“LA HIJA DE RYAN” ( 1970): UNA IRLANDA TEMPESTUOSA

David Lean en acción

The way to Innisfree vuelve al mar. Pero éste no es el mar sereno, terso, casi cariñoso de Fellini, éste es un mar rugiente, violento, salvaje, rodeado de parajes escarpados. Un mar tan áspero como el carácter de los lugareños de la pequeña población costera irlandesa en la que nos encontramos. Estamos a principios del siglo XX en un pueblo  ocupado por el ejército inglés.

El inglés David Lean filma allí “La hija de Ryan” en 1970, cinco años después de su obra quizás más conocida, “Doctor Zhivago”. Se trata de un gran proyecto situado en los afilados acantilados de la península de Lindberg, Irlanda, donde solo el color del brezo suaviza la negrura de la atmósfera.

Allí reconstruyó David Lean un pueblecito costero en depresión económica, con la piedra típica de la zona. Quiso rodar en exteriores para que se aspirase el bramido real del viento, el olor de la espuma del mar. Y a fe que lo consigue.

Todas las circunstancias apuntadas  condujeron a que el rodaje fuera ruinoso, lo que junto al fracaso comercial de la película llevó a la depresión al director, que rodó su última película “Pasaje a la India”, catorce años más tarde.

Pero contemplada desde la sabia perspectiva del tiempo, observamos que estamos ante una obra de arte incontestable, un festival de exteriores y localizaciones. Nunca un oscar  estuvo tan justamente otorgado, la fotografía de Freddie Young es espléndida.

Y es en la fotografía principalmente en lo que nos apoyamos para afirmar que la película que nos ocupa es una película nodriza en la historia del cine. Basta recordar los Highlands escoceses de “Breacking the waves” ( 1996) de Lars Von Trier. Se remiten  visualmente a “La hija de Ryan”. Y quién no asocia el papel de Bess, interpretada magistralmente por Emily Watson, con el de Sarah Miles como Rosy.

La influencia también se adivinaría en la estructura de la película. El danés la divide en capítulos, valiéndose de temas musicales actuales, mientras que Lean la divide en actos con la música clásica de Jarre de fondo.

 

                                                                   Los escarpados acantilados de la costa irlandesa

La película comienza como si se tratase de una ópera o una sinfonía, con una preciosa obertura musical. La ya mencionada música de Maurice Jarre nos hipnotiza, con un crepúsculo rojo de fondo.

Obertura y escena inicial de la epopeya. Asistan a esta magistral aurora cinematográfica…

De repente, los acantilados de Irlanda agrandan nuestras pupilas, y el juguetón paraguas de Sarah Miles cae preso del gobierno de las olas. No importa, el cura y el tonto del pueblo navegan en una barca y lo recuperan.

Ambos son dos asiduos en la carrera de Lean, Trevor Howard ( “Breve encuentro”, “Amigos apasionados”) es el cura, y John Mills ( “Cadenas rotas”, “La vida manda”) es Michael, el tonto del pueblo.

                                                                                                                                                                                                                          Trevor Howard y Sarah Miles

 Y ambos lo bordan. John Mills obtuvo la estatuilla a mejor actor secundario.  Por los ojos del desdichado Michael va ocurriendo toda la historia. Construye un papel bastante convincente ayudado por su aspecto deforme y desmañado. En cuanto a Trevor Howard, está enorme en ese papel de cura pundonoroso y corajudo pastor de su aldea. Es el paradigma del cura católico de principios del siglo XX, y su papel choca con la visión banal y oportunista que el cine actual suele dar de los religiosos.

Sarah Miles es la hija de Ryan, Rosy, un pájaro enjaulado dentro del ambiente opresivo y rudo del pueblo. Muchos han visto en este personaje a la “ Madame Bovary” de Gustave Flaubert. Rosy, como el personaje literario busca el ideal de amante romántico.

Es la hija mimada de Thomas Ryan, el tabernero, patriota irlandés, interpretado por el gran Leo Mckern, que idolatra a su hija, y que tendrá un papel determinante en la historia.

La hija de Ryan busca algo que no le puede ofrecer el pueblo ni sus gentes, y cree verlo en el señor Daugher, un profesor de carácter sombrío pues ha perdido a su mujer. Rosy le tiene idealizado. Terminan casándose.

Robert Mitchum está perfecto en su sobrio papel de maestro austero y metódico amante de Beethoven y de la botánica.

La película se cimenta en unas sólidas interpretaciones. Lean se rodea de los actores de la escuela inglesa de toda la vida ( los ya mencionados Trevor Howard, John Mills o Leo Mckern). Pero también aparecen gigantes como Robert Mitchum, o la joven pareja formada por Sarah Miles y Cristopher Jones, el joven oficial inglés, de cuyo papel hablaremos seguidamente.

El guión corre a cargo de Robert Bolt, la pareja de Sarah Miles en esos momentos. Una historia quizás un tanto densa, con una estructura, como decimos, bastante interesante, dividida en actos como si de una ópera o una sinfonía se tratase.

La Irlanda tempestuosa que dibujan Lean y Bolt lo es por dos razones y por dos historias que transcurren de forma paralela.

Primero, la peripecia de Tim O’ Leary,  líder de la Irlanda rebelde de principios de siglo XX, contra la ocupación británica. Al rebelde lo interpreta Bob Rusk, el inquietante protagonista de Frenzy, del maestro Hitchcock, convertido aquí en héroe de la causa irlandesa. Todo el pueblo está entregado a la causa y colabora en la llegada de un cargamento de armas a través de la costa.

Después están los amores tormentosos en torno a la hija de Ryan. Ella es el crisol del pueblo y todos la aman o la envidian en mayor o menor medida y en distintos sentidos.

Primero está el amor paternal de Ryan, su padre, y también el del cura, que pretende ser su guía espiritual. El amor sosegado de Robert Mitchum, que nace con fecha de caducidad. No olvidemos el amor platónico de Michael, que suspira por una mirada suya.

Y entonces llega el oficial inglés , Cristopher Jones, un militar joven torturado por la guerra, condecorado en el frente, que es destinado allí, en un puesto tranquilo, para olvidar las secuelas de la guerra . Pronto Rosy va a colmar con el oficial lo que no le da el pudoroso y comedido profesor.

Llega el entreacto, con bello Intermezzo musical, la infidelidad está consumada.

La historia se complica, y la rudeza y la maledicencia del pueblo se ciernen contra Rosy. Alguien ha dado un chivatazo, y las armas son incautadas por el ejército inglés. El populacho apunta a la hija de Ryan, que es humillada por la muchedumbre. El cura llega tarde y no lo puede evitar. Por otro lado, su idilio con el oficial termina, también era de esperar.

Todo conduce a su salida del pueblo, y así ocurre. Lo suyo con el profesor también ha concluido. Parten a Dublín, fingiendo ante el padre que siguen juntos. Michael, con un hilo de baba perlado en la comisura de sus labios, percibe que la única ilusión de su vida se le escapa por la carretera.

Es hora de reivindicar a un cineasta enorme como David Lean. Resulta curioso comprobar, como ya hemos mencionado, que esta película, quizás su magna obra, fuese un fracaso comercial y una ruina, porque el tiempo le devuelve el brillo. Lean fue un director tendente a la epopeya, solo hay que recordar la época en la que estuvo asociado al productor Sam Spiegel, época en la que se le tachó de “coleccionista de oscars”. A esta época pertenecen sus obras más populares dotadas de un singular tono épico : “ El puente sobre el río Kwai” (1957),  “Lawrence de Arabia”(1962), o “Doctor Zivagho” ( 1965).

Sin desmerecer  estas películas, todas ellas verdaderas obras maestras, identificar únicamente la carrera de este director con las mismas es quedarse corto de vista. En su primera época inglesa Lean lleva a la gran pantalla las obras universales de Dickens, convirtiéndose probablemente en su mejor adaptador ( “Grandes esperanzas” en su película “Cadenas rotas” de 1946, “Oliver Twist”, en 1948 ). Precisamente en “La hija de Ryan” hay varias escenas en las calles del pequeño pueblo con una clara “marca Dickens”.

En el inicio de “La hija de Ryan” se adivinaría algunas huellas de esta primera época, ya que pese a las dimensiones epopéyicas aludidas, se capta un aire crepuscular y cierto tono sombrío que la acercan a las primeras obras. Asimismo intuimos  una poeticidad de las últimas cosas que hace adivinar que se trata de uno de los últimos cantos del cisne del inglés.

A su vez es un maestro del romanticismo. Pensemos en la conmovedora y muy inglesa “Breve encuentro” ( 1946), donde trata con perfecta elegancia y sensibilidad la historia de una infidelidad. Aquí tenemos que volver a citar, como no, “Doctor Zhivago” y aquel inolvidable “tema de Lara” de Jarre.

También es un mago de la emoción, sino pensemos en la bellísima  escena de “La vida manda” (1944) , en la que los padres reciben la noticia de la muerte de su hijo en el frente.

En fin, creemos que estamos ante uno de los grandes directores del siglo XX, un moderno quijote que, como Welles o Kurosawa, luchó hasta el último aliento por hacer realidad las historias que tenía metidas dentro de su corazón, aunque a veces no fuera capaz de ello ( como todos los grandes directores también tuvo un proyecto que no pudo ejecutar , la adaptación de “Nostromo” de Joseph Conrad), un director que nos enseñó que la dignidad cabía en un simple silbido, un director más grande que la vida, que hizo grande al cine con sus películas.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Anuncios

4 pensamientos en ““LA HIJA DE RYAN” ( 1970): UNA IRLANDA TEMPESTUOSA

  1. Una gran película en que paisaje y música se funden, para contar una historia ciertamente intimista en escenarios abiertos que en sus manos va convirtiéndose en epopeya. Un grande y una película, que quizás debido a que en algunos momentos se vuelve aburrida, no tiene el reconocimiento que merece. Ya que es una de las mejores del director. Pero esos momentos, ejercen como losa para su recuerdo. Cuídate

    • Sin duda, un grande Lean, y “Ryan’s daughter”, una película arriesgada e incomprendida, pero el paso del tiempo la hace brillar. Para mi, no sabría explicar porqué, es la película de Lean que más grabada tengo en la memoria. Un saludo.

  2. Es la película, que se graba para siempre, con una sara miles bellísima y un Robert mitchun fantástico. Inolvidable música, inolvidables paisajes, grandiosa película.

    • Pues si, Daniel, perfectas localizaciones, personajes inolvidables y una música colosal. Una gran obra incomprendida del genio Lean. Fíjate, a mi el personaje que más a fuego se me quedó grabado y que en esta película se come a la cámara de principio a fin es el del cura. Trevor Howard está fantástico. Un saludo, amigo, sigue visitando “the way to Innisfree”, estaremos honrados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s