RECUERDOS DEL OPTIMUS 2012 (III)

 

(15/7/12)  Paseo marítimo de Oeiras, cerca de Lisboa…

 

Es domingo, día 15, y eso significa lo que significa. Un triste fado suena, es el fado de la despedida. Lisboa nos dice “¡Adeus!” y nosotros le gritamos “¡Até a vista!”,deseosos de volver alguna vez . Un fresquito marítimo nos obliga a abrigarnos, pero también nos abrigarán los cálidos sonidos de las últimas actuaciones  y el calor humano de todos los allí congregados . Subamos en el tranvía rumbo al paseo marítimo de Oeiras…

 

 

 

             foto de Atticus

“Caribou”

Detrás de Caribou se esconde Daniel Victor Snaith, un músico “camaleónico” canadiense, que ha triunfado bajo diferentes nombres, a saber: Manitoba, Daphni y, finalmente, Caribou. Como curiosidad, su Doctorado en matemáticas en el Imperial College de Londres.

Y no apuntamos lo anterior al azar, porque pensamos que la progresión de sus ritmos tiene algo de matemática. Música electrónica, neopsicodelia, shoegazing, todo ello dentro de un poliédrico cubo de Rubik sonoro y lleno de colores que crea y nos transporta a diferentes estados de ánimo.

Le tocó la difícil misión de preceder a Radiohead, pero cumplió con solvencia, pese al cansancio de una audiencia con dos días de festival sobre sus espaldas. Se despidieron con “Odessa” y “Sun”, quizás las dos canciones superiores del “Swim”, su último disco, traemos a Innisfree los refrescantes y benéficos  sonidos de “Sun”…

 

 

RADIOHEAD

Qué podemos  decir sobre Radiohead que no esté dicho ya . Un hormigueo incesante entre el público que comienza a llenar el recinto, lleno impresionante. Los asistentes especulan entre sonrisas y sorbos de cerveza por cuáles tocarán, tocarán más del “Amnesiac”, o quizás del “Kid A”, seguramente caerá alguna del “Ok computer”. Por supuesto, su último y flamante “In Rainbowns” sonará.

De repente irrumpen los de Oxford, acompañados de  una puesta en escena dominada por azules y rojos. Enormes pantallas multimedia nos acercan más a los músicos y crean un ambiente algo futurista. El repertorio es dispar, tocan canciones de todas las épocas, son tantas.

La pulcritud, el virtuosismo de sonidos es deslumbrante y el bueno de Thom Yorke se rompe literalmente ante los teclados, pero el público exige más y más sangre. La atmósfera ya está creada, extrañas cadencias, misteriosos ecos, lamentos cósmicos invaden nuestros corazones y nos emocionan.

La revista Rolling Stone consideró a la banda como la más representativa, la más ambiciosa de la época. Y nosotros lo suscribimos, porque pensamos que Thom Yorke y los suyos no se han detenido nunca, que siempre han buscado nuevas formas de expresión, y como camaleones musicales han mudado constantemente su piel en la búsqueda de nuevos sonidos.

Las influencias han venido desde el jazz ( quien no recuerda la obsesión de Thom Yorke por Charles Mingus, quizás plasmada en el “Kid A”), el hip-hop, la música clásica o el rock más tradicional. No en vano la banda la componen músicos con enorme formación.

Kid A y Amnesiac supusieron un giro más electrónico, pero los cambios no han alejado a sus fans ni un milímetro. Cada uno tendrá su disco favorito, el mío es el Kid A, aunque sigo vibrando cada vez que vuelvo a escuchar “Creep”.

En fin, nos despedimos con dos canciones, que marcan dos momentos culminantes de la noche. Primero la enigmática y matemática “Pyramid song” del “Amnesiac”. Son imágenes del Optimus, pueden disfrutar de la pureza del sonido de estos monstruos…

 

Y de segundo plato, el “Paranoid android” del Ok computer. Las imágenes, en este caso, no son del Optimus, pero puedo dar fe de que los primeros acordes de este tema sembraron la locura generalizada de los allí presentes. Atentos al guitarreo final, ¡puf!…

 

THE KILLS

 

Toca despedirse, ¡snif!, pero lo hacemos con una banda de rock llena de energía, The Kills. Banda estadounidense formada por Alison Mosshart y el guitarrista Jamie “Hotel” Hince, que unieron sus fuerzas tras la disolución de sus respectivos grupos. Su sonido camina entre el garaje rock, el post-punk más gamberro con algunos ramalazos de blues . Se les ha llegado a comparar con White Stripes, pero para el que escribe solo pueden parecerse en que ambos son un dúo mixto de músicos.

  La cita fue en el segundo escenario y la panda de fans que arropaba al grupo fue inmensa. El momento más conmovedor del concierto fue cuando la cantante se olvidó momentáneamente de la letra de una canción. El público acudió al rescate y aplaudió efusivamente. Alison terminó entre sollozos de gratitud.

En definitiva, el concierto fue una muestra de la potencia, la contundencia de su sonido, y de la química de ambos encima de un escenario. Transmitieron mucha energía, buenas vibraciones, ante un público, eso si, entregado por completo.

Os regalamos dos canciones, primero “Night train” donde demuestran la potencia de su propuesta. Ráfagas sonoras azotan nuestras neuronas, suban el volumen , ¡es una orden!

Y, de postre, una elegante versión con originales arreglos de fondo del temazo de la Velvet “Pale blue eyes”( es conocida su admiración por el genio Lou Reed) , que los disfruten, y solo nos queda decir una cosa: ¡ Viva la música!…

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 


Y ahora el “Pale blue eyes”…

THE END

 

       

 


 

 

 

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