“LA STRADA” ( 1954): FELLINI EN ESTADO PURO

En esta película está dentro  el  universo del primer Fellini, sin duda el más destacado . El símbolo del mar, el circo, la mirada cariñosa y piadosa a la dura vida de los artistas ambulantes , la música que lo envuelve todo de melancolía y de espuma.  El elemento del mar es importante en toda la obra de Fellini. Recordemos el nostálgico paseo marítimo de  “Amarcord” ( 1973), o  el de “Los inútiles” ( 1953) , en ambos casos el mar representa un recuerdo entrañable. La  historia estaría condicionada por el mar. Sin duda su  estructura  es circular, en el sentido de empezar y acabar en el mar.

Por otro lado está el mundo de los sueños, quizás más presente en otras películas como “Ocho y medio” ( 1963) . Es imposible hablar de Fellini sin hablar de los sueños. Los escenarios semivacíos,  con las paredes rotas, son muy parecidos a los escenarios nacidos en la mente de Guido, trasunto de Fellini en “Ocho y medio” (aquellas ruinas imaginarias y asépticas en los que ve a sus padres). Son como ortonomias o imágenes salidas de un sueño, y nos dan una dimensión, a veces onírica, otras surrealista de su cine.

Luego están los actores, Giulietta Massina , Gelsomina, en el papel mas conmovedor de su carrera , quizás sólo en “Europa 1951” ( 1952) de Rossellini y en “La noches de Cabiria”( 1957), con su marido detrás de la cámara,volverá a alcanzar este nivel. La mujer de Fellini borda el papel de clown. Sus ojos soñolientos y llenos de expresividad, con esa mirada inocente, y esa cara como de muñeco roto (casi parece el Brunettino de “Ladrón de bicicletas” ) enamoran a la cámara . Su  tristeza risueña  nos mueve a la compasión. Por el lado masculino, Anthony Quinn borda el papel de un brutal Zampanó.

                                                                             

Gelsomina                                                                                                                                       Zampanó

Destacaríamos también la indudable presencia del cine negro americano en el elemento de la premonición que tiene la muerte de Richard Basehart. Creo que el final es llevar el cine negro al mundo de Fellini , no en vano se reconocía como un devorador compulsivo de cine negro. El Zampanó loco por los remordimientos que acaba tendido y derrotado ante la inmensidad del mar ( ¡otra vez el mar!), incluso sugiriendo la idea de un posible suicidio, no se porqué me recuerda al personaje de “el Sueco” de “Forajidos”( que rodara  Robert Siodmack en 1946). Es la misma amargura, la misma sensación de vida sin horizontes, de derrota vital .  Aparte Burt Lancaster, que interpretó a “el sueco” en “Forajidos”  hubiera sido un gran Zampanó ( por aquello del circo: “ El halcón y la flecha”, “Trapecio”,…), aunque Anthony Quinn está perfecto.

Otro aspecto a destacar es la música, nunca en la historia del cine estuvo la obra de un músico tan plegada a la obra de un director ( algo similar puede ocurrir con  Hitchcock y Herman, Leone y Morricone o  Lean y Jarre ), es imposible concebir el cine de Fellini sin  la música de Nino Rota, es el alma de sus películas. La despedida de  Richard Basehart y Gelsomina, con la música de fondo de Rota es un momento emocionante. A mi me remite a Passolinni y a la emoción repentina de algunos planos de su “Acattonne” ( 1961),  hay que recordar que  Passolinni  escribió el guión de “Las noches de Cabiria” ( 1957), otra amarga película del genio de Rimini,  como hemos mencionado antes, interpretada también por su mujer.

Por último, el guión, firmado por Tulio Pinelli, el propio Fellini y Ennio Flaianno. La película fue galardonada con el óscar a la mejor película extranjera, Fellini recibió cuatro en su carrera, y no solo eso, la academia se fijó en su guión, que fue nominado al óscar.

El guión es fantástico y muy metafórico. Su estructura es como de “cuento adulto” con un arranque onírico parecido al de “Milagro en Milán” ( De Sica, 1951) , ya que ésta es una película “muy De Sica”, el propio Fellini lo reconocía  como su maestro. Sobre todo en su primera época se percibe una clara influencia de De Sica, sigue su estela, en la línea de lo que podríamos denominar un neorrealismo poético.

Volviendo al guión, es claro que encierra un gran simbolismo. Sin duda, la relación Zampano-Gelsomina , y la venta de ésta por sus familiares, esconde detrás una sutil y afabulada metáfora sobre el sometimiento de la mujer a la voluntad brutal y déspota del hombre, circunstancia ésta presente sobre todo en estos ambientes marginales. Pero todos estos temas los ilumina con su creatividad el genio Fellini y los inserta en su universo personal, aunque esta película esté mas aferrada a la tierra ( podría ser por la influencia de Pinelli y de Flaianno) y ofrezca menos evasión que otras de sus películas. Pensemos en la escena del balneario o en el final de “Ocho y medio”, las escenas musicales de la barroca “ Y la nave va” o en muchos momentos de la entrañable “Amarcord”( 1973).

En The way to Innisfree adoramos gran parte de la obra de Fellini, y especialmente “La Strada”, que junto con la ácida y amarga, a la vez, “La dolce vita”( 1970) y la ecléctica y llena de melancólica “Amarcord” ( 1973) son las favoritas de Atticus.

Quizás sea ese magnético blanco y negro, la potencia de los personajes, Gelsomina y Zampanó, el tono narrativo o la forma ensoñadora de contarnos una historia tan terrible, pero Atticus renueva su entusiasmo y se emociona cada vez que escucha la trompeta de Nino Rota.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

Anuncios

3 pensamientos en ““LA STRADA” ( 1954): FELLINI EN ESTADO PURO

  1. Ya sabes que como crítico de cine me gustas tanto o más que como poeta…Para mí esta película fue un descubrimiento, del que fuiste autor. Me parece una gran película en la que, efectivamente, la música es un personajes más que interpreta de forma espectacular cada una de las escenas. La actriz es fabulosa y representa esa mezcla de tristeza e inocencia, de felicidad y añoranza típica de la infancia. Gracias por escribir así.

    • Gracias, muchas gracias a ti, se te echaba de menos en Innisfree. Sin duda, la esplédida música de Nino Rota y la interpretación de la Massina son inolvidables, ¡Viva Fellini!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s