida por la falta de gravedad convierten a “Gravity” en una película de sensaciones (como lo fue “2001”). El espectador flota armonioso en el espacio cuando la cosa va bien. En otros momentos siente a flor de piel la frustración de una magnífica Sandra Bullock, incluso en forma de lágrimas (bellísima escena, ese plano subjetivo en el que sus lágrimas redondeadas acarician nuestros ojos gracias al 3D).

Entonces pasamos a los actores. Sin duda, es la película de Sandra Bullock, actriz sosita especializada en papeles de medio pelo, que aquí se licencia, se gradúa e incluso se doctora, imprimiendo a su personaje el perfecto tono emotivo y dramático desde la sobriedad. Nos acordamos de aquella atractiva teniente Ripley de la Nostromo, interpretada magistralmente por Sigourney Weaver, cuando vemos pasear por los aires a Sandra Bullock, en un papel dotado de gran fisicidad.

En el lado masculino, un más que correcto George Clooney, al que solo le podemos acusar como en tantos otros papeles de una propensión a abusar de su perfecta sonrisa (pero díganme, quien no lo haría). Un tipo brillante e inteligente que aparte de tener una cara bonita siempre se embarca en proyectos interesantes.

En cuanto a la historia, no voy a ahondar en exceso. En el transcurso de una misión espacial  surge un inesperado accidente (no he podido ser más escueto). Ello sirve para plantear una serie de problemas trascendentales, como lo pequeños que somos frente a la inmensidad del universo, la fugacidad de la vida o la necesidad de afectos. Pese a la carga emocional del mensaje, en ningún momento se cae en lo pretencioso ni en la banalidad. Todas estas cuestiones se introducen de modo natural (los diálogos entre los astronautas de la misión, sobre todo los del principio, podrían estar sacados de cualquier relato de ciencia ficción de Raymond Bradbury). Quizás en ciertos pasajes se echa de menos un tono más neutral o aséptico. En este aspecto de emotividad también nos puede traer al Tarkovsky de la extraordinaria “Solaris” (por cierto, el libro de Stanislav Lem también es fantástico).

Otra parte del discurso es, sin duda, el metafísico, el claro sentido ontológico, de respuesta o, al menos, planteamiento de las grandes preguntas que tiene la película. Es bastante obvio el paralelismo entre el cable que une a Sandra Bullock con la nave y el cordón umbilical, por ejemplo. Pero no vamos a entrar aquí en un debate sobre el origen del hombre, para eso están las grandes universidades y mi querido Eduard Punset. No, aquí hemos venido a hablar de cine y a recomendar una película que, en definitiva, es un espectáculo sensible y majestuoso con clara vocación de permanencia y que seguro que perdurará en el tiempo.

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Os dejo con un aspecto no destacado en la crónica, la excelente banda sonora de Steven Prince, disfrútenla…

 

 

VALIENTES BAJO LA LLUVIA

 

LA DELANTERA                                            Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza (escorado)

 Hoy hace exactamente dos años, Atticus escribía esta crónica sobre una batalla épica librada en el viejo San Mamés, templo del fútbol por excelencia. Lo encontró entre sus archivos, y vio en tan dichoso encuentro una ocasión perfecta para homenajear las cenizas de este estadio mítico.

 

Día 7 de Noviembre de 2011, un día después de la batalla

 

El fútbol volvió a hacerse leyenda ayer en San Mamés, confirmándose la historia de amor que este deporte vive con este mágico recinto.

Es ese verdor casi irreal del césped, la lluvia previa al campo de batalla, el gusto por la tradición traducido en las notas de ese himno ancestral que recuerda nostálgicamente al Athlétic campeón.

Toda la liturgia previa al choque ya estaba consumada. La vibración era una. Miles de ojos iban a contemplar una batalla épica.

Un Athlétic valiente, con mucho mordiente ofensivo ahogó en todas sus líneas a un Barca algo atolondrado y atónito. La lluvia, cada vez más intensa, al compás de la intensidad del choque. Y entonces llegó el delirio. Resbalón del bravo Masquerano, brillante Susaeta, contactando con Ánder, que la coloca de vicio en la escuadra de Valdés, haciendo añicos su record de imbatibilidad.

Ese fue el punto de inflexión. El Barca, equipo campeón y experto en estas lides no se amilanó y, eso si, sacó del menos el más. Aprovechó el mínimo respiro que le concedieron los fieros leones y Abidal puso un centro de lujo a la cabeza del “multidisciplinar” Cesc, quizás el mejor de los azulgranas. Canal plus ofrece la jugada a cámara superlenta y el fútbol se convierte en estética ( caras crispadas y expectantes ante la juguetona inercia del balón, músculos tensos y el arrastrar cadencioso de las gotas de lluvia).

El árbitro fue lo de menos ante semejante espectáculo, ayer no hubiera sido necesario. San Mamés dicta sentencia, pitan al “escurridizo” Iniesta. En cambio el maestro Xavi sienta cátedra y la catedral le corresponde con una sonora ovación en la segunda parte, cuando Pep le releva.

Segundo acto, el Barca se estira y el Athlétic se arruga,  era de esperar. Pero la contienda continúa y la lluvia no cesa. En una jugada desgraciada esa misma lluvia frena un balón que iba destinado a Gorka, Andrés intenta la vaselina, difícil misión, el balón se pierde tras la línea de fondo.

Minuto 80, expectación ante un corner en la puerta rival, lo bota el autor del primer tanto, Ánder, será un presagio. Llorente hace como que remata en escorzo, choca en Piqué y: ¡Gol!, el extasis se apodera de la catedral, le pondremos una vela a San Mamés.

 

El dramatismo se acrecienta y sigue lloviendo. Un expulsado. El Barca aprieta. Una carambola despierta del sueño del triunfo a los leones. El “pibito” se estrena en la catedral y frustra las intenciones de su compatriota Marcelo. Y sigue la lluvia, si Gene Kelly hubiera estado allí habría sido un valiente más bajo la lluvia, como los veintidós de ayer, que hicieron que sigamos creyendo en este noble deporte. Quizás, por entrega mereció ganar el Athlétic, pero que más da: ¡ El fútbol fue una fiesta!

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez