LUNEANDO LXI: MCENROE

 

 

 

 

 MCENROE

 

 

“LAS ORILLAS”

 

Para Inés y su primer añito, ¡felicidades!

 

 

Retomamos otoño con Mcenroe y sus orillas, un álbum dominado por la nostalgia. Si la primavera es la estación en la que todo nace, el otoño es la estación en la que todo brilla, hasta el sol parece un cálido membrillo. Y eso que sabemos, gracias a los científicos, que no es amarillo. Amarillo o no, hoy brilla como una antorcha a través de mi ventana, y con sus rayos inspira este luneando.

Mcenroe es un grupo vasco con nombre de tenista cabreado, que compone un pop melódico, a veces un poco lento, pero de una hondura y un intimismo destacables. Y “Las orillas” es su tercer trabajo, y el primero que conoce Atticus del grupo. Un álbum con un puñado de canciones muy bien compuestas. Nos gustan las letras, tienen un nivel notable de autenticidad, la exacta emoción, sin florituras excesivas. Luego está la voz del grupo, Ricardo Lezón,  que no sabes porque te atrapa, pero lo hace. Quizás por su entusiasmo comedido, un sosiego lírico que conmueve. También por su gesto mínimo, su mínima expresividad que se convierte en sinceridad. Es de esos cantantes que cantan hablando o hablan cantando ( uno de los favoritos de Atticus, de nombre Vinicius, así lo hace). Una amiga me comentaba que me fijara en como pronunciaba las “eses”, yo os pido que os fijéis en como arrastra las “aes”. En esa forma de cantar hablando, a veces, puede asaltarnos el dejá vu  de la voz de un tal Nacho Vegas, con el que también luneamos hace tiempo.

En definitiva, “Las orillas” es un disco más que recomendable, de un grupo más que recomendable, que sabe jugar voleando y subiendo a la red. Un disco que zozobra, en ocasiones, sumergiéndose en mareas de monotonía, pero que se eleva más tarde, para dejar huella indeleble, regusto agridulce, siguiendo con la terminología náutica, resaca insondable.

 

Elegimos “Vista Hermosa”, una canción creemos que bastante representativa de “Las orillas”, y recordamos esa caótica y frustante“Radio encendida”, que también tuvo su luneando, y en la que Atticus se quedó con las ganas verlos. Por eso rescatamos una versión en directo y nos desquitamos ( por cierto, no hay sincronía exacta entre sonido e imagen, pero es una canción que en directo gana mucho; sobre todo, por ese final apoteósico con trompeta incluida)…