“AMOUR” ( Michael Haneke; 2012)

 Amour

                                                      Haneke, Riva y Trintignant

 

Es difícil acercarse a una película de Michael Haneke. Es como acercarse a una persona fría, distante. Porque su estilo es eso, frío y distante. Su cine estaría en este sentido en las antípodas de un John Ford o un Frank Capra. En “Amor” disecciona con su sabio bisturí la vejez de George y Ann, burgueses acomodados y antiguos músicos que viven plácidamente sus últimos días.

Eso si, el carácter distante del que hablábamos  quizás aquí se atenúa respecto de proyectos anteriores. Sea por el tema, sea porque Haneke también cumple años al compás de sus películas, pero su ojo es menos despiadado y sentimos más empatía de la acostumbrada por la pareja protagonista.

Antes de continuar me gustaría distinguir dos planos de los que quiero hablar. En primer lugar el formal. Ya nos quedamos boquiabiertos con el blanco y negro limpio, ascético, casi Dreyeriano de la magnífica “La cinta blanca”, pero la película que hoy nos toca es un dichoso festival de encuadres de una perfección absoluta. Son portentosos los planos de la casa, el brillante manejo del plano-contraplano, que cuenta con la “mano invisible” del austríaco. También me atrevería a citar aquí a mi adorado Bresson. La puesta en escena es austera, sobria.

Otra marca de la casa en el plano formal es esa capacidad innata de su cine para crear desasosiego ( yo aún sigo fascinado por ese final enigmático de “Caché”, y qué decir de “Funny games”), o esa extraña cualidad muy buñueliana de trasladarnos repentinamente a otro lugar distinto de la acción. Ocurre en la inquietante escena del sueño o aquella en la que se nos muestran las pinturas que luego sabremos que son las de la habitación de Ann. Ocurre asimismo con las misteriosas apariciones de la paloma, como especie de símbolo escatológico.

En el plano material, el retrato que Haneke hace de la vejez es de una desnudez epidérmica, como si se tratase del estudio de un entomólogo. Deformando poco a poco, sin que nos demos cuenta el personaje de Ann.

Nos cuenta la historia sin concesiones, sin filigranas, como suele hacerlo, sustituyendo el sentimentalismo acostumbrado en las películas que tratan estos temas, por una suerte de naturalismo lacerante, y haciendo que nos miremos en difíciles espejos. Haciendo que nos reconozcamos en situaciones cotidianas (tan cotidianas como la cercanía de la muerte) que nos podrían suceder a todos. En el tratamiento del tema de la muerte, no se porqué pense en “Le feu follet” de Louis Malle.

No podemos dejar de mencionar a los espléndidos actores. Emmanuele Riva como Ann, con esa vejez serena que se va destruyendo, en una perfecta, implacable y precisa recreación ( atrás quedan los jóvenes años de “Hiroshima mon amour”). Y Jean Louis Trintignant, como George, el otrora actor fetiche de la “nouvelle vague”, en un papel magistral entre la resignación y la aceptación del destino. Buen papel el de Isabelle Huppert ( otra musa Haneke, recordar aquella sórdida pianista), como hija egoísta y falsamente proteccionista.

Volviendo al tema de la forma, la película tiene un arranque y un final con el claro sello Haneke estampado. Ambos son elegantes y enigmáticos. Sabemos lo que pasará, pero no cómo pasará. Al igual que en otras película, el austríaco siembra nuestras cabezas de incómodas imágenes que danzarán en nuestras cabezas, que nos acompañarán cuando nos vayamos a la cama, que nos inducen a la molesta reflexión, a la dolorosa sugerencia y nos dejan un denso y difícil detritus que mezcla realidad y sueño.

En suma, “Amour” es un retrato fantasmal y majestuoso de amor y de muerte, como ya dijimos un espejo en el que se refleja, ni más ni menos que la verdad del género humano. Espejo y verdad en el que a los humanos nos cuesta mirarnos.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

“Amour” se ha alzado esta madrugada con el óscar a la mejor película de habla no inglesa…

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2 pensamientos en ““AMOUR” ( Michael Haneke; 2012)

  1. El final del trailer quita el aliento, sin embargo es tu forma de escribirlo, de diseccionarlo lo que incita a ver la pelicula… Sin lugar a dudas escribes mejor que ver la pelicula, la eleccion de las palabras de la primera linea hacen… como sonrerir los ojos (inexplicable) hablan de magnificencia, pero portandola… He leido varias veces esta entrada, y cada vez se hace mejor. Un verdadero disfrute…
    Saludos desde Venezuela

  2. Gracias, guapa! Tenía muchas ganas de escribir algo sobre Haneke, autor que me fascina, por su veracidad, a veces, crudeza que torna en desasosiego, sin duda, es un cineasta incómodo, pero necesario. Un beso, me encanta que disfrutes así mis crónicas.

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