EL CUENTO DE NAVIDAD DE AUGGIE WREN

 

 CUENTO DE NAVIDAD DE AUGGIE WREN

 

                                

 “Cada calada es otro recordatorio de que vivir también es morir”

                                                                                                   ( “Smoke”, Paul Auster)

 

Lo primero que vemos en “Smoke”, la película en la que Auggie nos cuenta la historia navideña que hoy nos trae Atticus, es algo que ya no existe. Un tren matutino cruza la ciudad, y las torres gemelas de fondo. Si, estamos en Nueva York, la ciudad de la que Paul Auster se ha convertido en perfecto cronista. Auster es el responsable del libro que fue llevado al cine en 1994 por Wayne Wang y por él. También hay referencias a Sadam de los parroquianos del estanco de Auggie. Y es que estamos en los noventa, han llovido casi veinte años, parece mentira.

Eso, las imágenes fugaces, lo que ha dejado de existir también tiene que ver con el espíritu de la película y con el corazón de Auggie. A estas alturas de la crónica, se preguntarán ¿ Quién demonios es Auggie?. Pues, como anticipamos, el dueño de un estanco de Broocklyn. Pero Auggie es algo más que una persona corriente. También es un poeta del tiempo, y quiere atraparlo a través de su cámara. Cámara, que como los distintos personajes de Smoke, tiene una historia detrás, que contaremos al final, porque es tan grande que merece ser contada al final.  La literatura de Paul Auster está llena de grandes historias. Recordarán  otra entrada  en torno a la relación de Kafka y la niña, que utilizaba el genio de Newark para explicar el sentido de ese juego tan futil y a la par tan necesario como es la literatura ( recuerden, cuando alguien tiene una historia todo lo demás deja de existir).

Pero centrémonos en la película. Uno de los clientes del bueno de Auggie, es Paul Benjamin, escritor enganchado a unos puritos sumido en una crisis creativa tras perder a su mujer embarazada en un tiroteo en el que se vio envuelta. Como curiosidad, señalar que el personaje interpretado magistralmente por William Hurt se llama Paul Benjamin, pseudónimo con el que firmó sus primeros escritos Paul Auster. Pues Benjamin va a tropezar inesperadamente con un chico negro, Thomas que tiene un secreto, o más bien, varios secretos que esconder. Ahí empieza todo.

Y todo arranca del azar, circunstancia muy propia del autor de “La música del azar”. Pero díganme cuántas cosas no han sucedido en nuestras vidas por el azar. A partir de ahí las historias de todos los personajes se entrecruzan hasta confluir en un final en el que se encuentran gracias al contenido de una bolsa de papel. Historias de culpa, de redención, que nos hablan de las luces y de las sombras. Historias de una humanidad lacerante. Entre ellas no podemos dejar de mencionar la que une a Thomas con Cyrus, interpretado por otro de los actores fetiches de Atticus, ese negro fornido con cara melancólica y aspecto de torpón llamado Forest Whitaker, que encarnó al gigantesco Bird a las órdenes de Clint Eastwood, y rondó las calles vestido de samurai bajo la batuta de Jim Jarmusch. Otra historia que pone un nudo en la garganta es la que le cuenta Paul a Thomas sobre el encuentro de un alpinista con el cadáver de su padre en la nieve .Todo ello con el tono adecuado de distancia, sin caer en la emoción barata.

Tampoco podemos dejar de mencionar que aquí se fuma, y mucho. Se fuma todo el rato, es el pasatiempo preferido, precisamente porque el acto de fumar es en sí la metáfora de la banalidad de la vida. Y, aunque sea una tontería decirlo, se fuma muy bien.

En fin, estamos ante una película especial, que merece un comentario especial, una de las películas de Atticus, que está enamorado de ella igual que del universo Auster. La traemos a colación esta navidad para luchar contra los tópicos navideños. Pero no piensen que Atticus está en contra de los mismos, adora igualmente a Dickens y  su “Cuento de navidad”, y a Capra y su “¡ Qué bello es vivir!”. Pero quería evocar la navidad a través de una película que no es precisamente navideña, entre otras cosas porque arranca en un asfixiante verano en Nueva York y concluye con este bello cuento moderno de navidad con el que nos despedimos, ¡Feliz navidad a todos!…

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Auggie, este modesto filosofo de la vida, le cuenta a Paul Benjamin la historia de cómo consiguió la cámara de fotos con la que todos los días a la misma hora hace una foto desde el mismo ángulo, en lo que él llama el proyecto de su vida, y yo lo llamo una de las ideas más poéticas de los últimos tiempos. Qué decir de Harvey Keitel , que transitó las malas calles de la mano de Scorsese, visceral señor blanco de los “Reservoir dogs” de Tarantino, terrible teniente corrupto a las órdenes de Ferrara, también el señor Lobo que todo lo arregla, pero que siempre recordaremos como Auggie, y después de mirar su cuento de navidad entenderán porqué. Principalmente porque esta gloriosa escena nos habla del mal y del bien que llevamos dentro, y del bendito arte de contar historias. Y, finalmente, les propongo una cuestión que surge entre Auggie y Paul, díganme, ¿creen que el arte lo justifica todo? Sentimos presentar la historia cortada en dos, no había otra manera…

También ofrecemos los títulos finales acompañados por la carismática y rugosa voz de Tom Waits que cuentan en imágenes el cuento, con el enorme tema “Innocent when you dream” de fondo. Voz, la de Tom, que nace de las entrañas de Nueva York, que es en sí misma el ADN de Nueva York…

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6 pensamientos en “EL CUENTO DE NAVIDAD DE AUGGIE WREN

  1. Atticus, que buenas introducciones, con un sentimiento innato de una apreciacion profunda al arte, ahora bien, si ¿el arte lo justifica todo? ¿la vida seria distinta? o no lo seria…
    En mi caso, mis obsesiones cíclicas quizás, o perennes si no me doy cuenta en realidad, si, definitivamente… pienso que por el arte todo lo vale, por una buena historia, por ese momento en el que pisamos (e invitamos a pisar) ese pedazo de plataforma artificial, en la que nos hundimos en esos placeres inauditos en la vida común, que son las historias, porque no nos creemos que la realidad, sea mucho más deformada y más autera, más increible, más hermosa, más tenebrosa al mismo tiempo posible e imposible, que una ficción.
    Un beso, saludos desde Venezuela.

    • “Pisamos, e invitamos a pisar ese pedazo de plataforma artificial…”, me encanta el modo de expresarlo, sin duda eres una persona inquieta por el arte, por las historias, por superar esta ruda vida con algo más,…, Atticus también persigue eso a través del arte, de las historias, busca un refugio transitorio, efímero, una especie de fuego amigo. Un beso desde al otro lado del atlántico.

  2. Dioooos mio, se me olvido decir esto: MARAVILLOSO, MAGNIFICO, IMPRESIONANTE, INCREIBLE!!!!
    estuve y estoy a punto de llorar, tengo que ver esa pelicula!! Auggie cuenta quizas una de los mejores relatos que he escuchado en mi corta vida.
    Gracias, Gracias Gracias por este post.

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