LUNEANDO LVII: “PSICODELICIAS DE AGOSTO” (IV)

PINK FLOYD

 PINKBARRET

“SEE EMILY PLAYS”

Hemos hecho una apuesta por la psicodelia en este agosto del amor, y continuamos para bingo. Hoy seré breve porque los rigores del verano también atenazan las neuronas de Atticus. Simplemente apuntar que el “psicodeliluneando” de hoy apunta muy alto. Porque no hemos de olvidar que la psicodelia también formó parte del ADN de “los grandes”. Pero cuando me refiero a los grandes, hablo de los grandes: Jimmi Hendrix ( ay, ese negro loco de pelo rojo), The Doors ( de esta extraordinaria banda, cuyo legado es inabarcable ya hubo luneando, y su “People are extrange”, otra psicodelicia,  ilustró un texto de Atticus) , The Beatles ( su disolvente “Lucy in the sky with diamonds”, es quizás la canción psicodélica por excelencia ) o los Rolling ( recuerdan esa joya llamada “She’s a rainbown”). Se también que nos dejaremos grupazos como “Grateful dead”, pero solo queda una entrega y para abarcar a todos haría falta una enciclopedia anual de la psicodelia, que no cabe en este angosto agosto.

Así que palabras mayores. Cómo este “See Emily Plays” de Pink Floyd, que repiten merecidamente. Ya saben, época Syd Barret, mi preferida, la de este genio bipolar que ensanchó la percepción musical con su discurso surrealista y cosmogónico. El vídeo, pues eso, una delicia exquisitamente absurda y absurdamente exquisita. Eso si, un vídeo y una canción llenos de vitalismo, de un extraño antídoto contra el paso del tiempo. El fluido rosa nos habla de Emily, la “colegiala psicodélica”. Por cierto, que Mr. Ziggy Stardust tiene una versión divina. Si tienen sangre en las venas disfrutarán, si no bájense del tren de Innisfree inmediatamente, no hay billete para aburridos. Estamos a finales de los sesenta, la época dorada del pop y del rock. The Byrds, the Beattles, The Rolling Stones, The Doors, The Beach boys en plena efervescencia, ¡Por Dios!, ¡necesito una máquina del tiempo para transportarme allí!, conocen a alguien que tenga una baratita de segunda mano…

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

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LUNEANDO LVI: PSICODELICIAS DE AGOSTO(III)

 

 

“THE STRAWBERRY ALARM CLOCK”

 

 

 STRAWBERRY

 

 

“Incense and peppermints”

 

 

Continuamos con la psicodelia en este “agosto del amor”. Si la semana pasada les tocaba a los fabulosos Jefferson Airplanes, hoy tenemos a un grupo menos popular pero no por ello menos fabuloso. The strawberry alarm clock fue un grupo de rock psicodélico garajero que debutó con la canción que protagoniza hoy nuestro luneando. Quizás comenzaron demasiado fuerte, ya que su vida ( artística, claro) fue corta pero intensa. Así, llegaron con mucho esfuerzo a los setenta, disolviéndose (qué mejor palabra hablando de psicodelia) en 1971.

La canción de hoy, “Incense and peppermints”, aparecía también en un capítulo de los Simpsons, como el conejo blanco de la semana pasada. Capítulo en el que se recordaban los años ácidos, y aquellas consignas de pensamiento y amor libre. Guitarras distorsionadas, melodías eufóricas y apagadas a un tiempo que nos dejan extrañas sensaciones de deja-vu, y órganos del más allá dominan hoy luneando. Aflójense la corbata, desconecten sus mentes y sientan la música.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

“Incense and  peppermints”, o cómo llegar a la canción perfecta de menos de tres minutos…

Añadimos la letra, porque merece la pena…

Buenas sensaciones, la inocencia invadiendo la humanidad.
Reyes muertos, y más cosas que no puedo definir.
Ocasiones, persuasiones, desordenan tu mente.
Incienso y menta, el color del tiempo.
¿A quién le importan los juegos que jugamos?
Poco que ganar, y nada que perder.
Incienso y menta, nombres sin significado.
Lo enciendes, lo afinas y tus ojos dan vueltas.
Mírate a tí mismo, mírate a tí mismo. Sí, si.
Mírate a tí mismo, mírate a tí mismo. Sí, si.
Para dividir en dos éste ridículo mundo.
Tira a un lado tu orgullo, es lo menos que puedes hacer.
“Beatniks” y políticos, nada nuevo.
Un criterio para lunáticos, un punto de vista.
¿A quién le importan los juegos que jugamos?
Poco que ganar, y nada que perder.
Buenas sensaciones, la inocencia invadiendo la humanidad.
Reyes muertos, y más cosas que no puedo definir.
Ocasiones, persuasiones, desordenan tu mente.
Incienso y menta, el color del tiempo.
¿A quién le importan los juegos que jugamos?
Poco que ganar, y nada que perder.
Incienso y menta
Incienso y menta.

“25 AÑOS DE OBABAKOAK: EN BUSCA DE LA ÚLTIMA PALABRA”


 

 

 OBABAKOAK

                                             Bernardo Atxaga

Se cumplen veinticinco años de la publicación de esta obra maestra escrita por Bernardo Atxaga, que es uno de los libros favoritos de Atticus. Se lo recomendó su hermana, como tantos otros libros, y cada cierto tiempo tiene que volver a leerlo con pasión renovada. Curiosamente, este año lo releyó y escribió algo sobre el mismo, lo deseaba, pero ignoraba tan dichoso aniversario. Así que, con el permiso de ustedes, aquí está mi humilde homenaje…

 

“EL CRIADO DEL RICO MERCADER”

 

“Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

         Amo-le dijo-, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.

         Pero ¿por qué quieres huir?

         Porque he visto a la muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

         Muerte- le dijo acercándose a ella-, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?

         ¿Un gesto de amenaza?- contestó la Muerte-. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendo verlo aquí, tan lejos de Ispashán, porque esta noche debo llevarme en Ispashán a tu criado.”

  • Antiguo cuento sufí, que, por cierto, era el cuento favorito de Boris Karloff.

 

Permítanme la licencia de introducir esta crónica con una alusión a este viejo cuento sufí. Alusión que también introduce Atxaga en “Obabakoak” para explicar las intenciones de la historia que pretende contar.

Dos amigos de la infancia discuten sobre el sentido de los cuentos, mientras van de camino a la casa de un enigmático personaje, el tío de uno de ellos,“el tío de Montevideo”, obsesionado con la literatura del siglo XIX, que les ha convocado a un excitante encuentro literario.

Todo lo que sigue se plantea por un recuerdo común de los dos compañeros de viaje e infancia, que tiene que ver con un lagarto. Pero eso lo tendrán que descubrir ustedes. Entonces, el sobrino del tío de Montevideo, le cuenta a su amigo el cuento que acaban de leer ( reitero, el favorito de Boris Karloff). A raíz de esa narración, ambos discuten sobre qué le hace falta a un cuento para ser bueno. Incluso, uno de ellos ( creo que el sobrino, no recuerdo), escribe una versión alternativa que aparece en el libro. También aparece en “Obabakoak”, un interesante método para plagiar, o las reglas que han de seguirse para escribir un cuento en cinco minutos.

Empezamos por la mitad del libro. Un poco excéntrico, ¿no?, pero es que Atticus es un tipo de los más excéntrico. Antes de todo esto, el genio Atxaga ya nos ha metido en un mundo mítico, el de Obaba. Porque Obaba es un lugar tan mítico como podrían serlo la Comala de Rulfo o el Macondo de Gabo. Por sus páginas transitan jabalíes que alguna vez fueron humanos, enanos malhumorados, profesoras de escuela en mitad de ninguna parte, y chicos de pueblo más libres que el viento.

Bueno, en este ambiente rural aparece también Villamediana , sus infinitos bosques, y sus serenas alamedas. Pasear por las hojas de “Obabakoak”, es como pasear por el bosque, percibir su misterio y su frescor. En lo que tiene de canto a la naturaleza, y en su exquisita fabulación, nos trae ecos de otro primor, “El bosque animado”.

Pero, aún así, “Obabakoak”, no es un relato costumbrista, en su universalidad, nos lleva a Alemania  ( con la preciosa historia de Esteban Werfell, o la escalofriante historia de Klaus Hawhn), a las atalayas de la Alta Amazonia ( compruébenlo en el cuento sobre Laura Sligo), hasta los tiempos del aventurero Marco Polo ( en la última historia del tío de Montevideo).

En definitiva, un libro fascinante lleno de aventura, de encanto, de poesía, que cautiva a Atticus cada vez que lo vuelve a leer. Un libro que es tan universal como el misterio que pretende desentrañar, el de la literatura. La ingrata búsqueda de la última palabra, la necesidad inherente a la condición humana de contar historias, de rodearnos de ficciones, tan inútil y tan útil a un tiempo. Una necesidad sin la que muchos, entre los que yo me cuento, no podríamos sobrevivir en este mundo.

                                                                        Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

He aquí algunos fragmentos notables de “Obabakoak”, esta obra fundamental de la literatura vasca y mundial…

 

“ Era la hora del crepúsculo, cuando todos los animales de la tierra se callan. Corría una ligera brisa y, hacia poniente las nubes del cielo tenían color de vino. A lo lejos, los tejados de Villamediana iban difuminándose.”

“Si, claro. Eso es, precisamente lo que hace que el atardecer sea tan especial: que mezcla muerte y vida. Y por eso produce alegría y tristeza a la vez.”

Por último, una lección de arte y de vida con Bernardo Atxaga…

 

 

 

 

LUNEANDO LV: PSICODELICIAS DE AGOSTO (II)


 


JEFFERSON AIRPLANES

 

 JEFFERSON AIRPLANE

 

 

“WHITE RABBIT”

 

 

Seguimos por el sabio camino de la psicodelia de la mano de Jefferson Airplanes, un grupo al que nos hace especial ilusión pinchar aquí en luneando. Y porqué. Pues porque es una formación que nos cae especialmente bien, porque respiran ese concepto tan manido y manoseado que se llama “buenas vibraciones”, y porque el tiempo les ha colocado en su sitio, es decir, como referente de la cultura subversiva en América.

Su cuna, San Francisco, como no, la cuna de aquel “verano del amor”. Su disco, el “Surrealistic pillow” (1967), donde se contienen las dos canciones más populares del grupo, que por otro lado han aparecido en películas y series afamadas. La primera, “Somebody to love”, canción sesentera por excelencia, que fue parte de la banda sonora en las andanzas de un tal Forrest Gump, o más recientemente apareció en el “tipo serio”  de los hermanos Coen. Un ejemplo de los que debe ser una vocalista femenina, Grace Slick,  fuerza y energía a partes iguales.

Segunda, “White Rabbit”. Nosotros estamos enamorados de “Somebody to love”, porque es una canción potente, contundente, musculosa, pero el conejo blanco se adecúa más al verano del amor que pretendemos vivir este agosto de 2013. Una canción que en cuanto la escuchen les sonará, probablemente de un capítulo de “Los Simpsons”, trufado de consignas hippies y ácidas. No me quiero olvidar de la referencia a este grupo en una de las grandes series de HBO de los últimos tiempos, “A dos metros bajo tierra” ( no he visto completas todas las temporadas, pero las primeras las recomiendo vivamente). En dicha serie, los hijos descubren discos de Jefferson en un piso que el padre utilizaba para relajarse en soledad fumando marihuana. Atención a la letra genial y juguetona, que a partir de la Alicia de Carrol introduce sutiles referencias a hongos, píldoras y cambios de tamaño ( o de consciencia, no se sabe).

En fin, hoy un trocito de la cultura americana de los sesenta que con tanto cariño recordamos. Unos tiempos  llenos de guiños a la esperanza, al cambio necesario y al amor universal.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

“White Rabbit”, una joyita contenida en esa otra joyita, “Surrealistic pillow” de estos pioneros de la psicodelia…

 

 

LUNEANDO LIV:”PSICODELICIAS DE AGOSTO”(I)


 

“TEMPLES”

 

 

 Temples

 

 

“Shelter song”

                                                  

Agosto está dedicado a la psicodelia. Empezamos y acabaremos con sonidos llenos de burbujas y de colores. Y volvemos a empezar por e final, con un grupo y un tema actual.

El grupo, “Temples”, y el tema “Shelter song”.

Poco sabemos de este grupo. Bueno si, que es un dúo británico que practica un rock con reverberaciones y armonías que podríamos denominar neo-psicodélicas. Sin recurrir a estériles ejercicios de estilo sacuden las telarañas a gente como The Byrds o los mismísimos Beatles, con frescura, sin parecer algo rancio o demasiado trillado. Y si no, compruébenlo en este temazo llamado “Shelter song”…

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

 

 

ERNEST BORGNINE

 ERNEST BORGNINE

    Ernest Borgnine (1917-2012)       

 

 In Memoriam…

Reconozco de antemano, antes de escribir nada que llegamos tarde al aniversario de Ernest Effron Borgino, más conocido como Ernest Borgnine, actor inolvidable, hijo de inmigrantes italianos, procedentes de Módena. Pese a proceder de Módena su gesto no era avinagrado; una sonrisa abierta, incontestable, incondicional, con unos inconfundibles dientes separados le precedía. Y esa nariz de porra. Digo lo de que llegamos tarde porque moría un ocho de julio del  año 2012. Pero en “the way to Innisfree” le debíamos una, ya que el pasado 18 de septiembre le dedicábamos una crónica merecida a “Marty” ( 1955), sin duda, el personaje que le encasilló (como nuestro adorado Atticus a Gregory Peck, o Ethan a John Wayne), en la que no hacíamos mención a su muerte. Un pequeño desliz que hoy solventamos.

En aquella crónica ya hablábamos de ese hombre de una sola pieza, gregario incomparable de Pike en “The wild Bunch”. Ese eterno bonachón al que confiarías tu secreto más oculto. También fue aquel papá vikingo de Kirk Douglas, o el desdichado terrateniente en Jubal. Aunque la historia del cine le concedió  papeles de “malo”. Si no recordemos a aquel militar un poco psicópata en “De aquí en la eternidad”, que despacha una paliza de muerte al magro Frank Sinatra. También formó parte de la banda de los malvados en ese western tan barroco y eterno llamado “Johnny Guitar”.

Para la memoria ese rudo policía de Nueva York de luna de miel con su mujer en “La gran aventura del Poseidón”, u otras pequeñas apariciones en grandes películas como “Veracruz” (junto a Gary Cooper, Burt Lancaster y Sara Montiel), “Conspiración de silencio”  o “Los doce del patíbulo” ( dos extraordinarias películas de tipos duros, cómo él).

Analizando la obra que nos deja, queda claro que fue un trabajador nato. Un actorazo de la vieja escuela, que hizo cine casi hasta su muerte ( la última película en la que aparece, “Red”, es de 2010). En ese patrón que señalábamos de “buenazo” ha tenido apariciones en series tan populares como “Los Simpsons” (recordar ese capítulo desternillante en el que Bart se va de excursión con los boy scouts). Pero, aunque no sea su última aparición en la gran pantalla, su testamento cinematográfico lo sella con Sean Penn tras la cámara, con la emotiva historia que hoy les ofrecemos y con la que Atticus quedó rendido. Una historia corta que se enmarca en la película documental “11-S”, rodada en 2002, tras la conmoción que aún azotaba al mundo. Lo forman varias historias en torno a la tragedia. Sobre todo me acuerdo de ésta y de la vibrante reconstrucción del golpe de estado de Pinochet que clavó Ken Loach (irónicamente, esta acción militar se produjo un 11 de septiembre). En el conjunto destacaban asimismo visiones tan dispares como la de la iraní Samira Makhalbaf , la del mejicano González- Iñarritu ( bastante claustrófobica), o la del francés Claude Lelouch.

En fin, disfruten de este corto que es un primor  lleno de arte, de poesía y de luz después de la oscuridad. Un merecido homenaje a un actor inolvidable, al que adoramos aquí en Innisfree.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

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