MOMENTOS DE PURO CINE


GOOD MORNING, VIETNAM

(Barry Levinson, 1987)

                                   El crepúsculo sobre Vietnam


Comienza a sonar la música y un jeep cruza una calle de Saigón en el crepúsculo. Luego, una mujer vietnamita recoge agachada arroz. Todo parece armonía, pero no es verdad, estamos en Vietnam, y esto es una guerra. La cámara no se demora en mostrárnoslo. La muerte en forma de Napalm ronda las selvas vietnamitas. De repente, una bomba explota en un local y siembra el terror, la gente huye despavorida. El pueblo sale a la calle, y un soldado estadounidense llora de impotencia sentado en el bordillo de la acera.

Al final de la escena y de la canción , el acompasado ritmo de las hélices de los helicópteros yankis, como las aspas de aquel ventilador  que trasladaban a  Martin Sheen al infierno, nos devuelve a la realidad. En definitiva, una joya de montaje cinematográfico.

Si, era Louis Armstrong, el genial Satchmo, afirma Adrian Cronauer, interpretado por un histriónico Robin Williams. What’s a wonderful World, ¿lo adivinaron ustedes?.

Jorge Fernández- Bermejo Rodríguez

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6 pensamientos en “MOMENTOS DE PURO CINE

  1. Esta pelicula me gusto, fue masacrada y practicamente no contenta a casi nadie. Pero a mi me parece que el histrionismo de su protagonista, en esta ocasión casa muy bien con el argumento. Saludos

    • No creo que sea una gran película, ni por supuesto, esté entre las mejores películas sobre el tema de Vietnam, pero si supone tratarlo desde otro punto de vista, y, no se porqué pero me resulta entrañable por momentos, tanto por Robin Williams, como por el candoroso personaje que interpreta mi adorado Forest Whitaker. Luego, ese momento de puro montaje cinematográfico con Satchmo de fondo me parece brillante y emotivo. Un saludo!.

  2. Magnífica elección, Atticus. Yo estaba pensando en su actuación en El rey pescador y esta como mis momentos favoritos de este genio. Y tienes mucha razón, esta peli es maravilla de la buena. Besos, Y gracias por el post!

    • No estamos hablando de un gran actor, claro, pero si de un tipo con una rapidez mental envidiable, y una gran capacidad de clavar brillantes “speechs”, un “showman” en toda regla. Lo cierto, es que su muerte por suicidio “motivado” por una depresión desmorona el arquetipo de personaje motivador que sedujo a la taquilla, pero no a la crítica (ni a mi), en la tontorrona “El increíble Will Hunting” o en la tramposa e injustamente encumbrada ·”El club de los poetas muertos”. Descanse en paz, Robin, y gracias por tus palabras, Pilar.

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