CUENTOS DE OTOÑO (V): DIARIOS DE LA FELICIDAD

Este texto surgió después de que Atticus quedara deslumbrado por el “Historias de Cronopios y de famas” de un tal Julio Cortázar y, sobre todo, por su final…

 

“Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural.

Las esperanzas lo saben, y no se preocupan.

Las famas lo saben, y se burlan.

Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.”

                                                ( “Historias de Cronopios y de famas”; Julio Cortázar)

 

                                                                          

                                                                  Para Julio, que juega rayuela allá arriba

 

 

 DIARIOS DE LA FELICIDAD

                                

I.      BREVES Y SENCILLAS INSTRUCCIONES PARA ALCANZAR LA FELICIDAD:

 

Dormir con un ejemplar ilustrado, a poder ser por Gustave Doré, de las Memorias de Julio Verne en la mesita de noche, junto al vaso de agua, sustituyendo el engorroso reloj despertador, para así dormir menos y soñar más.

Tener como mascota un tierno ejemplar femenino de manatí  con exactamente tres metros y treinta centímetros de altura y un volumen razonable, que nos sirva de colchón gigante las mañanas de los domingos, para que nos proporcione leche reciente y caricias mamíferas.  (*)

( *  Se admite la compañía de jovencita en edad núbil, siempre que tenga el pelo rubio , los ojos verdes y tendencia a la sensibilidad extrema )

Dar largos paseos por el parque más lejano a su residencia ubicado en su ciudad, transportando a su tierna manatí valiéndose de una correa ligera mientras hojea el periódico puesto del revés y ojea a una joven lozana que porta un carrito de bebé con ojos azules, precioso él y de nombre Fernandito. (**)

( ** Concebimos, sin menoscabo del irremediable objetivo de la felicidad, que el niño se llame Alvarito u otro nombre equivalente cuyo diminutivo no sea vejatorio para su personalidad )

Una vez en el parque, alimentar a las palomas ( def. científica- “Dícese de las ratas inmundas con alas.”) con trocitos de pan convenientemente impregnados de veneno para que no puedan volver a mendigar una mísera bolita de pan ni transmitir enfermedades a los transeúntes. ( ***)

(*** La anterior operación debe afrontarse pese a las lágrimas de nuestra manatí que observa como su idolatrado dueño alimenta a desconocidos en detrimento de su querida mascota )

Montar en globo alguna vez en la vida, para lo que nuestra tierna manatí deberá quedar relegada a la superficie, convenientemente amarrada a algún poste firme cercano a un hormiguero, para que se abisme observando la curiosa y graciosa marcha de las hormigas. (****)

(**** En caso de que no se encuentre un hormiguero próximo, aceptamos un     escarabajo errante )

Mantener una conversación diaria con un pájaro, sea gorrión, jilguero o ruiseñor. Absténganse buitres. ( *****)

( ***** Se incluye en la excepción a los loros, por una cuestión de revelación de secretos, ya que las conversaciones sobre la felicidad de cada uno tienen una protección cualificada, según  unánime jurisprudencia sobre el particular )

En el camino de vuelta a casa, siempre manteniendo agarrada la cuerda de nuestra manatí, pisar las baldosas del piso jugando rayuela.

Una vez anochecido cenar sopa. Éste es un paso imprescindible en el camino a la felicidad (******)

(****** El momento de la sopa se podrá acompañar con alguna polonesa de Chopin, la “Danza húngara” de Brahms, o “El fuego fatuo” de Falla, si el aspirante a la felicidad es latino )

Momentos esenciales para la consecución del universal objetivo de la felicidad. Antes de irnos a la cama con la lección 1ª para alcanzar la felicidad bien aprendida, debemos acostar debidamente a nuestra manatí, procurarle un vaso de agua, cerrarle la ventana adecuadamente para evitar un resfriado y sin correr las cortinas de las ventanas, pues los manatíes necesitan luz exterior para subsistir.

Llega el acontecimiento necesario  para el logro de nuestro ambicioso objetivo, la hora de dormir. Primero, comprobar lo ya aprendido, esto es, constatar la existencia del ejemplar de las Memorias de Julio Verne en la mesa de noche, que garantice la calidad de nuestros sueños, así como la presencia del vaso de agua, testimonio de que el mundo está compuesto en sus tres cuartas partes del líquido elemento.

Por fin, la coda de este abracadabrante proceso destinado a la consecución del esquivo objetivo de la felicidad, el momento crucial, quizás por la cruz que adorna la cabecera de la cama del aspirante a la felicidad. Comprobaremos que  la parte inferior de la cama está libre de dragones, alimañas y otros seres inmundos. Luego, meteremos el dedo en el vaso de agua, para comprobar su temperatura. Nos recostaremos en el colchón en decúbito supino, doblaremos levemente las rodillas, de forma tal que se forme un ángulo de exactamente cuarenta y cinco grados entre la pierna y la superficie de la cama, y giraremos delicadamente nuestro cuerpo hacia el lado preferido.

A la mañana siguiente despertaremos y, de repente, comprobaremos perplejos y con una mueca de amargura en nuestro rictus que el enigma de la felicidad se encierra en los sueños que se nos han escapado entre los dedos, y repetiremos hastiados, día tras día, el rito explicado de la búsqueda de la felicidad, como Sísifo con la piedra.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Julio conversa sobre el sentido fantástico de lo real y el sentido real de lo fantástico…

Atticus no se puede reprimir y os muestra  este vídeo sobre el texto “El perseguidor” , Bird y Cortázar frente a frente y el talento de fondo, y les aconseja que lean el relato completo…

Para rematar este largo post, Atticus haciendo sus pinitos en un slam poetry…

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6 pensamientos en “CUENTOS DE OTOÑO (V): DIARIOS DE LA FELICIDAD

    • Atticus está ruborizado, pero sabes que también te adora. Es Atticus el que tiene que aprender tanto de todos vosotros, quiere caminar con vuestros zapatos, ya sabéis, como forma de quereros y comprenderos, un beso inabarcable de su parte.

    • Ha costado, pero por fin has llegado a Innisfree, te esperaba hace tiempo, lo sabes, y que mejor texto que con estas sencillas instrucciones para hallar la felicidad, hoy me has hecho feliz, ves qué poco pide Atticus para ser feliz, besos!

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