OTOÑO EN PRAGA (III): FRANZ KAFKA

Para Josef K, que descansa en el infierno

 


                                    Foto de Atticus

 

 Franz Kafka es el corazón de la ciudad, lo que Pessoa es a Lisboa o Torrente Ballester a nuestra Salamanca, padre de Gregorio Samsa, del hombre y del insecto, escritor fantásticamente real y realmente fantástico. ¿Conocen la historia de Kafka y la muñeca?, une a dos genios, Franz Kafka y Paul Auster en un binomio sublime, y  define a la perfección el sentido de la literatura…

“Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de veces, Dora, su pareja, lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?
Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.
Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas  sus actividades.
Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. ¡Tres semanas! Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la mueca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, sin no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.”

( Del “Brooklyn follies”, Paul Auster)

Así  cuenta el gran Paul Auster la historia de Kafka y la muñeca, una historia que real o ficticia, nos habla del poder de las palabras, del poder de la literatura. Kafka demuestra su madera de escritor, su devoción por la palabra exacta, se acuerdan del don que a la vez era látigo, según la versión de Truman Capote, no hay mejor manera de definirlo.

Las palabras nos pueden engañar, entretener, nos hacen viajar, nos angustian, nos enamoran, pero sobre todo nos evaden de la ruda realidad, crean un espejismo mágico, que nos hace habitar las historias, y como dice nuestro amigo Paul Auster,cuando alguien tiene una historia no importa todo lo demás. Kafka se entrega en cuerpo y alma a esa historia, a esa niña, su muñeca es su tiempo, su día y su noche, su sueño y su vigilia, hasta que consigue su objetivo, ese es el destino algo alienado y enajenado del escritor, pero, díganme, ¿quien puede escapar de su destino?…

Jorge Fernández- Bermejo Rodríguez       

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6 pensamientos en “OTOÑO EN PRAGA (III): FRANZ KAFKA

    • Tú lo has dicho, ¡bendito mundo imaginario!,…., para mí es la historia que mejor define el oficio, pero también el sacrificio del escritor, la creatividad, la obsesión por la palabra precisa y perfecta, el goce y el martirio de escribir que se funden en un solo golpe, una pasión que es vértigo y arribo, luz y tinieblas, placer y dolor, un cilicio del que tú bien conoces y al que estamos irresistiblemente unidos de por vida, ¡un abrazo!

  1. Atticus, cada vez tus entradas son mas interesantes…
    Tantas teorias sobre el destino… que faltarian vidas enteras para pensarlas, enumerarlas, y darles algun peso. Ahora bien “. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. ¡Tres semanas! Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida.” Simplemente una maravillosa pregunta, que nos describe quien es Kafka, de haber sido un carpintero o artesano, le hubiera hecho una, o le hubiera comprado otra mas bonita…
    No hizo eso, en cambio le regalo, lo unico en lo cual era excelente o asi se sentia, a pesar el rechazo de su entorno… Una historia!
    Kafka Rocks!!!!!!!!
    Amo, y siempre amare todos sus textos!!!
    Un beso desde Vzla.

    • Es que no se puede definir de forma más precisa el sino del escritor, del que necesita escribir y lo convierte en su obsesión, la búsqueda de la palabra perfecta, de la historia que finalmente consuele a esa niña. Si, Kafka también es la perfecta definición del genio, le bastaron pocos textos para lograr la inmortalidad. Un beso desde Innisfree.

    • Bueno, las últimas voluntades son sagradas, ¿no?, yo creo que su obra trasciende todas estas consideraciones y debería considerarse patrimonio de la humanidad. Un saludo, gracias por traer la noticia a Innisfree.

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