ON THE ROAD: LA FIEBRE DE VIVIR

La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla en lugares comunes, sino que arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas…”

De la obra “ ON THE ROAD” escrita por ese loco visionario llamado Jack Kerouac que es capaz de decirnos cosas como que Dios es el osito Pooh . Este libro tiene más de medio siglo, pero atesora la frescura que otorga la intemporalidad. Catecismo de la llamada “Generación beat”, formada entre otros por el propio Kerouac, Allen Ginsberg, Neil Cassady o Willam S. Burroughs , cuyos trasuntos aparecen en la novela como Sal Paradise, Dean Moriarty o el intelectual Carlo Marx.

Todos ellos personajes excéntricos, algo patibularios, bohemios, soñadores insatisfechos, borrachos que hipotecan su hígado en busca de una santidad perdida,…, “Lo que anhelamos durante nuestra vida, lo que nos hace suspirar y gemir y sufrir todo tipo de náuseas, es el recuerdo de una santidad perdida que probablemente disfrutamos en el seno materno y solo puede reproducirse ( aunque nos moleste admitirlo), al morir…”

 El spodiodi, Frisco,los paisajes matutinos de vacas melancólicas con nubes color de vino tinto, propios de las narraciones de Herman Melville dibujan la pequeña América, de la que Kerouac se convierte en peculiar cronista. Kerouac es un loco lleno de poesía, de fiebre por vivir y por contagiar su intensidad. En su pluma guarda la visualidad del mejor Robert Frank . Nos habla de la dignidad de los mejicanos, ridiculizados por torpes tópicos en el mundo anglosajón. Nos revela que las olas son chinas, pero que la tierra es asunto indio, que Benarés es la capital del mundo y que los occidentales somos un puñado de paletos que nos creemos los reyes de la civilización,…, “ Estos individuos eran indudablemente indios y en nada se parecían a los Pedros y Panchos del estúpido saber popular americano,…, tenían pómulos salientes y ojos oblicuos y gestos delicados; no eran idiotas, no eran payasos; eran indios solemnes y graves, eran el origen de la humanidad, sus padres,…”

On the road es un verdadero evangelio de los desheredados, de aquellos que nunca tendrán nada que decir en el mundo en el que malviven. Sal Paradise  es el profeta y Dean Moriarty su mesías .Vital, pero a la vez triste, efusivo y tierno pero a la vez melancólico y autodestructivo, como la biografía real de esa generación maldita.

Atticus recomienda con fervor la lectura de este gran viaje físico y mental por la geografía americana para el verano. Siempre recordará con mucho cariño aquel precioso ejemplar gastado y manoseado de la biblioteca lleno de subrayados. Ahí radicaba su encanto, pues le convertía en el heredero de una cadena de sabiduría que le era revelada. Su entusiasmo triste, su efusividad depresiva, su lirismo unas veces candoroso y puro, otras, doloroso y amargo,  lo convierten en uno de mis imprescindibles.

“ Y también fíjate en todas las cosas relacionadas con eso, lo mismo que la lluvia que relaciona todas las cosas del mundo entero…”

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

 

“En el camino” ( On the road), edita Anagrama.

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2 pensamientos en “ON THE ROAD: LA FIEBRE DE VIVIR

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