CUENTOS DE INVIERNO (I): AMOR CORROSIVO

 

 

Recuerdo el primer día que apliqué mi potente abrasador sobre tu tersa piel. Tú te estremecías de dolor, y yo de placer. Pero desde ese primer día supiste quien llevaría el control de nuestra relación.

Mi amor hacía ti era como un ritual, como una religión. Cada mañana me devanaba los sesos planificando nuestra siguiente sesión. Eras mi experimento, mi criatura, mi creación. Pero me dijiste que no me querías, que me odiabas, el pentotal nunca falla. Sé que tienes sueño, cariño. Relájate, quieres, y agárrate a mi mano con fuerza, nos iremos juntos hasta el final del dolor.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

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10 pensamientos en “CUENTOS DE INVIERNO (I): AMOR CORROSIVO

  1. vaya, ¿te has apuntado a la moda de las 50 sombras…? Bien escrito, le das un ritmo erótico que se deja ir en esa frase final: “nos iremos juntos hasta el final del dolor”. Es como irse a la eternidad del placer. Un placer extraño y cruel, eso sí

  2. No menciones tan odioso libro, Atticus tiene alergia a esas modas literarias, podría calificarse a esos libros como corrosivos. Quizás lo que le inspirara más es ese extrañamente siniestro bolero de Klaus&Kinski, un grupo a reivindicar con letras mordaces, originales, surrealistas, a veces. Si, tiene que estar bien despedirse de este mundo con placer en lugar de dolor. Gracias por tu visita, un beso de Atticus!

  3. Si, amigo Arturo, tú lo has dicho el amor comporta placer pero también sufrimiento, y de las modas literarias, que quieres que te diga, con los millones de libros interesantes que quedarán por leer, es un pecado perder el tiempo en esas pantomimas.

  4. Lo siento si te molestó el nombrar el dichoso libraco, fue solo por bromear. En realidad ni siquiera lo he leído, y no era mi intención comparar tu micro con “eso”. A mí también me gusta escribir relatos eróticos, aunque el tema sado-masoquista no es mi fuerte, no llego a entender el placer en producir o sufrir dolor. Me dejaste preocupada el sábado con aquello del comentario, y por fin, buscando y rebuscando en tu blog, he visto donde había metido la pata. Tampoco había visto tu respuesta..Un abrazo Atticus, como te dije en el comentario, me gustó cómo está escrito y ese dejarse ir juntos hasta el final del dolor, que parece no terminar nunca.

    • Vamos, Puri, no seas tonta y no te preocupes por cosas como éstas, es que libros así me producen alergia. Ya está, no te volveré a hablar el resto de mi vida, ¡jajaaj!, un beso!

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