KLAUS & KINSKI

                                Marina & Alejandro

 

Hoy en “The way to Innisfree” hacemos un recorrido por la carrera de estos dos deliciosos marcianos Alejandro y Marina, que forman “Klaus & Kinski”, uno de los grupos más originales del panorama musical español actual, y uno de los grupos nacionales favoritos de Atticus.

Su nuevo álbum , “Herreros y fatigas”, aunque sea una expresión muy manida supone entrar en la edad adulta para este grupo murciano de pop preciosista. Sin duda, crecen instrumentalmente, con canciones que transitan entre el pop melódico y una variedad de ritmos que nos remiten al folklore más español.

Klaus&Kinski ya habían coqueteado con el bolero ( recordar la espléndida “ Mengele y el amor”), o con la copla  ( con la no menos original “El rey del mambo y la reina de Saba”), pero este largo supone el culmen de esa extraña y bizarra mezcla de melodías que los hacen únicos.

Otro fuerte, que supone otra obviedad decirlo son las letras. Mantienen el nivel, incluso lo suben. Desde “Mi hoguera está ardiendo”, trufado de letras con una especie de espiritualidad cotidiana han conseguido arrebatar el corazón de su hinchada, entre los que me incluyo.

               “Tu hoguera está ardiendo” ( 2008)

Pero no es que sea parcial, es que historias tan originales como la de la mencionada “Mengele y el amor”, una canción lúgubremente romántica,  en la que se nos cuenta a ritmo de bolero, un tanto tétrico, la pasión del torturador nazi por su víctima con la que experimenta a base de líquidos corrosivos, no son muy comunes dentro de la mojigatería imperante . O que me dicen de “La mano de Santa Teresa de Jesús” , Klaus&Kinski recurren a ese símbolo del franquismo para hablarnos de la necesidad de conservar al ser amado a toda costa ( “Voy a trenzar una cadena con tu pelo y colgarla de mi cuello y que así me abrigue el pecho”, “ Voy a hacer, a hacerme un abrigo con las pelusas de tu ombligo…”, “ conservarte en formol, y guardar todas tus uñas en un frasco de cristal…”).

Este primer largo, “Mi hoguera está ardiendo” está repleto de canciones de amor y desamor como aquella pequeña joyita llamada “Flash-back al revés”, donde el grupo murciano demuestra el gusto por el country.

A destacar “Muerte en Plasencia” ( “Le pasa a todo el mundo, ya lo dijo San Facundo, cuídense de lo trascendental, compren más, para no pensar”) y “Crucifixión, la solución”, que destilan una extraña trascendentalidad doméstica.   Por último, no olvidarnos del temazo del disco “Nunca estás a la altura”.

                           “Tierra, trágalos” ( 2010)

Luego, el grupo progresó en su línea deliciosamente bizarra y única con “Tierra, trágalos”, su segundo largo. Este disco progresa en lo instrumental y continúa e incluso mejora las letras de su predecesor.

El disco comienza con la que podríamos calificar como deliciosa y entrañable nana: “Mamá, no quiero ir al trabajo”. Luego, “Brilla como una estrella”, con unos fabulosos ritmos de órgano de fondo, y es que Klaus & Kinski, como si fuesen artistas renacentistas destacan en muchos palos y uno de ellos son los ritmos electrónicos. Los aficionados recordamos su tremenda versión del “Ritmo de la noche”.

Más tarde suena “El rey del mambo y la reina de Saba”, y Marina y compañía acercan al pop al terreno de la verbena, en el más digno sentido. La guitarra española nos lleva de la mano, y una trompeta muy ibérica nos sorprende en mitad de la canción.

El siguiente corte, quizás es el mejor tema del disco: “Eres un sinverguenza”.

Luego entramos en el terreno de los títulos geniales: “Carne de Bakunin” ( en la que demuestran una vez más su variedad de registros rítmicos, parece que estuviéramos con Django Reindhart), “Deja el odio para después de comer” ( Con un comienzo a golpe de piano y un discurso nazi de fondo. Después suenan las congas y la aterciopelada voz de Marina nos hace recordar aquí a Serpentina),  o “Los niños muertos y la decadencia política”.

Y nos topamos con la una canción  “made in Klaus & Kinski”, “Luego vendrán los madremías”. Y porqué digo esto. Pues porque tiene la estructura prototípica  de sus canciones , ritmo que va creciendo como un terremoto a golpe de riffs, y el órgano de contrapunto marca la intensidad junto con la voz femenina. Otra cima del disco.

“Sobria y serena” es la canción juguetona del disco, donde se adivinan ecos de  Belle and Sebastian.

En “El fin del mundo”, nos advierten de la llegada del fin del mundo a través de una balada melancólica. Con “Desidilio”, la última canción  que destacamos, alcanzan un sonido impresionista de gran intensidad por momentos, potenciados por la voz susurrante de la vocalista. En definitiva, un álbum de gran calidad muy bien producido en el que seguían escalando.

                                   “Herreros y fatigas” ( 2012)

 

Y finalmente llegamos a su último trabajo , “Herreros y fatigas”, que como anticipamos supone la confirmación de este genial y excéntrico grupo. El primer tema en el que nos detenemos es “Contrato”. Comienzo electrónico, y el ritmo va creciendo con la ayuda de la guitarra, la percusión y el órgano. Al minuto y veinte segundos irrumpe la voz de Marina acompañada de un brillante fondo instrumental. Enorme canción.

Después suena, “Soneto”, la canción bandera de este disco, llena de melancolía y estribillos pegadizos. “Poderoso caballero”, canción sencilla con aires country.

Otra cumbre, “In the Goethe”. El inicio lo marca el piano. La canción está imantada de un extraño romanticismo, ya lo anuncia su título, juego de palabras con el clásico “In the guetto”. La letra es elocuente: “Pasear por el cementerio con luz de luna, y hacer por tuberculosis y mal de amor,…, y a la luz del quinqué o de las velas, unos muy escogidos poemas, quererte yo.”

Lo que, ante todo, demuestran con este tema es su sentido visual, algo que ya había demostrado en otras canciones como la comentada “ Mengele y el amor” ( se puede percibir ese “potente abrasador” sobre la “tersa piel”). Aquí se puede visualizar ese paseo con doscientos acres presidiendo el final, y ese “pañuelo bordado con mi inicial”. “Y al final me suicido yo”, una joya.

Qué decir de “Daño cerebral”. Pues que volvemos a las letras originales y sorprendentes: “ Voy a intentar dañar la corteza para dejarme ya de preocupar,…, para extirpar sin remisión toda moral, son solo una pequeñas incisiones en el lóbulo frontal”. Porqué no, librarse de la moral y de sus preocupaciones a golpe de bisturí, en una época en la que está tan bien visto arreglarse las tetas a golpe de chequera, o los labios a base de bottox. La canción tiene un extraño lirismo difícil de explicar.

“Sacrificio” puede calificarse de barroca. Vuelve el golpe de piano y Klaus & Kinski introducen en su pop elementos de la música clásica española, con castañuelas de fondo incluidas.

“Ojo por diente”, otra canción peculiar que resulta entrañable. Para la posteridad aquella estrofa. “ Aunque gestes en tu vientre al hijo de Satán, te querría igual”.

“Dos males tienes”, letra original con un notable fondo musical. “Dos son los males que tu tienes, dos gardenias para ti,…, el que se va y el que te viene…”

Luego el álbum se adensa. De “La pensión” nos gusta el arranque, pero el tema se va diluyendo poco a poco, hasta llegar a un final al que se le podía haber sacado más partido. “Cumbres profundas” tiene un sonido muy impresionista, perfecta voz que se pierde en la espesura de las guitarras, puro Klaus & Kinski.

Y llegamos a “Relatividad general”, otra de las cumbres. Perfecta fusión cósmica entre rock y electrónica con una letra que puede recordar al mejor Franco Battiato. “Buceador” nos hace pensar en “La buena vida”. Quien no recordó a la donostiarra Irantzu escuchando esta canción. La voz de Marina nunca estuvo tan cerca. Eso si, un pequeño toque de atención, en directo debe subir un poco el listón, y nos referimos a su última aparición en el Neu Club, en la sala Galileo, allá por marzo, de la que el que escribe fue testigo presencial.

“Susto de muerte” es, sin duda, la canción más aburrida del disco. Quizás lo único aprovechable el bonito inicio de armónica. Para acabar “ El día de los embalsamados”, con un comienzo muy poppie, muy propio del sonido Klaus & Kinski, en una canción exactamente eso, muy popera.

En definitiva, un grupo que se puede amar u odiar a partes iguales, en “the way to Innisfree” los adoramos, de ahí esta retrospectiva de su obra. Lo que si es indiscutible es que son  distintos y especiales y que merecen algo más que un análisis superficial.

Como postre, un auténtico tesoro en forma de “Rey del mambo” y “Reina de Saba” en un video que es una obra de arte y si no compruébenlo.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

LIDIA DAMUNT EN SIROCO

                                              Foto.- Atticus

Lo primero en lo que se piensa al asistir a un concierto de Lidia Damunt es en la actitud. La cantante murciana es de esas artistas que cuando se suben a un escenario están en otro lugar, más allá de las estrellas, un lugar que pocos alcanzan, solo los elegidos. Los que asistimos a su concierto del 24 de mayo en la sala Siroco lo pudimos comprobar.

Oficio, mucho oficio el que tiene esta cantante y música, que se deja la piel en cada canción, pintándolas con rabia y alma  . “Vigila el fuego”, su tercer largo, brilló en la sala madrileña. Antes, “La isla de las bufandas” ( 2008) y “En el cementerio peligroso” ( 2009) habían anunciado su singular estilo, un folk-rock con reminiscencias western, cantado en español  con su dúctil y rotunda voz .

Musicalmente, su estilo ha pasado de un minimalismo presidido por guitarras acústicas, armónica “a lo Bob Dylan” y pandereta tobillera a un sonido mucho más elaborado con pianos y guitarras eléctricas de fondo, sintetizadores, cajas de ritmos, voces distorsionadas ( pensemos en el tema que da título al álbum, “Vigila el fuego”), ritmos que parecerían salidos del lejano oriente ( “Esperándote”, o “ Edificios con vistas al mar”). Tendencia a la psicodelia y al lado más onírico, pero sin menoscabar la personalidad de esta gran artista que nos propone una apuesta musical única en el panorama musical independiente de nuestro país.

Sin duda, en esta evolución  han tenido que ver esos dos marcianos geniales llamados Hidrogenesse, que se cruzaron en su camino en un Primavera Sound de 2010.

En diversas entrevistas Lidia ha reconocido su influencia punk, sonido más cercano al proyecto garaje-pop del que forma parte: Hello, cuca. Ella ha llegado a definir su estilo como sonido Jalisco.

Volviendo a su último disco y al concierto del pasado jueves, Lidia estuvo a la altura tanto cuando se calzó la guitarra eléctrica, como cuando vistió la acústica con pegatina de tigre incluida, o la armónica.

Abrió al concierto vestida de “Halloween” tocando varias canciones de archivo. Ya vestida de paisano, comenzó a interpretar las canciones de su útimo disco. La rockera “Lengua de lava”, la naif  “La vida en un hilo”, una historia de trenes basada en la película del mismo nombre del gran Edgar Neville. La canción que da título al disco, “Vigila el fuego”.  Gran momento cuando tocó “Somos islas mágicas”. Intimismo con ribetes electrónicos en esas dos joyas que son: “La carta” y “Sueño contigo”.

“Jauja”, la más divertida del repertorio, y puro folk con “Ay pena”, para Atticus el hit del disco.

Solo un pero, y es que el concierto fue corto y los allí presentes nos quedamos con ganas de mucho más. Lo dicho, un disco que confirma a Lidia Damunt como una artista única que aporta frescura al escaparate de la música independiente de nuestro país y que debería subir como la espuma si atendemos a patrones de calidad.

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

LE HAVRE: UN CUENTO MORAL

Yo conocí a Aki Kaurismaki ( Orimattila, 1957), con “Un hombre sin pasado” ( 2002), quizás la película más estimada y la que le empujó al precipicio del éxito, gracias a los numerosos premios internacionales. Sobre todo me atrapó su forma de retratar a los personajes, de dotarlos de un hieratismo tierno y simpático, y su facilidad para hacer poesía de las situaciones cotidianas. Es como si la cámara tomara distancia, pero en ningún momento  se apiada de ellos , si no que los quiere.

Aki Kaurismaki no es un director de masas, es un director de pequeñas historias, de gente olvidada , desheredada. Sus películas  destilan un pesimismo alegre, una tristeza risueña, un exótico lirismo que forma parte de su universo, único e intransferible.

A finales del año pasado nos regaló una nueva perla, “Le Havre”, que pese a su corta edad,  ya es imperecedera…

Le Havre o la construcción moral del hombre”:

Un hombre aguarda en la estación de Le Havre la llegada de un tren. Es limpiabotas. De repente, un misterioso personaje con un maletín amarrado a unas esposas es tiroteado en off. Estamos ante una pequeña pieza de cine negro, que sirve a Kaurismaki para presentar al personaje, un antiguo bohemio ( retomado de su brillante “La vida de bohemia”) que se gana la vida limpiando botas, oficio  que bien podría ser un guiño al maestro De Sica, con el que el finlandés comparte su condición de cineasta profundamente humanista.

En el cine de Kaurismaki importan las personas, por eso es un cineasta muy necesario, porque en la actualidad de las grandes cifras el ser humano ha dejado de contar.  Los personajes de sus películas son perdedores, antiguos bohemios trasnochados, inmigrantes o ex -convictos traicionados por su ingenuidad ( “Luces de atardecer”), seres invisibles para la sociedad con un sentido de la solidaridad que les cualifica, que les hace especiales.

El cine del finlandés está lleno de señas de identidad. En primer lugar, ese minimalismo deliberado, el gesto mínimo que llega al hieratismo, en ocasiones, pero que emociona.

Por momentos, en la relación entre el limpiabotas y su pareja existe un romanticismo silente, nunca subrayado, que enardece en forma de cerezo en flor, en posible homenaje a otro mago del estatismo, Ozu.

Y de la relación entre ellos dos, también deducimos la importancia de los objetos tan olvidada en el cine actual. Observamos como la mujer cocina con lo poco que tiene o limpia cuidadosamente las botas del limpiabotas ante el silencio de la cámara. También en las escenas de corte costumbrista en las que el protagonista bebe con devoción su copa de vino. Antológico es el plano en el que el comisario irrumpe en el bar con una piña entre las manos.

Otra indudable seña de identidad son los diálogos candorosamente ingenuos, de una pureza difícil de encontrar. El limpiabotas transmite derrota en sus palabras, quizás no vive la vida que un día soñó, pero no obstante, es feliz en su pequeño mundo.

Dentro de los diálogos entra en juego el humor socarrón de Kaurismaki, o si no, revísese la insólita conversación entre los parroquianos del bar acerca de qué hierve mejor, los mejillones o los berberechos.

Para insólito,  el cóctel musical, desde Carlos Gardel hasta canción lenta francesa, o el blues, en una de las escenas más hermosas, en la que el chico negro coloca un disco de blues mientras el personaje principal irrumpe en la habitación. Es una escena que sólo a través de la música nos habla de lo ancho que es el mundo en el que vivimos.

Por último, y dentro del terreno de lo insólito, esa referencia bíblica al sermón de la montaña, cuyos preceptos únicamente siguen los pastores y los limpiabotas, según la enigmática versión de éste.

La película avanza y nada es lo que parece en un principio, hasta precipitarnos hacia un final de una belleza sublime. En definitiva, estamos ante el testimonio de un cine comprometido con el ser humano, necesario, muy necesario en los desalmados tiempos que corren. Un cine que nos hace un  poquito mejores, al menos hasta que salimos de la sala, que nos llena de esperanza, y que continúa con la tradición humanista ya iniciada por maestros como Rosellinni, el ya citado De Sica, y por qué no Capra.

Jorge Fernández- Bermejo Rodríguez

JEREMY LIN: LA ESTRELLA DE NUEVA YORK

Eran las siete de la mañana y el despertador sonó inclemente. Despertó del sofá de su hermano para comenzar la batalla diaria. Debía darse prisa, pues le esperaban varios trasbordos de metro hasta llegar al Madison.

Bajó a la cafetería de la esquina, donde engulló con fruición un croissant, el zumo de naranja y el café con leche, mientras consultaba el New Yorker, que hablaba de lo mismo de los últimos meses, la jodida crisis económica, de la que el tenía una fundada opinión, no en vano se había graduado en Economía en Harvard; los Yankees habían vuelto a ganar y los Knicks, su equipo tenía una crisis de bases.

Durante el trayecto su rostro somnoliento traslucía los sueños de grandeza que se agolpaban en su cabeza. Cada mañana se tenía que someter a los indiscretos cacheos de la seguridad del Madison. En el vestuario entonaba como una liturgia previa sus oraciones y salía a la cancha, donde le esperaban sus compañeros.

El próximo partido era ante los New Jersey Nets, el equipo vecino, y la racha era nefasta, ocho victorias y quince derrotas, lo que desató una crisis en el equipo de la Gran Manzana, y una profunda reflexión sobre el modo de invertir su capital.

Él esperaba paciente en el banquillo su oportunidad. Faltaban tres minutos y treinta y cinco segundos para el final del primer cuarto, y el sabio y curtido en mil batallas Micke D’Antony le mandó que se sacara la camiseta. Su corazón aleteaba como una mariposa.

Hasta ese momento Jeremy Lin, el protagonista de esta historia ni siquiera tenía garantizado su contrato, el segundo más bajo del equipo.

El taiwanés de 23 años y 1’91 de estatura maravilló con su juego. Aquí comenzó la leyenda que aún continúa. En el partido faltaban Carmelo y Amaré, pero no fue obstáculo para que Lin se echara el equipo a sus espaldas. Lo llevó a una cosecha de diez victorias y sólo tres derrotas, con unos promedios espectaculares ( 14.6 puntos y seis asistencias por partido).

Hay más ingredientes que engordan el mito. Su exótico origen taiwanés, que casa muy bien con el ambiente multicultural de la capital del mundo, o el hecho de que se graduara como economista en la Universidad de Harvard, que no aporta jugadores a la NBA desde los años cincuenta. Su marcado carácter religioso, reza antes de los partidos, algo muy bien visto en el país del “In God we trust”.

Otro dato apabullante es que ni siquiera fue seleccionado en el draft, el sistema de elección de los jugadores procedentes de la universidad. Pasó sin éxito por Golden State y Houston, y terminó como moneda de cambio en Nueva York. Como curiosidad, se ha podido saber que fue ofrecido al Real Madrid de Messinna.

  

                                                                                                 Jeremy junto a sus compañeros

El número 17 de los Knicks ha sido portada de Time y dos veces seguidas tapa de la prestigiosa revista Sport Ilustrated ( Jordan es el único que lo ha sido tres veces). De él han hablado todos los periódicos, deportivos o no, las radios y las cadenas de Estados Unidos y del resto del mundo.

El éxito trasciende de lo deportivo a lo económico. Dos empresas de Taiwán y China han comprado los derechos de retransmisión de los Knicks, y se calcula un aumento del 300% en venta de productos, disparándose la audiencia de los partidos. Por supuesto, su camiseta se ha vendido mucho más que la de otras estrellas NBA.

Cierto es que la triste y prematura retirada del gran Yao Ming ha desplazado el “lobby” oriental de la NBA a favor de Lin.

El taiwanés de Palo Alto ( California) ha pasado de los insultos racistas a los vítores entusiastas. Ha hecho añicos el tópico  del jugador asiático blando, sin carácter y sin recursos.

Incluso la editorial Hachette Book ha anunciado una próxima biografía.

Sus estadísticas no han sido flor de un día,  tras más de veinte partidos oficiales a sus espaldas mantuvo unas magníficas estadísticas, superando los veinte minutos por partido, con 14’6 puntos de media, 6 asistencias por partido, 3 rebotes y casi un 50% en tiro de campo.

Y llegó el partido que lo consagraría para siempre. Los Lakers del rey Kobe visitaban el Madison. Jeremy bajó al rey de su trono con su electricidad. Su baloncesto tendría como acompañante perfecto el fraseo del saxo de Lester Young o el de John Coltrane. Pura vibración, pura libertad, un volcán que explota suave, pero que quema inevitablemente. Le hizo 38 puntazos en la cara a un jugador que cobra en una semana lo que él en un año.


Kobe vs Jeremy

 Es igual, los sueños no se miden en dinero. Es cierto que otros bases reputados como Deron Williams, le han parado los pies, o que su participación en el partido de los “Rookies” fue decepcionante, pero una progresión como la suya en la NBA no tiene parangón.

Solo una desafortunada lesión ha detenido tan meteórica progresión, y nos ha privado de su talento en los play-offs, donde los Knicks han sido barridos por los todopoderosos Heat . Caso similar es el de nuestro Ricky Rubio, la otra gran revelación de la temporada. Para ambos la temporada que viene es un reto y una oportunidad de confirmar que todo lo que ha pasado en esta no es un mero espejismo. Jeremy aún no se sabe si continuará en Nueva York, se rumorea que equipos como los Toronto Raptors o los Orlando Magic  están detrás del jugador mediático de la temporada.

                                      Las dos revelaciones de la nba han corrido la misma suerte

Jeremy es tan americano como el banjo, el claro ejemplo de que el sueño americano existe, y sólo se puede concebir en La gran manzana, en ese otro “teatro de los sueños” del baloncesto que es el Madison Square Garden.

 

Jorge Fernández-Bermejo Rodríguez

I FOUGHT THE LAW

 

Estamos ante uno de los primeros temas de la historia del rock&roll. En 1958, Sonny Curtis, que sustituía al malogrado Budy Holly en los Crickets , la compone. Sin duda, se trata de una figura esencial de la música, eclipsada por otras “vacas sagradas” como Chuck Berry, Eddie Cochram o el propio Budy Holly. ¿Alguien recuerda un estribillo más pegadizo?

Bobby Fuller la populariza en 1964. En 1966, apenas seis meses después de que la canción haga aparición en el Billboard Top 100 ( la lista con los cien sencillos más populares vendidos en USA), aparece muerto en extrañas circunstancias en el coche de su madre, en Los Ángeles, California.

En este viaje musical por la historia de la canción, nos detenemos en 1978, cuando The Clash, la banda de Joel Strummer, en quizás la versión más popular, dota de la furia necesaria a este tema, convirtiéndola en un himno del punk.

Muchas y muy dignas han sido las versiones, desde Roy Orbinson a Green Day, pasando por los reivindicativos Mano negra. Finalmente, nos quedamos con la versión que han paseado por los festivales veraniegos de este país esa maravillosa simbiosis entre los ritmos surf de frontera y el mejor rock acústico que constituyó “Dos bandas y un destino”, hoy amalgamados en “Corizonas”, en una versión llena de energía y vitalidad. La introducción de la trompeta es total.

Desde “The way to Innisfree” recuperamos este clasicazo y Atticus te pregunta cual es tu versión preferida…

Breakin’ rocks in the hot sun
I fought the law and the law won (twice)
I needed money ‘cause I had none
I fought the law and the law won (twice)
I left my baby and it feels so bad
guess my race is run
she’s the best girl that I ever had
I fought the law and the law won
I fought the law and the
Robbin’ people with a six-gun
I fought the law and the law won (twice)
I lost my girl and I lost my fun
I fought the law and the law won (twice)
I left my baby and it feels so bad
guess my race is run
she’s the best girl that I ever had
I fought the law and the law won
I fought the law and the
I fought the law and the law won (7 times)
I fought the law and the law won.

Luche contra la ley
Rompiendo rocas en el calor del sol
Luche contra la ley y la ley ganó [2x]
Necesitaba dinero porque no tenia nada
Luche contra la ley y la ley ganó [2x]

Abandoné a mi nena y es un sentimiento tan malo
Supongo que mi carrera es correr
Ella es la mejor mujer que haya tenido
Luche contra la ley y la ley ganó
Luche contra la ley y la ley ganó.

Robándole a la gente con una six-gun
Luche contra la ley y la ley ganó [2x]
Perdí mi mujer y perdí mi diversión
Luche contra la ley y la ley ganó [2x]

Luche contra la ley y la ley ganó [7x]
Luche contra la ley y la ley ganó.

THE RISING OF THE SUN

                                                                   Arthur Dove

 Miguel Delibes nos regala esta descripción de una puesta de sol en su última obra maestra dedicada a su querida Valladolid

“El sol se ponía en la llanura como en el mar. Se desplomaba sobre la línea del horizonte y éste empezaba a roerle por la base, en un crepúsculo incendiado, hasta terminar devorándolo. Las nubes, blancas hasta entonces, se tornaban color albaricoque al ocultarse aquel.”( “El hereje”, Miguel Delibes)

Desde The way to innisfree te animamos para que nos envíes algún fragmento de un libro que te emocione especialmente. Atticus quiere conocer los libros  que os apasionan.

Y como en the way to Innisfree nos gusta asociar las artes, porque no recordar a propósito de la salida del sol, “The house of the rising sun”( La casa del sol naciente), también conocida como “Rising Sun Blues”, de autor desconocido, que cuenta la peripecia de alguien que no ha tenido fortuna en Nueva Orleans ( Louisiana), donde naturalmente se encuentra la casa del sol naciente.

Míster Eric Burdon y sus “animales” la interpretaron de forma memorable en 1964. Suena ese acorde legendario y el sol de la música ilumina nuestras cabezas y nuestros corazones. Hoy Atticus os quiere hacer partícipes de su entusiasmo por este pedazo de hit, disfrútenlo…

THERE IS A HOUSE IN NEW ORLEANS,
THEY CALL THE RISING SUN.
AND IT’S BEEN THE RUIN OF MANY A POOR BOY,
AND GOD I KNOW I’M ONE.

MY MOTHER WAS A TAILOR,
SHE SOLD MY NEW BLUE JEANS.
MY FATHER WAS A GAMBLIN’ MAN,
DOWN IN NEW ORLEANS.

NOW THE ONLY THING A GAMBLER NEEDS IS
A SUITCASE AND A DRUM.
AND THE ONLY TIME HE’LL BE SATISFIED
IS WHEN HE’S ON THE DRUM.

OH MOTHER, TELL YOUR CHILDREN,
NOT TO DO WHAT I HAVE DONE.
SPEND YOUR LIVES IN SIN AND MISERY
IN THE HOUSE OF THE RISING SUN.

WELL I’VE GOT ONE FOOT ON THE PLATFORM,
THE OTHER ON THE TRAIN. I’M GOING
BACK TO NEW ORLEANS
TO WEAR THAT BALL AND CHAIN…..

THERE IS A HOUSE IN NEW ORLEANS,
THEY CALL THE RISING SUN.
AND IT’S BEEN THE RUIN OF MANY A POOR BOY,
AND GOD I KNOW I’M ONE.

HAY UNA CASA EN NUEVA ORLEANS
QUE LLAMAN “EL SOL NACIENTE”
Y HA SIDO LA RUINA DE MUCHOS CHICOS POBRES
Y DIOS SABE QUE YO SOY UNO DE ELLOS.

MI MADRE ERA SASTRE
ELLA COSIÓ MIS NUEVOS BLUEJEANS
MI PADRE ERA UN JUGADOR
AHÍ EN NUEVA ORLEANS.

AHORA, LA ÚNICA COSA QUE UN JUGADOR NECESITA
ES UN PORTAFOLIOS Y UN TRONCO
Y EL ÚNICO MOMENTO EN QUE ÉL ESTÁ SATISFECHO
ES CUANDO ESTÁ BORRACHO.

OH MADRE DILE A TUS HIJOS
QUE NO HAGAN LO QUE YO HE HECHO
GASTAR SUS VIDAS EN PECADO Y MISERIA
EN LA CASA DEL SOL NACIENTE.

BUENO, YO TENGO UN PIE EN EL ANDÉN
EL OTRO PIE EN EL TREN
VOY DE VUELTA A NUEVA ORLEANS
A USAR ESA BOLA Y CADENA.

BUENO, HAY UNA CASA EN NUEVA ORLEANS
LA LLAMAN “EL SOL NACIENTE”
Y HA SIDO LA RUINA DE MUCHOS CHICOS POBRES
Y DIOS SABE QUE YO SOY UNO DE ELLOS.

MOMENTOS DE PURO CINE


GOOD MORNING, VIETNAM

(Barry Levinson, 1987)

                                   El crepúsculo sobre Vietnam


Comienza a sonar la música y un jeep cruza una calle de Saigón en el crepúsculo. Luego, una mujer vietnamita recoge agachada arroz. Todo parece armonía, pero no es verdad, estamos en Vietnam, y esto es una guerra. La cámara no se demora en mostrárnoslo. La muerte en forma de Napalm ronda las selvas vietnamitas. De repente, una bomba explota en un local y siembra el terror, la gente huye despavorida. El pueblo sale a la calle, y un soldado estadounidense llora de impotencia sentado en el bordillo de la acera.

Al final de la escena y de la canción , el acompasado ritmo de las hélices de los helicópteros yankis, como las aspas de aquel ventilador  que trasladaban a  Martin Sheen al infierno, nos devuelve a la realidad. En definitiva, una joya de montaje cinematográfico.

Si, era Louis Armstrong, el genial Satchmo, afirma Adrian Cronauer, interpretado por un histriónico Robin Williams. What’s a wonderful World, ¿lo adivinaron ustedes?.

Jorge Fernández- Bermejo Rodríguez