KLAUS & KINSKI

                                Marina & Alejandro

 

Hoy en “The way to Innisfree” hacemos un recorrido por la carrera de estos dos deliciosos marcianos Alejandro y Marina, que forman “Klaus & Kinski”, uno de los grupos más originales del panorama musical español actual, y uno de los grupos nacionales favoritos de Atticus.

Su nuevo álbum , “Herreros y fatigas”, aunque sea una expresión muy manida supone entrar en la edad adulta para este grupo murciano de pop preciosista. Sin duda, crecen instrumentalmente, con canciones que transitan entre el pop melódico y una variedad de ritmos que nos remiten al folklore más español.

Klaus&Kinski ya habían coqueteado con el bolero ( recordar la espléndida “ Mengele y el amor”), o con la copla  ( con la no menos original “El rey del mambo y la reina de Saba”), pero este largo supone el culmen de esa extraña y bizarra mezcla de melodías que los hacen únicos.

Otro fuerte, que supone otra obviedad decirlo son las letras. Mantienen el nivel, incluso lo suben. Desde “Mi hoguera está ardiendo”, trufado de letras con una especie de espiritualidad cotidiana han conseguido arrebatar el corazón de su hinchada, entre los que me incluyo.

               “Tu hoguera está ardiendo” ( 2008)

Pero no es que sea parcial, es que historias tan originales como la de la mencionada “Mengele y el amor”, una canción lúgubremente romántica,  en la que se nos cuenta a ritmo de bolero, un tanto tétrico, la pasión del torturador nazi por su víctima con la que experimenta a base de líquidos corrosivos, no son muy comunes dentro de la mojigatería imperante . O que me dicen de “La mano de Santa Teresa de Jesús” , Klaus&Kinski recurren a ese símbolo del franquismo para hablarnos de la necesidad de conservar al ser amado a toda costa ( “Voy a trenzar una cadena con tu pelo y colgarla de mi cuello y que así me abrigue el pecho”, “ Voy a hacer, a hacerme un abrigo con las pelusas de tu ombligo…”, “ conservarte en formol, y guardar todas tus uñas en un frasco de cristal…”).

Este primer largo, “Mi hoguera está ardiendo” está repleto de canciones de amor y desamor como aquella pequeña joyita llamada “Flash-back al revés”, donde el grupo murciano demuestra el gusto por el country.

A destacar “Muerte en Plasencia” ( “Le pasa a todo el mundo, ya lo dijo San Facundo, cuídense de lo trascendental, compren más, para no pensar”) y “Crucifixión, la solución”, que destilan una extraña trascendentalidad doméstica.   Por último, no olvidarnos del temazo del disco “Nunca estás a la altura”.

                           “Tierra, trágalos” ( 2010)

Luego, el grupo progresó en su línea deliciosamente bizarra y única con “Tierra, trágalos”, su segundo largo. Este disco progresa en lo instrumental y continúa e incluso mejora las letras de su predecesor.

El disco comienza con la que podríamos calificar como deliciosa y entrañable nana: “Mamá, no quiero ir al trabajo”. Luego, “Brilla como una estrella”, con unos fabulosos ritmos de órgano de fondo, y es que Klaus & Kinski, como si fuesen artistas renacentistas destacan en muchos palos y uno de ellos son los ritmos electrónicos. Los aficionados recordamos su tremenda versión del “Ritmo de la noche”.

Más tarde suena “El rey del mambo y la reina de Saba”, y Marina y compañía acercan al pop al terreno de la verbena, en el más digno sentido. La guitarra española nos lleva de la mano, y una trompeta muy ibérica nos sorprende en mitad de la canción.

El siguiente corte, quizás es el mejor tema del disco: “Eres un sinverguenza”.

Luego entramos en el terreno de los títulos geniales: “Carne de Bakunin” ( en la que demuestran una vez más su variedad de registros rítmicos, parece que estuviéramos con Django Reindhart), “Deja el odio para después de comer” ( Con un comienzo a golpe de piano y un discurso nazi de fondo. Después suenan las congas y la aterciopelada voz de Marina nos hace recordar aquí a Serpentina),  o “Los niños muertos y la decadencia política”.

Y nos topamos con la una canción  “made in Klaus & Kinski”, “Luego vendrán los madremías”. Y porqué digo esto. Pues porque tiene la estructura prototípica  de sus canciones , ritmo que va creciendo como un terremoto a golpe de riffs, y el órgano de contrapunto marca la intensidad junto con la voz femenina. Otra cima del disco.

“Sobria y serena” es la canción juguetona del disco, donde se adivinan ecos de  Belle and Sebastian.

En “El fin del mundo”, nos advierten de la llegada del fin del mundo a través de una balada melancólica. Con “Desidilio”, la última canción  que destacamos, alcanzan un sonido impresionista de gran intensidad por momentos, potenciados por la voz susurrante de la vocalista. En definitiva, un álbum de gran calidad muy bien producido en el que seguían escalando.

                                   “Herreros y fatigas” ( 2012)

 

Y finalmente llegamos a su último trabajo , “Herreros y fatigas”, que como anticipamos supone la confirmación de este genial y excéntrico grupo. El primer tema en el que nos detenemos es “Contrato”. Comienzo electrónico, y el ritmo va creciendo con la ayuda de la guitarra, la percusión y el órgano. Al minuto y veinte segundos irrumpe la voz de Marina acompañada de un brillante fondo instrumental. Enorme canción.

Después suena, “Soneto”, la canción bandera de este disco, llena de melancolía y estribillos pegadizos. “Poderoso caballero”, canción sencilla con aires country.

Otra cumbre, “In the Goethe”. El inicio lo marca el piano. La canción está imantada de un extraño romanticismo, ya lo anuncia su título, juego de palabras con el clásico “In the guetto”. La letra es elocuente: “Pasear por el cementerio con luz de luna, y hacer por tuberculosis y mal de amor,…, y a la luz del quinqué o de las velas, unos muy escogidos poemas, quererte yo.”

Lo que, ante todo, demuestran con este tema es su sentido visual, algo que ya había demostrado en otras canciones como la comentada “ Mengele y el amor” ( se puede percibir ese “potente abrasador” sobre la “tersa piel”). Aquí se puede visualizar ese paseo con doscientos acres presidiendo el final, y ese “pañuelo bordado con mi inicial”. “Y al final me suicido yo”, una joya.

Qué decir de “Daño cerebral”. Pues que volvemos a las letras originales y sorprendentes: “ Voy a intentar dañar la corteza para dejarme ya de preocupar,…, para extirpar sin remisión toda moral, son solo una pequeñas incisiones en el lóbulo frontal”. Porqué no, librarse de la moral y de sus preocupaciones a golpe de bisturí, en una época en la que está tan bien visto arreglarse las tetas a golpe de chequera, o los labios a base de bottox. La canción tiene un extraño lirismo difícil de explicar.

“Sacrificio” puede calificarse de barroca. Vuelve el golpe de piano y Klaus & Kinski introducen en su pop elementos de la música clásica española, con castañuelas de fondo incluidas.

“Ojo por diente”, otra canción peculiar que resulta entrañable. Para la posteridad aquella estrofa. “ Aunque gestes en tu vientre al hijo de Satán, te querría igual”.

“Dos males tienes”, letra original con un notable fondo musical. “Dos son los males que tu tienes, dos gardenias para ti,…, el que se va y el que te viene…”

Luego el álbum se adensa. De “La pensión” nos gusta el arranque, pero el tema se va diluyendo poco a poco, hasta llegar a un final al que se le podía haber sacado más partido. “Cumbres profundas” tiene un sonido muy impresionista, perfecta voz que se pierde en la espesura de las guitarras, puro Klaus & Kinski.

Y llegamos a “Relatividad general”, otra de las cumbres. Perfecta fusión cósmica entre rock y electrónica con una letra que puede recordar al mejor Franco Battiato. “Buceador” nos hace pensar en “La buena vida”. Quien no recordó a la donostiarra Irantzu escuchando esta canción. La voz de Marina nunca estuvo tan cerca. Eso si, un pequeño toque de atención, en directo debe subir un poco el listón, y nos referimos a su última aparición en el Neu Club, en la sala Galileo, allá por marzo, de la que el que escribe fue testigo presencial.

“Susto de muerte” es, sin duda, la canción más aburrida del disco. Quizás lo único aprovechable el bonito inicio de armónica. Para acabar “ El día de los embalsamados”, con un comienzo muy poppie, muy propio del sonido Klaus & Kinski, en una canción exactamente eso, muy popera.

En definitiva, un grupo que se puede amar u odiar a partes iguales, en “the way to Innisfree” los adoramos, de ahí esta retrospectiva de su obra. Lo que si es indiscutible es que son  distintos y especiales y que merecen algo más que un análisis superficial.

Como postre, un auténtico tesoro en forma de “Rey del mambo” y “Reina de Saba” en un video que es una obra de arte y si no compruébenlo.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

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