GLORIA FUERTES (II): “POETA DE GUARDIA”

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Seguro que los más avispados lectores de “the way to Innisfree” (si es que queda alguno, aparte de Atticus, que, cuenta la leyenda que se lee sus post), estaban esperando la segunda entrega de la poesía de Gloria Fuertes, pues en la crónica con la que decidimos acompañar el primer azaroso año de “the way to Innisfree”, entre paréntesis figuraba un I. Pues llega  el II.

Hoy vamos a intentar glosar o piropear el libro de poemas “poeta de guardia”, del que Atticus también cayó perdidamente enamorado, por las razones que ya expuse en la primera entrega. Es decir, por la frescura, por la cercanía, por la ternura de la poesía de esta “poeta de guardia”. Atticus sigue aún bajo su dulce influjo inspirador.

Y es que la señorita Gloria es una poeta (¡si!, qué pasa, ¡poeta!) como la copa de un pino que llama al pan, pan y al vino, vino ( la rima salió sobre la marcha). Debe ser que en lo alto de ese pino dialogaba con los gorriones y con las cigueñas y éstos le confiarían el secreto de la gracia. Porque como ya escribimos, Gloria no es que sea graciosa, es que tiene la gracia con la que muy pocos están tocados.

Sus poemas, incluidos sus minipoemas, que también los hay, son como una gota de lluvia que nos lava el alma y nos hace suspirar hacia dentro. Les recomiendo encarecidamente su lectura como si se tratase de la receta del médico de cabecera, lean, lean, lean la poesía de Gloria Fuertes y serán más felices. Yo sigo con este ejemplar manoseado de la biblioteca, que tiene una portada espantosa, más propia de un odioso boletín oficial ( en la cabecera tienen la prueba), pero cuando lo abres se ilumina, probadlo…

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez    

 

 

 

ES MÁS CÓMODO ESTAR MUERTO

 

Es más cómodo estar muerto

pero mucho más expuesto;

los canales que tenemos

se nos llenan de hormigueros.

Se nos casan tan contentos

los amores que tenemos,

se reparten nuestros ternos

los amigos que tenemos…

Nos olvidan;

-si te he visto no me acuerdo-,

y además

¿y si es verdad

Lo de Don pedro Botero?

es más cómodo estar muerto

pero mucho más expuesto.

TODAS LAS NOCHES ME SUICIDO UN POCO

 

Todas las noches me suicido un poco,

por las mañanas tengo menos vida,

como si el vino se volviera tierra

-paletadas de tierra en mis ijares-.

Cuando algo muerto resucita y mueve,

Resuella al fin aún más vivo que antaño.

Cuando algo muerto vive, el cataclismo

ensaya sus primeras actuaciones.

Porque empiezo a tener lo que me deja,

y me empieza a tener lo que yo dejo;

y si es pena que muera lo que vive

ya no es tanta si vive lo que ha muerto.

DE PROFESIÓN FANTASMA

 

De profesión: fantasma.

era alto y delgado no tenía ojos,

para lo que hay que ver, decía.

Venía a visitarme con frecuencia,

nunca pude saber qué fue de vivo,

a veces me parecía hombre y a veces mujer.

Cantar cantaba.

Nunca se estaba quieto,

oscilaba su luz tan pronto debajo de la puerta

como en el lecho, como en el pasillo;

se sentaba en todas las sillas de mi casa

y leía mi correspondencia,

salíamos a pisar hojas las tardes de otoño,

luego le invitaba a cenar y en un descuido se bebía mi sueño,

entendía de arte y he de confesaros,

que muchos de mis cuadros los hemos pintado entre los dos.

LOS MINIPOEMAS

 En el mundo siempre somos los mismos.

tan solo los besos son diferentes

Te quiero tanto

-que si me quieres seré demonio-

si no me quieres seré santo.

Por la calle venía una verdad dando tumbos.

Ya no era un hombre,

Era una verdad dando tumbos.

El vino desde dentro del hombre hablaba.

(Todos estos textos pertenecen al libro de poemas “Poeta de guardia” de Gloria Fuertes)

In Memoriam, palabra viva y palabra cantada, “las cosas”, un poema incluido en “poeta de guardia”. Por cierto, buceando frases atribuídas a Gloria Fuertes se encuentra ésta que les sonará de algo: “Ojalá un día haya pan para tanto chorizo”…

 

 

 

 

 

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LUNEANDO XLV: “THE DOORS”

 

 

 

 

 

THE DOORS

 

 

 

“Light my fire”

 

 

A principios de la semana pasada despedíamos al teclista y alma fundadora del mítico grupo “The Doors”, Ray Manzareck. Bueno, teclista y bajo, porque también cumplía esa función en el grupo. Ray conoció a Jim, en una academia de cine de California, leyó sus textos y pensó que podrían llegar a algún sitio, los Doors habían nacido. Al barco se unieron luego, Robby Krieger, a la guitarra y John Demsmore a las baquetas.

No es que vayamos a convertir esta sección, los luneandos ( que hoy es “luneandoors”, siento el chiste fácil), en un obituario, es solo que hace tiempo tenía ganas de traer a los Doors, y escuché la muerte de Ray. Y porqué quería sacar a este grupo. Pues porque fue el grupo que acompañó a mi acné, cuando mi mejor amigo, otro loco por la música, me grabó sus vinilos en cintas de cromo. Ahí se abrieron mis puertas de la percepción. Recuerdo el “Soft parade”, el “ The Doors”, el “People strange”, los de última época, más denostados pero que a mi me flipaban, el “L.A. woman”, o el “Morrison hotel”. Éste último tiene un toque blusero que me encanta, y el “L.A. woman” atesora una  gema extraña y terrosa que es  “riders on the storm”. Ojo, cuando hablo de última época, me refiero siempre a la época en la que Jim vivía, la etapa post-Morrison existe, pero Atticus la pasó llorando su pérdida en una tumba lluviosa de Paris.

 Recuerdo también con mucho cariño como nos juntábamos para ver en VHS vídeos de los Doors, y Jim era nuestro héroe. Sobre todo me viene a la cabeza el “Spanish caravan”, un tema de una riqueza y una exhuberancia tremenda. Y se me olvidaba el “Waiting for the sun”, ¡qué memoria, por Dios!

Siempre se habla del paso efímero de este grupo por la historia del rock, sobre todo debido a la muerte prematura de ese “cadáver bonito” llamado Jim Morrison, otro socio del “club de los veintisiete”, líder persuasivo, carismático, con gran pulsión sexual, desesperante y genial a partes iguales, que en el fondo creemos que fue un gran incomprendido. Efímero o no, su paso es necesario para comprender la historia del rock. Esto lo digo porque no se trata de una banda al uso, y no me refiero solo a su rebeldía. Sus canciones, sus letras, su postura crítica, estética y artística les situaron en un lugar alejado del resto de grupos de la época (léanse los Byrds, The Who, los Beach boys, por poner varios ejemplos). Hace poco luneábamos con otro grupo, la Velvet, que quizás junto a the Doors fueron los grandes rompedores de moldes en el mundo del rock. Ambos representarían un salto cualitativo de altura. Algunos citarían a las satánicas majestades en este apartado, o a otros grupos relacionados con la psicodelia como Pink Floyd o Jefferson Airplanes, lo dejamos para las sesudas enciclopedias del rock.

 Precisamente, en esta línea de considerar que “the doors” trascendían la línea de la banda de rock al uso, el órgano de Ray Manzarteck creemos que es el culpable de llevar al grupo al terreno y a las cadencias del jazz modal que en aquellos momentos imperaba de la mano de artistas como John Coltrane.

Insisto que , en todo momento nos referimos a la “época Jim Morrison”, porque sabemos que aquí también hubo vida después de la muerte, como en las sagradas escrituras, pero Atticus no la conoce.

En cuanto a temas, se me ocurren mil: “Alabama song”, “Roadhouse blues”, “Unknow soldier”, “People stranger”, “Love me two tiemes”, “Waiting for the sun”,  “The end”, “Breack on throught to the other side”, “Rider son the storm”, el capricho hispánico citado, “Spanish caravan”,  ¿quieren más? Pero hemos elegido en honor a Ray, un tema muy popular de la banda en el que brilla el órgano, “Light my fire”. Quién no haya gritado alguna vez en la ducha “Come on baby light my fire” con la ducha de micrófono no ha tenido una adolescencia decente. Si lo ha hecho acompañado en la ducha, es que es un fenómeno…

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Nos encanta este vídeo, porque en él brillan todos entre pausas y frenesís varios. El omnipresente órgano de Ray, la potente voz de Jim, las baquetas de John, y los cálidos guitarreos de Robby. Estamos en 1968, vivan por siempre, ¡THE DOORS!…

LA MIRADA INDISCRETA

 

REAR MIRROR

 

Aquel verano le diagnosticaron gota, y allí estaba él, con la pierna escayolada y en alto, encerrado en la habitación y con unos picores del demonio. Ello exacerbó su curiosidad, rozando en lo morboso. Observaba desde su silla de ruedas el juego anodino de las gemelas del quinto C, la perfecta rotación de las nalgas al caminar de la del segundo E, o el “escultural” cuerpo de Matías, el orondo vecino del primero C practicando  footing.

Sus amigos le habían dado de lado y no tenía pareja, así que o escribía algún folletín  decimonónico estilo “El conde de Montecristo”, o llenaba sus tardes infinitas con el espejo de la ventana. Solo las visitas diarias de Encarna, su asistenta, llenaban sus días con interesantes conversaciones sobre el precio del pescado y la negrura de los tiempos. Pero lo que se convirtió en obsesión eran las excursiones furtivas de su vecino de enfrente. Todas las noches a las doce en punto salía a cavar tierra en el jardín. La superficie quedaba cada día más mermada. Una mañana nuestro héroe escayolado observó atónito como toda la tierra había vuelto a su sitio. En la calle, la esquela anunciaba fría la muerte de su vecino.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

III MICROQUEDADA RELATISTA EN CASA LEÓN

 

 Logo de la microquedada                                       Logo de Juanlu

Madrid, Casa de León, casi son las dos y Atticus llega con su sensible corazón palpitante al evento microcuentista. Muchas emociones se le agolpan dentro de esa víscera rosada y cómo sabéis que es un poco pesao y si se pone a escribir puede hacer una especie de resumen de “Guerra y paz”,  resume todo el día en cuatro haiku y  se los dedica con mucho cariño a todos los asistentes (Atticus es un poco raro, y lo sabe, pero si no, no sería Atticus). Fue un día muy agradable, lleno de buenas vibraciones, y rodeado de amig@s.

 Pero aparte de los haiku, quiere darles las gracias a Rosa por tener unos ojos tan bonitos y tan sinceros, a Laura por ser tan simpática y tan creativa, a Ana por su sonrisa incondicional, a Ernesto por su imaginación “intoxicada”, a Juanlu por la magia de sus didibujos ( te tomé prestado el logo, ¡ya estás en Innisfree!), a Rubén por sus odiosas correcciones ( ¡va por Saramago!), a Raúl, por su amistad, a Puri por custodiarme el relato tuneado de M.A. ( gracias, granaína guapetona),  a Miriam por soñar con “El invierno de Pablo”, y, por encima de todos, gracias a David Vivancos por no estrellarme mi pizza-micro en la cabeza. Gracias a todos por compartir vuestro mundo, vuestro cariño, todos, los nombrados y los no nombrados, tenéis un trocito de este texto y de la víscera rosada de Atticus…

Un día nublado                                                     ¡Por fin!, los besos

Letras, copas y sueños                                          de Rosa, se posaron

¡queridos cuentistas!                                             En mi mejilla

 A la salida                                                              En el autobús

La farmacia de guardia                                     el granizo redobla

Sana receta                                                             contra el acero

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

Y para celebrar con música tan dichoso evento, solo cabe una canción, “Just like heaven”…

LUNEANDO XLIV: SIXTO RODRÍGUEZ

 

 

“LA ESTRELLA SIN ESTRELLA”

 

 

SIXTO RODRÍGUEZ 

 

 

“Searching for the sugar man”

 Pues eso, hoy seguimos con los talentos XL en luneando. El cine ha resucitado en vida a una estrella sin estrella, a un albañil metido a músico, a un luchador silencioso y cortés que pasó con humildad y de puntillas por el mundo de la música, injustamente ninguneado por la industria americana y puesto en su justo sitio por una Sudáfrica con ansias de libertad que vio en Sixto un icono de libertad, de rebelión contra la opresión.

He visto en fechas recientes la película documental “Searching for the sugar man”, que cuenta todas estas cosas y más y que emociona, que sorprende, que ilusiona. Y no cuento más, porque es una historia, la del músico, que merece ser conocida. También me he empapado por su corta obra. Dos álbumes de estudio, “Cold fact” y “Coming from reality” ( y otros dos en directo), y sobre todo, por las letras de sus canciones, pura poesía. Su estilo es directo e intenso, y su voz clara como la luz de la mañana.

En el documental, varios productores lloran su pasado y se lamentan de que ese chaval de rasgos indios, pelo largo y gafas tintadas no triunfara. Y lo colocan a la derecha de Bob Dylan, lo que no me extraña, porque su forma de cantar, su estilo de vida, sus letras y el espíritu de su música lo acercan al rey del folk. Yo, desde esta humilde tribuna les animo encarecidamente a que vayan a su tienda de discos favorita y compren un disco de Sixto Rodríguez, y que lean sus letras, porque su voz, su música, los versos que destilan sus canciones les conquistarán irremediablemente. Aparte de la historia personal y el modo de vida de este personaje. Pero para eso tendrán que ver el documental.

Atticus ha elegido “Crucify your mind”, le encanta su ritmo setentero, por supuesto, la letra, y esa percusión de fondo que suena como a burbuja. Cree recordar que es la canción que suena acompañando a los créditos finales, y también la que suena en esa bonita escena en la que un bar de Detroit se convierte en dibujos animados. En fin,  un poeta urbano hoy en luneando, que, por cierto, este año visitará el Primavera barcelonés…

 

 

“MATADORA: LA VACA DE BAKUNIN”(VI).EL DESENLACE.

 

“MATADORA: LA VACA DE BAKUNIN”(VI). EL DESENLACE

 

 matadora

                                                                                                                    Julio Martín

Ya está, las “dos mil vacas de Matadora”, se plantaron en Rusia. Superaron Centro Europa , y cruzaron  el Dniéper en busca de la libertad. Habían pasado poco más de dos meses desde su partida de tierras asturianas. Sus carnes ya estaban azotadas por el clima, pero sin duda, éstas eran las fechas adecuadas para su aventura revolucionaria, antes de que el invierno ruso las dejara sin resuello.

Contemplaron en Rusia un país de contrastes, rural en su mayoría, y de frondosa vegetación. Hasta que llegaron a Moscú, donde los ojos de Matadora quedaron decepcionados al observar que nada quedaba ya de la Moscú de los libros de historia. Moscú se había convertido en la ciudad multimedia y mercantilista de moda en el mundo “civilizado”. Lewis, McDonalds, Nokia o Coca-cola, eran el nombre de los numerosos mensajes que derrotaban a la vieja Rusia. Aquella que convirtió en añicos a los Zares.

Cuando llegaron a la Plaza Roja, Matadora quedó deslumbrada por su imagen tan espectacular y austera, a la par. A Matadora le pareció que estaba en el epicentro del mundo. Sus más estrechas colaboradoras, Alberta, Claudia o Porfiria  la miraban con recelo, sabedoras de que algo fallaba. Sobre todo, cuando observaban la cara de preocupación de su líder.

La vaca libertaria les mugió a sus compañeras que acamparían en la Plaza Roja esa noche y que al día siguiente concertaría una cita con el primer ministro ruso para explicarle sus planes.

Pues así paso, Matadora, escoltada por Alberta y por Bailarina, se dirigió al Kremlin para entrevistarse con el primer ministro. Éste conocía los pormenores de la marcha y esperaba con los brazos abiertos a las vacas. Alberta y Bailarina se quedaron en la puerta.

Matadora se encontró ante si un extenso pasillo ajedrezado, y muy en el fondo, un monigote calvo con cara de astronauta y ojos como el hielo.

         Por favor, acérquese, querida “tovarishch” Matadora.- Dijo el monigote.

Matadora tomó asiento con cara desabrida. El primer ministro le ofreció un Montecristo, pero Matadora le contestó que no fumaba. El primer ministro intervino:

         He oído hablar de usted y de su justa causa, Matadora. Posee una gran fuerza dialéctica, la envidio, créame, ha arrastrado a las masas con su discurso, y ha emocionado a la opinión pública.

Un rayo de sol cruzó repentinamente sobre la cara de Matadora, que repuso:

         Muchas gracias, camarada, no hace falta que le explique mi postura, solo quiero que medie ante las Naciones Unidas, si no, se perpetuará una terrible injusticia contra mi raza, lo que el ser humano ha considerado históricamente como un genocidio.

         Si, he de reconocer que así es. Pero, sin embargo, querida tovarishch, el sistema productivo que hoy rige el mundo se conduce por esos hilos, por esas fuerzas invisibles que gobiernan a los gobernantes. Somos títeres sin cabeza al arbitrio de las leyes de mercado.

Matadora torció el gesto, temeroso del cariz de la conversación, y contestó algo airada:

         Si, pero las leyes de mercado se pueden cambiar, porque nosotras somos víctimas de estas leyes de mercado. Al igual que se pueden hallar fórmulas alternativas a la hegemonía del petróleo como fuente de energía, se puede beber en un futuro leche de soja. Ello supondría salvar miles de vidas vacunas.

         ¡Ja,ja,ja!, sustituir el petróleo, qué ilusa. El petróleo es el oro de los poderosos. Mientras Dios o acaso el diablo nos sigan nutriendo de este preciado oro negro la cosa seguirá igual.          En cuanto a la leche que sale de vuestras ubres, qué más os da, si finalmente acabaríais en el matadero.

Entonces Matadora comprendió todo, ella y las dos mil se habían metido en una ratonera y no había marcha atrás. Con los ojos llorosos se dirigió al siniestro monigote, cuyo rostro se desdibujada tras las brumas de su Montecristo.

         ¡Entonces, toda esta marcha no ha servido para nada! Qué ha sido de la Rusia de Lenin, qué fue del Marxismo, y, sobre todo, qué va a ser de mis dos mil camaradas que se han dejado la piel por cambiar el mundo.

         Matadora, reconozco tu coraje, y en tu caso tu destino será otro. Tengo pensado para ti un puesto en la Academia de historia de Rusia, ¿Qué te parece?

         Pero, ¡Qué será de mis camaradas! – inquirió Matadora.

         Tus compañeras serán deportadas a sus correspondientes países, donde volverán a sus granjas de origen. No seas tonta Matadora, no es mal final. Además tú no puedes cambiar el destino de las cosas, sálvate tú ya que no las puedes salvar a ellas.

         ¡Antes la muerte, maldito bastardo!, vendería a su madre.

         De estúpidos idealistas está lleno el mundo.- Tras lo cual, llamó a la guardia, que inmovilizó a Matadora, pese a su contumaz resistencia, a base de sedantes.

Fue un verano de represión y persecución contra las dos mil. El aparato represor soviético era eficaz y las desdichadas dos mil fueron devueltas a sus países de origen. Algunas murieron de pena, como la jovial Bailarina, que no pudo soportar la situación. Otras, como Marciana por la edad y el cansancio, aunque orgullosas por haber podido secundar tan gloriosos movimiento. Y se preguntarán qué fue de Matadora.

Matadora dio con sus huesos en la cárcel, donde pasó varias huelgas de hambre en solidaridad con sus camaradas. Escribió sus memorias y un manual del buen revolucionario con la poca luz que le quedaba en los ojos, y éstas son sus últimas líneas, murió en una fría cárcel de San Petersburgo mientras escribía un poema sobre la libertad de las aguas del río Neva: “Oh, Neva brillante y cristalino como los ojos de un espectro.”

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

THE END

Atticus piensa que este emocionante discurso sigue vigente, solo que el nazismo ahora adquiere otras formas mucho más sutiles, porfavor léanlo en voz alta, para si mismos y para sus hijos…