MATADORA, LA VACA DE BAKUNIN(V)

Uno de Mayo reivindicativo en “The way to Innisfree”…

matadora

                                                                                                                      Julio Martín

Y llegó la primavera de nuestras vidas, Matadora y sus camaradas tomaron Europa extendiendo al mundo la revolución vacuna. Partieron de Oviedo, pueblo minero y luchador que contemplaba con admiración la lucha emprendida.

Georges había perdido la razón desde la huida de sus vacas. Su tierna mujer Ellen intentó apaciguar su furia inicial a base de caldo gallego, pero la furia devino en un estado catatónico que le dejó postrado en una cama del hospital de cuidados intensivos. Le contaba a su médico que veía vacas volando por encima de su cabeza. El día que hojeando la prensa mientras tomaba su café matutino con leche de soja, pues había eliminado de su dieta la leche de vaca, contempló una foto de Matadora subida en volandas por sus compañeras con un titular gigantesco que rezaba: ¡MATADORA CONQUISTA PARÍS!, fue el día en que se desencadenó la crisis personal que le mantenía en el hospital, comiendo dieta blanda y olvidándose de su pasado de granjero.

Matadora y las suyas ya habían pasado por grandes ciudades, Bruselas (en la época en la que la col estaba florecida), Berlín, Hamburgo, Ginebra o Viena. En todos estos sitios, las palabras de Matadora provocaban las lágrimas sinceras de las rumiantes. No en todos los establos triunfó el mensaje libertario, pero si la causa comenzó con doce vacas, ahora eran unas trescientas las que se dirigían sin demora a la bella Praga, en fecha tan señalada. Los praguenses ya habían tenido su primavera, ahora les tocaba a sus vacas.

La tarde era preciosa, una tibia atmósfera crepuscular coronada por un sol rojo que parecía una raja de sandía regaba el hermoso campo de Praga. Muchas vacas llegadas de los distintos puntos de Chequia se arremolinaban y guardaban un silencio reverente aguardando la salida de Matadora. La leyenda de su icono libertario crecía, y Matadora ya era más famosa entre las vacas lecheras que Elvis en Memphis.

Pareciera que estuviéramos en las gradas del Lincoln Memorial, en Washington D.C., en aquella marcha histórica para escuchar a ese titán de los derechos humanos. En esa ocasión eran los negros los oprimidos, ahora la revolución era vacuna. Cuando Matadora apareció en escena la lluvia de mugidos fue excepcional. Las vacas de las primeras filas se desgañitaban incrédulas de ver a su líder absoluta.

Comenzó con un tímido saludo – Buenas tardes, camaradas – Otra lluvia de mugidos precedió sus posteriores palabras – Es muy bonito estar en esta tierra que ha conocido la opresión, y más en fechas tan señaladas, ¡el terciopelo nos ampara, compañeras! – Le bastaron estas palabras para inflamar el ambiente. Muchas vacas tenían los ojos prontos a la lágrima y un racimo de flores primaverales, amapolas, rosas, claveles, vestían de repente el escenario en el que Matadora peroraba.

         Creo que no tengo que subrayar mucho más de lo que ya sabéis, el mundo humano ha comprendido nuestra causa y todos los grandes diarios se han hecho eco de nuestras sagradas reivindicaciones. El hombre es consciente de su crueldad para con las vacas de nuestra raza y debe rectificar de inmediato.- Tomó aliento y un sorbo de agua – También conoce con pelos y señales hasta dónde llegaremos y nuestra meta. Allá por tierras alemanas un reportero de Der Spiegel me hizo una prolija entrevista y le informé de que nuestro objetivo final, nuestra meta inminente es Moscú, la cuna de la revolución: ¡La Madre Rusia!

La algarabía era tremenda y rompía la calma vespertina. Matadora prosiguió.

         Esto no es un  farol, comenzamos doce y somos ya más de trescientas, os animo a uniros, compañeras. Es nuestro deber para con las generaciones venideras, las ideas tienen que cundir en nuestra especie, para que la aurora de la revolución prenda en el mundo humano. Hay que convencer al ser humano de que existen otras fuentes alternativas nacidas de la naturaleza como la soja para producir leche. Debemos derrocar ese viejo concepto cultural que les empuja a consumir leche durante toda su vida, porque es falso. En la mente occidental, se piensa erróneamente que consumiendo grandes cantidades de leche y derivados de la misma se mantiene la salud, sobre todo la de los huesos.  He aquí la primera paradoja, amigas, Estados Unidos es el país donde más leche se consume, incluso se sustituye el agua por la leche, y es el país con más nivel de osteoporosis. Señoras, el ser humano está profundamente equivocado, pero las víctimas de su error somos nosotras.

 La multitud se excitaba y asentía emocionada: “tiene razón,…, ¡Hay que acabar con los tetrabriks!…, ¡muerte a los yogures!…” Matadora continuó con su elocuente discurso:

         Amigas, el ser humano es principal responsable y artífice del genocidio silencioso que estamos sufriendo. Porque además ha invertido la regla básica que dice que la leche de cada mamífero es específica para su especie. Y el propio ser humano se está matando con ello, hay estudios que evidencian que tras su consumo existen multitud de dolencias que hoy le aquejan.

Matadora desarmaba cualquier atisbo de escepticismo con sus palabras, con su florido discurso que daba cuenta de su preparación, de los libros que había leído en la penumbra de su establo. Concluyó con un grito inflamado:

         Solo puedo gritar con  fuerza una cosa: ¡El mundo es nuestro, tomemos Moscú!

Cuando concluyó, eran miles las vacas allí concitadas, y todas secundaron entre lágrimas la consigna vacuno-revolucionaria. Fue la reunión más fructífera. A la mañana siguiente unas dos mil vacas se dirigieron hacia Moscú, “Las dos mil vacas de Matadora”, la leyenda había nacido.

(Continuará…)

 Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Una lección inolvidable para el mundo…

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2 pensamientos en “MATADORA, LA VACA DE BAKUNIN(V)

  1. Que imaginacion Atticus, una vaca revolucionaria, simplemente me encanta, es que me lo llego a creer, y eso es lo mejor de la escritura.
    Y una vaca muy culta, despertando la admiracion de otras vacas… de nuevo, que bendita imaginacion!
    Muero por saber si van a llegar a Rusia, en cuatro patas al menos…
    Un gran abrazo y un beso desde Vzla.
    Marlene

    • ¡Gracias, guapa!, si, a Atticus se le ocurren cosas a cada paso, es lo bueno que tienen estas sagas, el final, anticipo en exclusiva, está próximo. ¡Besos!

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